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Willy Rosen, el artista que siguió cantando durante el Holocausto

Es difícil mantener la alegría y el encanto hacia la vida cuando las cosas no van bien. Sin embargo, sobrevivir la persecución, esconderse, armar varias veces la misma compañía de teatro y seguir cantando y haciendo chistes requiere de una fuerza mayor. Ésta es la historia de Willy Rosen el cabaretero más famoso de Alemania que no dejo de cantar, jugar y bailar hasta que los nazis lo mataron en Auschwitz. A continuación les contamos su historia.

World ORT. La Música y el Holocausto.

Pocas cosas eran tan sencillas para Willy Rosen que organizar veladas exitosas en cabarets. ¿Cuál era su secreto?

Dos comediantes, uno gordo, otro flaco. Cinco kilos de encanto, un par de canciones pegajosas. Un poco de chistes viejos y un montón de chistes nuevos. Tres o cuatro escenarios distintos, luces rojas, verdes y blancas. Debe parecer improvisado, por lo cual necesita mucha practica y sobre todo… ¡No política!

Esta receta hizo a Rosen uno de los cabareteros más famosos de la República de Weimar, antes de la Alemania nazi. Y también fue dolorosamente puesta en práctica en el campo de trabajo holandés de Westerbork, donde Rosen fue uno de los líderes que impulso la vida teatral. Como muchos de sus colegas, creyó que su arte también lo salvaría de ser transportado hacia la muerte segura. Sin embargo, como a muchos, su talento no fue suficiente para salvar su vida.

Nació con el nombre de Willy Rosenbaum en 1894 en Magdeburg. Aprendió a tocar el piano desde niño, pero empezó su vida laboral trabajando en textiles. Fue hasta la Primera Guerra Mundial, tras contraer una herida, que empezó a trabajar como pianista y animador de las tropas alemanas.

Sin embargo, su primer gran éxito fue trabajando en el Weimar de Berlín, donde se desempeñó como un escritor de canciones, pianista y animador; a veces inclusive haciendo música ambiental para películas. Se hizo famoso con el título de “artista completo” y cuando se sentaba al piano anunciaba sus canciones con el logo de “texto y música, hechos por mí.”

Cuando los nazis llegaron al poder a Rosen se le prohibió seguir actuando, por lo cual emigro a Holanda cruzando Suiza y Austria. Ya en tierra holandesa se estableció en el pueblo de Scheveningen y creo el “Teatro de Celebridades,” uno de los cabarets más famosos de la época.

Fue un espacio artístico elaborado por actores y actrices famosos con los cuales la audiencia holandesa estaba familiarizada a través de películas de Weimar. Fue un éxito rotundo, tanto así que el cabaret organizo varias giras alrededor de la Europa no nazi, sin perder los lazos que los artistas mantenían en Berlín. Tan sólo un ejemplo de las relaciones que Rosen sabía manejar es la de su continuada amistad con el comediante Max Ehrlich, y los artistas que formaron el Kulturbund. En 1937, la compañía finalmente regresó a Holanda, donde Rosen continuó su ley estricta de evitar tocar temas políticos. Parte de la mercadotecnia que usaba se basa fuertemente en este punto constantemente entregaba programas y hacía canciones donde decía:

Cuando quiera olvidar sus preocupaciones venga con nosotros, al teatro sin política. Tal como lo escuchó: ¡sin política! Por tres años nos hemos aferrado a ello y pensamos continuarlo

En 1941, Rosen y muchos de sus actores se unieron al “Ensamble de Cabaret para Emigrantes” que aceptaba únicamente judíos. Un amigo suyo, exiliado de Berlín, había estado intentado llevarlo de forma segura a Estados Unidos. Con los fondos de varios conciertos exitosos, Rosen había conseguido una visa a Cuba y estaba en el proceso de recibir una de Estados Unidos. Sin embargo, este plan no fue exitoso: En cuanto Estados Unidos entró a la guerra, se bloquearon todas las visas que se expedían a refugiados alemanes, y los nazis avanzaban rápidamente sobre Holanda. La suerte de Rosen acabó en 1943, donde los pocos artistas judíos que quedaban en la ciudad fueron apresados y transportados a Westerbork, campo de trabajo.

En este lugar, por última vez en su vida, Rosen organizó “el mejor cabaret de Holanda”. Con sus amigos y colaboradores Max Ehrlich y Erich Ziegler, que se encontraban en la misma situación y en el mismo lugar, escribió varias canciones y obras que todavía llegaron a colarse a escenarios alemanes, obteniendo éxito al ser representadas. Algunos de sus versos durante este tiempo son:

Si eres desafortunado, entonces la vida no tiene significado; si eres desafortunado, entonces te resbalas y caes; por eso te ruego fortuna, no me abandones.

Antes de ser llevado en un tren a Theresienstadt, Rosen escribió un poema de despedida. Murió junto con su madre en Auschwitz en el invierno de 1944.

Fuente: Muic and the Holocaust

Traducido por Aranza Gleason

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