Perashá de la semana: ¿Existe el libre albedrío?
TUVIA KRAWCHIK, RABINO DEL CENTRO COMUNITARIO NIDJEI ISRAEL
¿Hay libre albedrío en el Judaísmo?
Por supuesto que sí. Como dice nuestra Perashá de esta semana:
דברים יא:כו
Devarim 11:26
רְאֵ֗ה אָנֹכִ֛י נֹתֵ֥ן לִפְנֵיכֶ֖ם הַיּ֑וֹם בְּרָכָ֖ה וּקְלָלָֽה ׃
“Mira, yo doy ante ustedes el día de hoy bendición y maldición”
De hecho es uno de los principios fundamentales de la Fe Mosaica. Más bien la pregunta es, si la existencia del libre albedrío es una base, ¿por qué no figura entre los Tres Principios que enumera el Rambam (Maimónides)? Ciertamente hay principios que enumera el Rambam directamente relacionados con éste, como el onceavo principio:
“(Aní maamín beEmuná Shelemá – אני מאמין באמונה שלמה), Yo sé con fe completa que el Creador, Bendito es Su Nombre, retribuye bien a los que cuidan Sus preceptos, y castiga a los que transgreden Sus preceptos.”
Si este principio habla de una retribución, obviamente implica un libre albedrío. Y el propio Rambam, en su más excelsa obra, el Mishné Torá, o Yad Hajazaká, en su primer Tomo, Séfer HaMadá, “El Libro del Conocimiento”, en Hiljot Teshuvá (las Leyes acerca de Arrepentimiento), Pérek 5, Halajá 3, dice así acerca del libre albedrío:
“Y este concepto es un gran fundamento, y es uno de los pilares de la Torá y los preceptos, como está dicho: Mira que he puesto delante de ti el día de hoy la vida; y está escrito (de hecho es de la Perashá de esta semana); ve que coloco delante de vosotros el día de hoy bendición y maldición; es decir, que la opción está puesta antes ustedes,…”
Vemos por tanto, conforme a nuestra Perashá, que la persona tiene libre albedrío, tanto de forma individual, como grupal; por eso la Perashá comienza conjugando el verbo en singular, “Ree”, “mira”, y continúa de en forma de grupo: “coloco ante ustedes”, y siempre haciendo énfasis en el “hoy”. El día más importante de la vida del individuo, es hoy.
Escuché en alguna Derashá, que había un individuo en la cárcel al que sólo se le permitiría respetar un día al año; si mal no recuerdo, se dice que el Radba”z fue consultado al respecto (el Radba”z fue un gran rabino autor de una importante responsa halájica, que vivió en el siglo XVI), se le preguntó que qué día debería de respetar este individuo, ¿Yom Kipur? ¿el primier día de Péisaj? Se dice que el Radba”z contestó que ese mismo día respete; es decir, tan pronto llegue a él la respuesta de esa consulta, ese mismo día se coloque los tefilín (las filacterias), rece, y haga el resto de los preceptos que se llevan a cabo en un día común. El día más importante de la persona debe ser “Hoy.”
Tal y como lo dice nuestra Perashá: “Hoy”, el libre albedrío es algo que ejercemos “Hoy”, día a día. Tal vez tan obvio es, que ni está en los Trece
Preceptos de Maimónides explícitamente. Pero es algo tan real como el “Hoy.”
Shabat Shalom
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He estado estudiando respecto al llamado “libre albedrio” y no lo he podido encontrar en toda la escritura, soy una persona que cree lo que dice la Sagrada Escritura tanto en lo que nosotros llamamos Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto.
Observè como el Todopoderoso le dijo a Abraham que el pueblo que de èl saldrìa se esclavizarìa durante 400 años y despuès serìan liberados de ese yugo.
Asì cuando el Señor oyò el clamor de su pueblo que estaba en Egipto los liberò con mano fuerte y brazo extendido; al llevarlos ante su presencia les manda decir con Moisès “miren los que hice a los egipcios, y si ustedes oyen mis voz me seràn un tesoro especial sobre todos los pueblos”
Nunca les dio la opcion de regresar a la esclavitud. Ellos vieron lo sucedido y como el mar se abriò. Ahora ellos estàn libres pero deben entender que no tienen opciòn que son libres pero no para hacer lo que quieran sino para obedecer para tener en su mente que no deben creer que pueden pecar sino que la libertad la han de usar precisamente para vivir.
La muerte, la maldiciòn no son una opciòn son el resultado de pecar.
“El alma que pecare esa morirà”
Cuando Di-s les pone enfrente la bendiciòn o la maldiciòn no fue para que eligieràn fue para que OYERAN la voz de Di-s diciendo “elige pues la vida para que vivas tù y tu decendencia”
Esto se lo estaba diciendo a aquellos que pasarìan el Jordàn que llegarìan a la tierra de la libertad no repito para hacer lo que quisieran sino para vivir
Ellos deberian entender recordar tener siempre presente que eran libres para servir al Omnipotente
Estar en el yugo del pecado vivir en pecado no se tiene libertad se esta preso de ese pecado
El pueblo siendo preso en Egipto no tenìa opciòn de elegir guardar o no el sàbado por ejemplo lo tenìan que trabajar porque eran esclavos y en la esclavitud no se elige se obedece
Estimado señor Omar, si Ud. me lo permite me gustaría opinar acerca del comentario que ha hecho sobre el libre albedrío. Como amante de las escrituras completas (griegas y hebreas) debo decir por lo que he aprendido que la explicación no es ni debería ser tan complicada, porque de otra manera entraríamos en una discusión filosófica y humana sin sentido como suele suceder con este tipo de preguntas. Debo decir que sus expresiones no son del todo equivocadas, se podrían “ajustar un poquito” si me lo permite.
Antes de comenzar premítame corregir este punto que Ud. comenta al final de su comentario. La ley todavía no estaba en vigor para que tuvieran que respetar el Sábado los hebreos durante la esclavitud, eso sucedió después del éxodo para el 1513 a E.C aproximadamente. Es cierto que no les quedaba otra que obedecer durante la esclavitud, pero lo que iba en contra de su conciencia, lo que se les había enseñado a través de los años por medio de Abrahán, Isaac, Jacob, eso sí estaban dispuestos a ser leales a Dios, en esto utilizaban su “libre albedrío” si había algo que estropeaba su relación con el Dios de sus antepasados. Un ejemplo de esto es José (el hijo de Jacob) y la esposa de Potifar el jefe de la guardia de corps , él decidió “no acostarse” con la esposa de su amo por más que ella le insistió e insistió. No existía la “ley” que le indicara que eso era un pecado, pero sí su conciencia le dictaba que eso era un pecado. Eso le costó la cárcel siendo un joven.
Lo que sí muestran las escrituras sobre la condición humana es que nuestra libertad es relativa, por el solo hecho de ser criaturas creadas. El libre albedrío de la biblia nunca encierra libertad total o libertinaje como desean y practican algunos seres humanos.
El don del libre albedrío
Cuando Dios creó al primer ser humano, hizo algo más que un cuerpo con cerebro. No quería que Adán y Eva fueran autómatas sin inteligencia, así que los dotó con la facultad del libre albedrío. Aquel fue un regalo magnífico, pues “vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno” (Génesis 1:31). Así es, “perfecta es su actividad” (Deuteronomio 32:4). Todos estimamos esta dádiva, pues nadie desea que le dicten lo que tiene que pensar y hacer, ni que le anulen la capacidad de elección.
Ahora bien, ¿debía utilizarse el libre albedrío sin límites? La Palabra de Dios da la respuesta en sus instrucciones a los primeros cristianos: “Sean como personas libres, y, sin embargo, tengan su libertad, no como disfraz para la maldad, sino como esclavos de Dios” (1 Pedro 2:16). Tiene que haber límites por el bien común. Por tanto, a fin de no caer en la anarquía, la ley debía regular el libre albedrío.
¿La ley de quién?
¿La ley de quién había de establecer los límites debidos de la libertad? La respuesta a esta pregunta se relaciona con la razón fundamental por la que Dios ha permitido el sufrimiento. Puesto que creó al ser humano, conoce mejor que nadie las leyes que necesitamos para nuestro propio bien y el de los demás. La Biblia lo expresa así: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar” (Isaías 48:17).
Está claro que una idea fundamental es la siguiente: Dios no nos creó a los seres humanos para que nos independizáramos de él, sino que vinculó nuestro éxito y felicidad a la obediencia a sus justas leyes. Jeremías, profeta de Dios, dijo: “Bien sé yo, oh Jehová, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23).
Por eso, la familia humana nunca tendría éxito sin la gobernación divina. Al tratar de ser independiente de Dios, la gente idearía sistemas sociales, económicos, políticos y religiosos que estarían en pugna unos con otros, haciendo que ‘el hombre dominara al hombre para perjuicio suyo’ (Eclesiastés 8:9).
A la vez, las leyes de Dios permiten gran libertad de selección dentro de sus límites. El resultado de esto es una variedad que hace muy interesante a la familia humana. Piense en la diferencia de alimento, ropa, música, arte y vivienda que hay por todo el mundo. Ciertamente preferimos seleccionar en tales asuntos, más bien que dejar que otra persona decida por nosotros.
Como vemos, se nos creó de tal modo que alcanzamos la mayor felicidad cuando nos sujetamos a las leyes divinas para el comportamiento humano. Es similar a lo que nos sucede por nuestra sujeción a las leyes físicas de Dios. Por ejemplo, si pasamos por alto la ley de la gravedad y saltamos desde un lugar alto, pudiéramos causarnos daño o hasta matarnos. Si pasamos por alto las leyes internas de nuestro cuerpo y dejamos de consumir alimento, beber agua o inhalar aire, morimos.
Un hecho tan seguro como el de que se nos creó con la necesidad de someternos a las leyes físicas de origen divino es que se nos creó con la necesidad de someternos a las leyes morales y sociales procedentes de Dios. (Mateo 4:4.) Los humanos no fueron creados para actuar en independencia de su Hacedor y todavía tener éxito. El profeta Jeremías dice: “No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso. Corrígeme, oh Jehová”. (Jeremías 10:23, 24.) Esto nos muestra que en todo sentido los humanos fueron creados para vivir bajo la gobernación divina, no bajo la del hombre mismo.
Para nuestros primeros padres no habría sido cosa gravosa obedecer las leyes divinas. Más bien, aquello habría promovido su bienestar y el de toda la familia humana. Si la primera pareja humana se hubiera mantenido dentro de los límites de las leyes de Dios, todo habría resultado bien. De hecho, ¡ahora viviríamos en un maravilloso paraíso de placer como una amorosa familia humana unida! No habría habido iniquidad, sufrimiento ni muerte.
¿Qué falló?
El Creador dio a nuestros primeros padres, Adán y Eva, un comienzo ideal. Disponían de cuerpos y mentes sin defectos, y un jardín paradisíaco por hogar. Si se hubieran sometido a la gobernación divina, habrían perpetuado su estado de perfección y dicha. Con el tiempo, habrían sido los progenitores de una familia humana perfecta y feliz que habitaría un paraíso terrenal. Tal era el propósito de Dios para el género humano (Génesis 1:27-29; 2:15).
No obstante, nuestros primeros padres utilizaron mal su “libre albedrío”. Creyeron equivocadamente que les iría bien al independizarse de Dios y emplearon su libertad para traspasar los límites de las leyes divinas (Génesis, capítulo 3). Al rechazar ellos la gobernación de su Creador, él no estaba obligado a mantenerlos en perfección. ‘Actuaron ruinosamente por su propia cuenta; dejaron de ser sus hijos; el defecto era de ellos mismos.’ (Deuteronomio 32:5.)
Desde su desobediencia, el cuerpo y la mente de Adán y de Eva comenzaron a degenerar. Con razón las escrituras dicen que con Jehová está la fuente de la vida (Salmo 36:9). Por eso, al cortar su relación con él, cayeron en la imperfección y con el tiempo murieron (Génesis 3:19). De acuerdo con las leyes de la herencia genética, sus descendientes solo recibirían lo que ellos poseían. ¿Y qué era? Imperfección y muerte. Por lo tanto, el apóstol Pablo escribió: “Por medio de un solo hombre [Adán] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12).
Solo un mesías redentor podría resolver ésta cuestión universal, teniéndonos que atener por supuesto a que es el enviado del “supremo”, el libre albedrío dirá, si seguimos sus pautas o no…!!!! Volviendo nuevamente a donde comenzamos: “el libre albedrío que muestra la biblia es relativo no absoluto”. Lo que sí sabemos que la libertad independiente del “Dios verdadero” como la mayoría quisiera, produce lo que el mundo ha llegado a ser hoy…!!!
Atte. Oscareladio