21 de Octubre de 2014
27 de Tishri de 5775
כ"ז תשרי ה' אלפים תשע"ה

Los judíos de Lituania

JOSÉ KAMINER TAUBER PARA ENLACE JUDÍO

Lituania se encuentra en el norte de Europa, a orillas del mar Báltico, limita con Letonia al norte, con Bielorrusia al este y sur, por suroeste con Polonia y al oeste con el Mar Báltico. Es uno de los tres estados llamados Países Bálticos, junto con Letonia y Estonia.

Lituania también fue un importante país que se encontraba en el centro del enclave donde floreció la vida, la cultura y la idiosincrasia de parte del pueblo judío

Los judíos conservaron su identidad nacional y su cultura. Vivieron junto a los lituanos intensamente, pero aún por separado. La religión era el factor de separación más fuerte. Los matrimonios eran tolerables sólo entre
las personas de la misma fe; las leyes del Kashrut prohibieron sentarse en la misma mesa con un católico.

Los judíos han tomado parte de la historia de Lituania desde el siglo XIV, atraídos por duques lituanos tolerantes que buscaban ventajas en el comercio y la cultura. Los judíos que arribaron fueron comerciantes, artesanos y mercaderes, que pronto se convirtieron en un componente integral de la identidad nacional lituana.

Con el transcurso del tiempo la mayoría de los judíos habitó pequeñas poblaciones (en Yiddish – shtetl). Que constituyeron más que los habitantes de las ciudades.

En estos pueblitos eran como un microcosmos único donde la existencia judía de la vida adquiere un cause muy propio, enriqueciendo los rasgos de muchas de nuestras tradiciones. Un “shtetl” fue una cuna de una parte de la cultura judía, fue un templo del espíritu judío lituano. En cada localidad funcionaba normalmente una sinagoga, un Jeder (más tarde – una escuela), un cementerio, un baño ritual (mikva). Junto a la sinagoga a menudo se encontraba la casa del rabino. El rabino fue el líder espiritual de la comunidad.

En el pasado los judíos tenían comunidades muy importantes en Lituania, donde antes de la Segunda Guerra Mundial Vilna la capital se llamaba la Jerusalén de Lita.

En el año de 1495 los judíos fueron expulsados de Lituania y se les permitió regresar sólo después de ocho años. En un ambiente de tolerancia, relativamente libre sobre la religión con su propia práctica, observar las tradiciones prevaleció sobre los procesamientos y opresión. Por esta razón los judíos se sentían profundamente arraigados en Lituania, desarrollando una rica cultura.

La religión jugo un rol crucial en la vida judía. El sistema educativo era religioso. Lituania fue muy famosa por sus yeshivot (son centros de estudios de la Torá y del Talmud en el judaísmo ortodoxo) Valozyn, Telzh, Mir, Slabodke (Vilijampole), Ponevezh, Kelm, Eishishkes y otros. El prestigio del conocimiento era muy alto, fue valorado más que riquezas. Los judíos ricos fueron a yeshivot en busca de novios para sus hijas. Hubo casos cuando después de la boda mantuvieron su yerno hasta cinco años para que enteramente que pudiera dedicarse al estudio del Talmud. Un yerno intelectualmente instruido era orgullo de la familia.
Jasidismo y Mitnagdim

Durante los siglos XVII y XVIII los jasidim y los mitnagdim (del hebreo מתנגדים oponentes que constituyen dentro de los judíos ultra ortodoxos y rechazan el misticismo del Jasidismo). discrepaban dentro del judaísmo rabínico. Los mitnagdim eran más conservadores mientras que los jasidim difundían el misticismo personificado por su fundador Rabí Israel ben Eliezer (1698 -1760), conocido como el Baal Shem Tov, El poseedor del Buen Nombre.

La difusión del Jasidismo perturbó a muchos rabinos tradicionales que lo consideraban un enemigo potencial y una manifestación del falso mesianismo como el de Sabetai Zvi y Jacob Frank.

El judaísmo lituano se concentraba en el estudio del Talmud, y Lituania se convirtió en el centro de la oposición al Jasidismo hasta el punto que lituano y mitnagued eran considerados sinónimos. A pesar que existía una minoría lituana favorecía a los jasídicos como el Jabad, los Slonim, los Karlin (Pinsk) y los Koidanov.

El primer embate antijasídico ocurrió en tiempos del fundador con los edictos de excomunión del año 1772, junto con la destrucción pública de panfletos jasídicos. El Gaón de Vilna Eliahu ben Solomon Zalman concentraba la oposición tachando de ilusorios y mentirosos los milagros de los jasídicos y acusándolos de hacer de los rabinos un objeto de idolatría. Sostenía que la grandeza de la Tora debía lograrse con esfuerzos humanos naturales mientras que el Baal Shem Tov trataba de levantar la moral de los judíos luego de los pogroms de Jmelnitski (1648 -1654), y aliviar la desilusión provocada por el fracaso de los movimientos mesiánicos.

Los jasidim no seguían las prácticas asquenazíes y usaban en cambio una mezcla de éstos con los sefardíes. Por otra parte, agregaron más rigor a las restricciones alimenticias, legislaron cómo se debería matar a los animales y sobre quién debía supervisar el rito, lo cual se consideró un cambio en el judaísmo tradicional y una ruptura de la unidad comunitaria.

El Gaón de Vilna se puso al frente de la lucha del partido ortodoxo. En 1772, el consejo o kahal de la ciudad mandó a arrestar a los líderes jasídicos, excomulgó a sus vinculados y se enviaron notificaciones a los rabinos ordenándoles hacer la guerra a la secta atea.

En 1780 alarmó a los ortodoxos la aparición de los primeros trabajos literarios sobre el Jasidismo. Al año siguiente, el consejo rabínico de Zelva ordenó expulsarlos de todas las comunidades, contemplarlos como miembros de otra fe, no celebrar matrimonios, no tratarlos ni permitirles enterrar a sus muertos en los cementerios comunitarios. Los jasidim ya eran fuertes en Europa sudoriental y no se intimidaron a la persecución, pero no sucedía lo mismo en el norte cuyo líder Rabí Shneur Zalman de Liadi (1745 -1812) fundador de Jabad, intentó mitigar el odio de los mitnagdim y de su líder Elijah Gaón.

En 1797 los mitnagdim denunciaron a los líderes jasídicos ante el gobierno ruso como agitadores peligrosos y guías de herejías, por lo que fueron arrestados 22 de ellos en Vilna y en otros lugares. Rabí Shneur Zalman fue detenido en su corte de Liozna y llevado a San Petersburgo en 1798. El Jabad celebra aún su liberación y todavía odia a sus opositores por lo que consideran una traición.

La lucha en Lituania y Bielorrusia llevó a la creación de grupos jasídicos separados. En el sudeste de Europa los jasidim eran más en número que los mitnagdim aunque ocurría lo contrario en Lituania.

La guerra decreció con el tiempo, y hacia mediados del siglo XIX la mayor parte del judaísmo no jasídico la suspendió y se comprendió con sus opositores.

El Yidish en auge

En el siglo XIX, Vilna fue el tercer centro de la cultura Yiddish del mundo, después de Varsovia y Nueva York. En 1925, se fundó la sede de la investigación de la lengua Yiddish. La cultura y la literatura estaban en pleno florecimiento. Existían varios teatros, escuelas, bibliotecas y 100 sinagogas también se editaban seis diarios judíos.

Vilna llegó a denominarse la Atenas de la cultura judía con el idioma Yidish, ese idioma que su sonido era el eco frecuente que se escuchaba en las shtetels y en las callejuelas polvorosas y humildes de los ghetos, empapando con espiritualidad y ternura los hogares judíos y las ferias dándole olor y sabor que lo llenaron de picardía para después alcanzar las escuelas superiores con su transformación de dialecto para convertirse en un idioma que la cultura judía usaba como su medio de expresión en la poesía, en las novelas, en los periódicos y en los libros de erudición.

Como autores conocidos tenemos a: Abraham (Avrom) Sutzkever, el “mayor poeta del Holocausto judío”, tal cual lo definió el diario neoyorkino “New York Times” en ocasión de su fallecimiento.

En la actualidad algunos grupos de judíos ortodoxos y ultra ortodoxos en todo el mundo utilizan el Yidish para la comunicación habitual, pues se considera sagrado el hebreo antiguo, idioma que se destina a las plegarias y al estudio de la Torá.

La situación antes y durante la S. Guerra M.

En octubre de 1939 la Unión Soviética regresó a Lituania y se anexionó todo el país. En esa epoca el número de judíos había crecido sustancialmente y alcanzó casi un cuarto de 1 millón (junto con los refugiados de guerra de Polonia) más de 80,000 judíos habitaban Vilna y su alrededor.

La sovietización de Lituania logró causar un enorme daño a la cultura judía. Cultura yidish hasta ahora no había sida perseguida, sin embargo todo lo que había sido creado en hebreo fue prohibido, todas las instituciones hebreas, yeshivot, escuelas (niños transferidos a escuelas Yiddish), las organizaciones públicas de todo, en todas partes. Todos los periódicos fueron suprimidos, con excepción de uno, que se convirtió en títere del Partido Comunista. Las bibliotecas se limpiaron de libros «nocivos», entre ellos hubo obras Del gran historiador Shimon Dubnov mantenía. Muchos judíos científicos, políticos y otros detenidos, deportaron. Un famoso publicista, editor de la “tog Vilner”, uno de los destacados lingüistas de yidish Zalman Reizen fue encarcelado y murió en la cárcel.

Cuando arribaron los nazis, aproximadamente 35.000 judíos fueron asesinados en el bosque de Paneriai durante tres meses. Más tarde, en el año de1943, bajo las órdenes de Himmler, se liquidaron los guetos que quedaban y otras 26.000 personas fueron asesinadas en Paneriai. Sólo 6.000 judíos de Vilna consiguieron escapar. Los que lograron sobrevivir refieren que los Lituanos colaboradores fueron igual de crueles que los alemanes.

El antisemitismo fue un elemento dominante en Lituania desde 1881, fue evidenciado cuando una banda de militares conscriptos atacó tiendas judías, robando y quemando sus pertenencias. Los judíos se unieron para defender a sus familias y propiedades, pero esporádicamente había progroms por todo el país, durante los siguientes años.

Cabe destacar a Chiune Sugihara que fue un diplomático japonés que desempeñó el puesto de cónsul del Imperio Japonés en Lituania en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial. Aprovechando su cargo, pudo salvar a miles de judíos a salir del país, otorgándoles visados de tránsito para que pudieran viajar al Japón, poniendo en riesgo su carrera y la seguridad de su familia.

Durante 29 días, desde del 31 de julio al 28 de agosto de 1940, Chiune junto a su esposa Yukiko, se dedicaron a firmar visas de tránsito a mano. Hora tras hora, día tras día, durante estas cuatro semanas escribieron, firmaron y sellaron un promedio de 300 visas diarias. El trabajo era tan extenuante, que al final del día, su esposa Yukiko debía masajear las fatigadas manos del Cónsul. Ni siquiera tenían tiempo de detenerse a comer porque no quería fallarle a toda esa gente que hacía fila día y noche delante del consulado.

Al final logró entregar miles de visas (se cree que fueron seis mil), tantas como le fueron posible firmar, hasta que los soviéticos le obligaron a cerrar el consulado y abandonar Lituania.

Hoy en día poco queda de los guetos de antaño. Los soviéticos borraron la memoria, después de que los nazis aniquilaran la comunidad judía. Se pusieron algunas placas conmemorativas y discretos monumentos. El cementerio judío fue convertido en el palacio de deportes, sus tumbas y monumentos se utilizaron para pavimentar las calles. En 1989 se abrió el Museo Nacional Judío en el que se guarda la memoria de los tiempos pasados.

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