¿Se puede creer en Dios después del Holocausto?
Entrevista de febrero de 2012
Tres sobrevivientes responden
Peter Katz
Bedrich Steiner
Yoel David Katz
Visitado 5612 veces / 2083 visitantes
Entrevista de febrero de 2012
Tres sobrevivientes responden
Peter Katz
Bedrich Steiner
Yoel David Katz
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Me ha emocionado mucho ver a estos hombres mayores relatar sus experiencias y con franqueza de expresión hasta permitirse dudar públicamente de lo que siempre han creído y preguntarse por qué Dios lo ha permitido….?
EL HOLOCAUSTO ha tenido un efecto destructor en la fe de mucha gente. Tanto judíos como no judíos se preguntan: Si existe un Dios, ¿por qué permitió que ocurriese? ¿Es suficiente con atribuirlo a la ‘inhumanidad del hombre para con el hombre’? ¿O existen otros factores que explican cómo fue posible que hombres y mujeres de antecedentes “civilizados” permitiesen, enseñasen, tolerasen o participasen activamente en asesinato y genocidio aprobado por el Estado?
La comunidad conservadora judía de Estados Unidos publicó en su “Declaración de Principios del Judaísmo Conservador”, en la que manifestaron: “La existencia del mal siempre ha supuesto el más grave impedimento para la fe. En vista del enorme horror representado por Auschwitz e Hiroshima, este problema ha asumido una nueva y aterradora realidad en nuestra generación. La pregunta de por qué un Dios justo y poderoso ha permitido la aniquilación de tantas vidas inocentes, atormenta la conciencia religiosa y desconcierta la imaginación”.
El libre albedrío y la cuestión
La publicación judía mencionada anteriormente responde en parte a esta pregunta, pues dice: “Cuando Dios creó a seres humanos dotados de libre albedrío, necesariamente limitó Su propio radio de acción futuro. Si no existe la verdadera posibilidad de que las personas escojan mal al presentárseles la opción de decidir entre el bien y el mal, todo el concepto de libre elección carece de sentido. El dotar a la humanidad de libre albedrío puede verse como un acto de amor divino que deja lugar para nuestra propia integridad y desarrollo, aunque nuestras decisiones también puedan resultar en gran pesar”.
Esta opinión concuerda con el registro de las Escrituras Hebreas. Desde el mismo principio la humanidad ha gozado de libertad para escoger: sea la selección de Adán y Eva de desobedecer a Dios (Génesis 3:1-7) o la selección de Caín de matar a su hermano Abel. (Génesis 4:2-10.) Jehová también colocó ante los israelitas de la antigüedad la opción de elegir: “Ve que de veras pongo delante de ti hoy la vida y lo bueno, y la muerte y lo malo [...]; y tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo, tú y tu prole”. (Deuteronomio 30:15, 19.)
No obstante, en esa declaración judía se pasa por alto un factor vital y lo comento con todo respeto: el mismísimo que se rebeló contra Dios y después causó los sufrimientos del fiel Job todavía sigue activo, y está pervirtiendo la mente del hombre con alternativas diabólicas que en algunos casos han conducido a campos de concentración, tortura y asesinato en masa. A ese individuo se le identifica claramente en el libro de Job como un hijo angelical de Dios que se rebeló contra Él: Satanás, el Adversario. (Job 1:6; 2:1, 2.)
La influencia satánica y las opciones que él ofrece impregnan toda estructura del mundo de hoy, y lo conducen a actuar con violencia y desprecio por la vida y los valores morales. Cualquier cosa que desvíe la atención de la humanidad de la esperanza de la gobernación del Reino de Dios —filosofías políticas, divisiones raciales y religiosas, consumo de drogas, placeres excesivos o ídolos humanos— cumple el propósito de Satanás. No es de extrañar que la Biblia profetizase que el que este inicuo fuese echado a la vecindad de la Tierra supondría “¡ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo”. Desde 1914 hemos estado viviendo en este período de cólera violenta. (Revelación 12:12. Apocalipsis)
La humanidad ha tenido, y todavía tiene, la posibilidad de escoger someterse a la gobernación de Dios o a la de su Adversario, Satanás. El trasfondo de esta elección es una cuestión muy antigua entre Dios y Satanás que se remonta a unos seis mil años atrás. Ahora bien, la Biblia indica que Jehová Dios ha establecido un límite de tiempo para zanjar dicha cuestión, y desde 1914 la humanidad ha estado viviendo en el tiempo del fin de este sistema dominado por Satanás. Según la cuenta perfecta que surge de la profecía del profeta Daniel capítulo 4, siete tiempos que pasarían sin gobernación teocrática, como lo llaman las escrituras griegas “el tiempo señalado de la naciones”, al parecer ese tiempo ha expirado y estamos viviendo en el tiempo del fin de los sistemas políticos del hombre. Los hombres siguen recurriendo a la política internacional para solucionar los problemas, ¿eso ha evitado más genocidios? ¿acaso alguien dijo algo cuando se mataron en África en la década de los 90 a 1.000.000 de ruandeses? ¿los campos de concentración que todavía existen hoy en oriente y medio oriente? ¿lo que pasó en la ex Yugoslavia? ¿y en los Balcanes?
La gobernación del Reino de Dios pronto destruirá toda la maldad y a los que la escojan, mientras que a los que opten por hacer el bien se les concederá vida eterna en sumisión a Dios en una Tierra perfecta y libre de contaminación. (Revelación 11:18; 21:3, 4.)
El futuro que Dios se ha propuesto para esta Tierra y sus habitantes obedientes quitará de nuestro recuerdo el peso del pasado: “Las cosas pasadas no serán más recordadas ni traídas a la mente”. (Isaías 65:17, La Biblia, versión castellana de Moisés Katznelson. Editorial El árbol de la vida.)
Aunque parece que “la secularización” de ese reino ha dominado a los hombres de este tiempo y todo esfuerzo se realiza a través de guerras y alianzas mundanas, creyendo plasmar la voluntad de Dios por éstos medios. No importa qué sean musulmanes, palestinos, judíos, Iraníes, Iraquíes o los mismos poderosos occidentales.
Cada uno con su verdad y su Dios. ¿Pero al Dios verdadero nadie le pregunta? ¿acaso no es cierto que él ya se expresó? ¿porqué tratar de interpretar la voluntad de Dios alejados de lo que ya está escrito? ¿será que no creemos en la palabra profética?
Parece que necesitamos ver para creer como los hebreos en el monte Sinaí cuando instan a Aarón a fundir un becerro de oro porque Moisés se tardaba. Moisés bajó cuando era el tiempo de Dios no el tiempo del hombre.
Por consiguiente, cuando la gobernación divina domine toda la Tierra, cualquier sufrimiento que las personas hayan padecido se desvanecerá finalmente de su recuerdo. En ese tiempo, los gozos dejarán fuera todos los recuerdos de terribles experiencias del pasado, pues como la Biblia promete, Dios “limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores [habrán] pasado”. (Revelación 21:4, 5.)
La Biblia muestra claramente que se aproxima el tiempo en el que Dios utilizará su poder supremo para eliminar a los que causan sufrimiento, sean humanos o demonios. En este sentido, Proverbios 2:21, 22 dice: “Porque los rectos morarán en la tierra, y los de corazón puro permanecerán en ella. Pero el malvado será cortado de la tierra, y el impío será extirpado de ella”. (Versión de Moisés Katznelson.) Sí, Dios causará “la ruina de los que están arruinando la tierra”. (Revelación 11:18.) Finalmente, esto también incluirá a Satanás el Diablo.
Dios no permitirá que los inicuos echen a perder la Tierra por mucho más tiempo, y tampoco permitirá que gente mala atormente, torture y ponga en prisión a su prójimo. Los que no escojan someterse a Sus justas leyes no serán tolerados. Únicamente seguirán viviendo los que respeten la voluntad y la ley de Dios.
Hace más de cuatro mil años, “vio el Eterno que era grande la maldad del hombre en la tierra y que todo pensamiento de su corazón constantemente alentaba designios malignos”. Él intervino y envió el gran Diluvio. (Génesis 6:5, Versión de Moisés Katznelson.) Ahora todavía hay más razón para que Dios actúe de nuevo. No obstante, si en este tiempo concedemos a Dios su debida alabanza, recibiremos vida eterna. (Isaías 65:17-25; Juan 17:3; 1 Timoteo 6:19.)
Por lo antes expuesto, sí se puede creer en Dios después del holocausto…..!!!! De la única manera es entender con exactitud porque permite el sufrimiento y cuándo se terminará…!!!
Estamos en la parte final de los días de este inicuo sistema de cosas. 3 Cuando [los hombres] estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera. (1 Tesalonicenses 5: 3) No pareciera pero Dios siempre ha tenido el control de todo….!!!!!!
Ahora bien, ¿qué hay de los millones de muertos que están en las sepulturas, entre los que se cuentan las víctimas del Holocausto? ¿Qué esperanza hay para ellos? ¿Serán olvidados? Bueno, en otra oportunidad podríamos hablar de este tema tan profundo y tan sensible a la vez…!!! Las sagradas escrituras no obvian para nada el tema, todo lo contrario como reza el libro de Job:
14 Si un hombre físicamente capacitado muere, ¿puede volver a vivir?
Todos los días de mi trabajo obligatorio esperaré,
hasta que llegue mi relevo.
15 Tú llamarás, y yo mismo te responderé.
Por la obra de tus manos sentirás anhelo. (Job 14: 14-15)
Dios tiene el deseo y puede corregir hasta la muerte, y lo hará…!!!!!!
Mis más sinceros respetos a esos valientes ciudadanos que soportaron los vejámenes, el odio y la maquinación siendo tan jóvenes, y ahora siendo ya grandes (como mi padre) valientemente comentar y hasta ventilar sus miedos y dudas sin temor al ridículo. De verdad “salud” a esos valientes hermanos a pesar que casi me doblan en edad..!!!! Habrá una recompensa para todos los fieles (Salmo 37: 29) Con afecto sincero……Oscareladio..!!!