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Xochitl Gálvez, aspirante a Delegada de la Miguel Hidalgo: “(Los miembros de) la Comunidad judía fueron de los primeros que me dieron la oportunidad de trabajar “

MAY SAMRA Y VERA WALLACH PARA AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO

Aclaración: Esta publicación es parte de un programa  que abrimos para dar a conocer a los diferentes candidatos de los distintos partidos políticos a diversos cargos de elección. El contenido es responsabilidad exclusiva del entrevistado. Su publicación no implica endoso ni apoyo alguno, siendo Enlace Judío un medio plural que no respalda candidatos ni partidos.

Una mujer excepcional visitó Enlace Judío: Xochitl Gálvez Ruiz, aspirante por PAN a la Delegación Miguel Hidalgo, empresaria, luchadora social e impulsora del social business. Ella fue creadora de los edificios inteligentes en México y se ganó la confianza de  la Comunidad por su honestidad y su trabajo.

“Sé lo que es ser minoría, sé lo que es que no entendían tu cultura, tus usos y costumbres tu manera de ver el mundo y yo siempre he creído que la comunidad judía representa también esta parte de esta riqueza cultural y esta diversidad cultural, que justamente en esa diversidad está la grandeza de México” afirma Gálvez.

LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD JUDÍA FUERON LOS PRIMEROS EN CREER EN XOCHITL

Con mucho orgullo puedo decir que (los miembros de) la comunidad judía fueron de los primeros que me dieron la oportunidad de trabajar para ellos siendo una jovencita. Don Ramón Marcos me permitió hacerle su Pabellón Polanco, dos, Moni Helfon, los Helfon me dieron la confianza me dieron la confianza porque aunque mi empresa era muy pequeñita se dieron cuenta que tenía unas ganas de trabajar y hasta el día de hoy trabajo en la Comunidad, todos me conocen, saben que si les sobra material o cuesta menos yo se los tengo que devolver, porque es una relación en la que yo también creo que es la confianza. Me gusta mucho la cultura del servicio. En nuestra comunidad creemos que nuestro único pecado por el que vamos al infierno es por guardar más dinero del que necesitamos, esa es como la máxima cosmovisión del pueblo de Nun, el tema de la redistribución de la riqueza es muy importante en la comunidad, por eso las mayordomías, para que si tú tienes mucho, te hace mayordomo para que sueltes. Creo que eso en la Comunidad lo he visto muy seguido; cuando trabajé para hacer Maguén David, de cómo toda la comunidad aportó, este tema de la solidaridad.

Yo les ayudé con el Centro Comunitario ahí trabajé con el Sr. Hamui y después al Sr. Hamui le he hecho también otro proyectos. Nunca hemos firmado contratos, es a la palabra y eso a mí me gusta, porque lo que yo creo que tiene un ser humano más importante es su palabra y tu palabra vale más que cualquier abogado y cualquier contrato. Mi empresa High Tech se ha mantenido, ahí trabajaba y en 1995 decidí crear una fundación para apoyar a niños indígenas que sufrían desnutrición, trabajé con Germán Dehesa en la Tarahumara, en una de las peores hambrunas, llegamos a tener 80,000 niños en el programa de nutrición sin el apoyo del gobierno con puros jóvenes, es más, varios colegios de la comunidad, trabajaron en mis campañas trayendo leche, trayendo azúcar, para que nosotros pudiéramos llevar esos alimentos a comunidades muy pobres y podían hacer un atole de masa y sacar a sus hijos de la desnutrición. Ahí estaba, cuando por azares del destino llegué al World Forum Economic de Davos como una de las 100 líderes globales del futuro del mundo; ya había sido empresaria del año en 1994, ya había sido en 1995, portada en Business Week, pero legar a Davos y hablarle a los 3,000 hombres más ricos del mundo fue una experiencia impresionante.

Yo conozco a Vele Zabludovsky, mi vecina, maestra de Idish, y cuando hablamos de su lengua y hablamos de mi lengua las dos se nos llenan los ojos de orgullo porque en una lengua están muchas cosas. No solo es una lengua y ya, es una cultura, es como nombras las cosas, es cómo suena. Creo que muchos años fui la única no judía en ese edificio, entonces ellos bajaban a mis fiestas de Día de Muertos y a mí me invitaban a sus comidas de los viernes con comida árabe; los Helfon, la mamá de Salomón Helfon es muy mi amiga.

LO QUE UNA MUJER OTOMÍ TIENE QUE DECIR A LOS 3000 HOBRES MÁS RICOS DEL MUNDO

Que los pobres no se iban a morir de hambre en sus países,  que ellos tendría que voltear al sur del planeta a que esta parte se desarrollara económicamente, a que este modelo económico de ganar, ganar, ganar a costa de lo que sea, esto que está pasando en los campos agrícolas de Sinaloa es inaceptable, o de Baja California, pagar en una familia $2.00 por cortar una cubeta de jitomate de 20 kilos es increíble que exista, eso se llama esclavitud, eso se llama explotación y tú podrías pagarles lo justo y además ganar lo justo. Ése es como mi tema, cómo construimos una sociedad más equitativa y además nos conviene a todos porque esta disparidad o esta desigualdad que tenemos, es lo que genera mucho de los conflictos sociales, armados.

De hecho, yo empecé a trabajar con Mohamd Junus, el Premio Nobel de la Paz en todo un concepto de Social Bussiness y hemos estado poniendo empresas sociales en varias partes de México para purificar agua y llevamos agua pura a $11.00 el garrafón, las mujeres ganan $5.0 por vender el agua, con los $6.00 que sobran la planta se sostiene y además tenemos utilidades, es increíble, y entonces generamos 200 empleos, llevamos agua limpia, el modelo es sostenible.

Y este dinero me lo prestó un fondo europeo, los de Danone, que tienen el fondo el Danone Communities y les vamos a devolver el dinero, ya tenemos 90,000 dólares juntados para devolver el dinero, pero obviamente nos lo están prestando a una tasa de interés muy baja y con un montón de asistencia técnica para echar a andar los proyectos.

DEL NEGOCIO DE GELATINAS AL GABINETE DE FOX

Y pues llegue al Gabinete, hice cosas muy importantes con Fox creo que soy muy discutiva, digo cosas que quiebran, entonces le dije a Fox ‘hay que mandarlos a San Andrés’, ‘¿Cómo?’, ‘Sí, es más que venga Marcos y que marche y que ponga en la agenda el tema indígena, presidente, porque durante años los indígenas en este país no han sido reconocidos en sus derechos culturales, económicos, políticos, porque así como el pueblo judío, los Nanus tenemos otra forma de ver el mundo o los nahuatls tienen otra forma de ver el mundo, o los totonacas, o los zapotecas, o los mixtecas, pero eso no es malo, eso es bueno, porque entonces construimos una sociedad pluricultural, multiétnica, donde en lugar de ser una desventaja es una riqueza de este país. Lo convenzo que mandé los acuerdos a San Andrés La Raiza, logramos sacar una buena parte de los acuerdos, lo convenzo de que creemos la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, que hoy tiene un presupuesto de 12 mil millones de pesos, creamos el Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas, porque en México se hablan 68 lenguas y 380 variantes dialectales.

 LA INFANCIA DE LA CREADORA DE LOS EDIFICIOS INTELIGENTES EN MÉXICO

La casa de Xochitl era de adobe con teja. Su papá fue un hombre con muchos problemas con el alcohol: “Nunca tuvimos casa, entonces, siempre anduvimos arrimados  con la familia de mi mamá, con la familia de mi papá, nos corrían de un lado e íbamos para otro, hasta que mi abuelo decidió traer a mi mamá a la casa de él, fue cuando ya tuvimos una estabilidad. Mi abuelo era un hombre muy trabajador; tuvo una gran influencia en mi vida.

La suya era  una sociedad patriarcal: “Hay usos y costumbres muy complicados en lo que la mujer tiene, yo me acuerdo ‘lávale la ropa a tu hermano, plánchale la ropa a tu hermano sírvele a tu hermano, ponle el agua a calentar a tu hermano, acarréale el agua a tu hermano’, yo decía ‘bueno, ¿qué mis hermanos no tienen manos o qué?’ Mi papá privilegió mucho el que los hombres fueran a la escuela porque son los que se iban a casar y tenían que mantener a una mujer y nosotras pues finalmente nos íbamos a casar y nuestro marido nos iba a mantener.

El problema consiste en que hoy hay muchas mujeres solas en mi pueblo que tienen que mantener los hogares y que no siquiera están preparadas para poderlo hacer.

Yo iba a vender gelatinas a la plaza de mi pueblo de niña y ( en una visita de la escuela) tuve la oportunidad de venir a esta ciudad en 1973 porque era una niña aplicada y aquí vi por primera vez una regadera y un baño y entonces como que yo quise aspirar a algo y yo dije ‘yo quisiera tener un baño como ese’, que nada más le picabas y se iba todo o que nunca se acaba el agua para bañarte, me acostumbre a bañar con media cubeta de agua el pelo, el cuerpo y la enjuagada y se acabó, entonces ponerte debajo de la regadera era una sensación impresionante.

Y la visita acabó yendo a la UNAM, me llevaron a visitar Ciudad Universitaria y entré a la Biblioteca Central de CU y nunca había visto tantos libros juntos, fue realmente impresionante. Yo regresé con ese sueño a mi pueblo, yo me prometí en ese momento que iría a la universidad, Fue muy chistoso porque sí bien es cierto no sabía qué quería ser sí sabía que no quería ser, yo sabía que no quería vivir el resto de mi vida en esa pobreza, yo sí sabía que no quería tener un hombre violento como era mi papá o alcohólico, yo quería algo diferente, no sabía qué pero sí sabía que eso no.

Entonces empecé a ir a la secundaria allá en mi pueblo y logré mi tío, el que tenía la tienda, me vendiera las gelatinas, lo convencí y al principio me dijo ‘no, no tengo tiempo’ y le dije ‘tío, le doy una comisión por cada gelatina que venda, entonces, en el fondo yo creo que me hice muy buena para las matemáticas, porque tenía que sumar todas las gelatinas, la comisión, mi costo de materiales, si sacaba yo cuánto utilidad había tenido. Entonces mi mamá me veía todos los sábados haciendo cuentas con mi tío y ya me pagaba la diferencia con mi mamá y mi papá como que siempre decía ‘ya, dejen de hacer esas fregadas gelatinas, ni que se fueran a comprar su casa en las Lomas de Chapultepec’, yo fue la primera vez que escuche las Lomas de Chapultepec y ya supe que en la radionovela de Chucho ‘El roto’ salían las Lomas de Chapultepec y así se me quedó grabado y pues que mi papá ‘nunca van a salir adelante, eso es lo que nos trataba de decir y yo dije ‘claro que vamos a salir adelante y llegué a vender 600 gelatinas diarias y entonces mi negocio súper creció y no tenía refri, tenía una caja de jitomate colgada del mezquite, ese era mi negocio de las gelatinas.

 Terminé la secundaria y todo el mundo me decía ‘no, pues mira, vete a estudiar de maestra, está bien si tienes cabeza, pero sé maestra, las mujeres que quieren estudiar se van de maestras’, y decía ‘no, pero es que quiero ir a la universidad’, ‘no, pero mejor vete a Panotla, es un internado para mujeres y ahí puedes estudiar para maestra como una prima tuya’ y dije ‘no, yo voy a ir a la prepa’. Fui a conseguir trabajo a la Presidencia Municipal de mi pueblo de escribiente del Registro Civil porque en ese entonces llenaban los libros a mano, tenía muy buena letra, muy buena ortografía y me dieron el trabajo y cuando llegué encontré un desastre, todos los libros revueltos deshojados, sin índices Mi trabajo era ser escribiente, pero empecé a arreglar todo, entonces empecé a poner los libros en orden, empecé a hacer índices y todo el mundo decía ‘¿por qué haces eso sin no te pagan por hacer eso?, le decía ‘porque hay que hacerlo.

A los seis meses el Presidente Municipal se impresionó de que encontró todo ordenado, todo bien y me hizo la Oficial Primera del Registro Civil, entonces ahí yo aprendí como esa cultura del trabajo, que no hay la suerte sino que hay el trabajo, tú trabajas, te acaba yendo bien, esa cultura de tener iniciativa de no esperar a que otro venga a resolver un problema que tienes, que tú lo resuelvas, porque tú estás ahí y te corresponde hacerlo.

Entonces si bien es cierto y así acabe la prepa y mi marido lo que dijo es ‘Xóchitl necesita un marido para que se aplaque’ y me buscaron el marido y cuando lo vi dije ‘no’, y me vine a la ciudad sin conocer a nadie. Había conocido una chica que la había casado en mi pueblo porque no tenía certificados médicos y en ningún pueblo la querían casar y le dije ‘aquí no hay doctores, aquí te casamos’. Y había conocido al hijo de la primera maestra que había venido a mi pueblo, que su hijo había quedado registrado y yo le saqué el acta de nacimiento y él me dijo ‘yo te puedo ayudar para mandarte la información de la universidad, la convocatoria, y me mandó todo, es más, pasó por mí a la central camionera y me llevó a presentar el examen de la UNAM y él me avisó y me dijo ‘te quedaste en la UNAM’.

A muchas mujeres les han preguntado cuál es su día más feliz de la vida; yo puedo decir que el día más feliz de mi vida es el día que me quedé en la UNAM, no hay comparación; es un día feliz el día que me casé, es un día feliz el día que nacieron mis hijos, pero el día más feliz de mi vida hasta hoy, es el día que recibí la aceptación de la Facultad de Ingeniería para ser ingeniera en computación. Me hice ingeniera en un tiempo en el que las mujeres no estudiaban Ingeniería, en un tiempo donde entrar a la industria de la construcción siendo mujer era un gran reto, era la única mujer en reuniones de ingenieros y me hice experta en robótica, en inteligencia artificial, fui la creadora de los edificios inteligentes en México.

Finalmente acabé comprando mi depa en Las Lomas, mi mamá le dijo a mi papá:‘¿ Ya ves como sí tuve mi casa en Las Lomas’? 

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