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La impresionante historia de Barzani y Feinstein

Moshé Barzani,  de los Olei Ha´Gardón -Los que subieron al patíbulo-( por ser miembro de los Luchadores por la Libertad de Israel) y Meir Feinstein, de Irgún.

PEDRO HUERGO / ENLACE JUDÍO

1917. Tras la Primera Guerra Mundial, la Liga de Naciones entrega al Imperio Británico los terriorios del recién desmembrado Imperio Otomano. La época del Mandato Británico para la Historia de Israel. Años más tarde, 1936-1939, huyendo del terrible hecho del nazismo europeo, muchos judíos desean regresar a Israel, pero el Mandato Británico declara ilegales esas oleadas migratorias, que no obstante siguen teniendo lugar. Los árabes protestan -La Gran Revuelta Arabe-y atacan y asesinan a numerosos judíos. Es así como nace la Haganá (literalmente, La Defensa) con su comando de élite, el Palmaj.   A su vez,  existían dos unidades paramilitares  de resistencia, ambas clandestinas, Irgún (La Organización) y Leji, acróstico de Lojamei Jerut Israel (Guerreros por la Libertad de Israel) YItzjak Shamir, quien fuera primer ministro de Israel en 1983, perteneció a Leji.

1926. Bagdag. Los Barzani, judíos kurdos (descendeintes de los cautivos de Babilonia que no regresaron a Jerusalén)  tienen un hijo más:  le  ponen de nombre Moshé. Al primogénito le llamaron Shaúl. El hermano del padre es el Gran Rabino de Arbil, la capital del mundo kurdo.

La familia, seis años después de haber nacido Moshé,  decide  comenzar una nueva vida en Israel y se radican en la Ciudad Vieja de Jerusalén donde  Moshe estudia hasta los diez años: tiene que trabajar para ayudar a la familia. Y de muy joven, siguiendo los pasos de su hermano mayor, y con el consentimiento familiar, se alista en la unidad juvenil de  Leji. Luego pasó a la de minas terrestres. El 22 de octubre de 1946 participó en la explosión del tren que pasaba por Malja.

El 9 de marzo de 1947, en el cruce de la calle Rashi con Tajamoni, cerca del Orfanato Sirio, Beit Shchneller (Sede del Gobierno del Mandato Británico) -en el barrio que hay derecha del shuk Majane Yehuda- Moshé fue detenido por llevar en el bolsillo del pantalón una granada de mano. En la comisaría de Majané Yehuda se le acusó de querer perpetrar un atentado contra la autoridad británica y sería juzgado por un tribunal militar.

En el juicio no hizo caso alguno : se sentó , vestido con kipá,  con unos pantalones cortos de color kaki y un abrigo  gris,  a leer en el Tanaj. Cuando se le preguntó si se declaraba culpable o inocente, con toda naturalidad contestó: ” Para el pueblo hebreo sois el enemigo y una fuerza invasora en su patria. Los miembros de Leji luchamos contra vostros para liberar a nuestra patria. No tenéis derecho a juzgarme”

La condena fue el patíbulo, que era la condena habitual que el Mandato Brtitánico imponía en estos  casos. Al oir su destino, Moshe entonó Ha´Tikva con voz alta y clara. Sus padres no estuvieron presente en el juicio porque la Ciudad Vieja era zona militar y no podían salir de las murallas.

Moshé fue confinado en una celda de la cárcel del Campor Ruso,  con otro convicto en el corredor de la muerte: Meir Fleinstein, miembro de Irgún, nacido en 1927 en la Ciudad Vieja, de padres piadosos y venidos de Polonia. Estudiaba en la yeshivá Etz Jaím y además hacía varios trabajos para sustentar a la familia, ya que el padre había muerto. Su sueño era ser escritor y estudiaba materias laicas por su cuenta. Se enroló en Irgún cuando supo que en Europa los nazis estaban empezando a cometer su tremendo genocidio. Fue detenido por su implicación como conductor del coche en el que se llevaron las maletas con las que se pretendía volar la Estación de Trenes de Jerusalén.

Meir y Moshé recibían instrucciones del exterior mediante mensajes ocultos dentro de la cáscara de plátanos. Sólo recibían la visita del rabino Arie Levin, conocido como el padre de los convictos. Mientras tanto se tramitaban las peticiones de revocación de pensa por parte de Ben Gurion, Ben Tzvi, etc-.

Como la pena de muerte era irrevocable, se decidió , al estilo de Sansón con los filisteos, morir matando. Se les entregó una granada dentro de una naranja para hacerla explotar en el momento de subir al patíbulo y matar así a todas las autoridades militares del Mandato Británico que estuvieran presentes. Pero se habían olvidado de un detalle. También estaría presente el rabino.

El 21 de abril la Jerusalén judía estaba en silencio porque se conocía el rumor del ahorcamiento, que tendría lugar a las cuatro de la mañana. Rab Jacob Goldman  pidió verles para leer juntos el Vidui. Llegó a las nueve y media. Dijo haberse sorprendido al encontrarlos de muy buen humor. Cantaron juntos Adon Olam y recitaron el Vidui. Hablaron de rav Akiva hasta las once menos cuarto de la noche.  Ellos pidieron transmitir perdón a sus padres, repartir sus cigarrillos entre el resto de presos, incluso con el guarda británcio que les vigilaba, que había sido muy bueno con ellos. También le pidieron que no viniera en los momentos finales. Se despidieron cantando Ha´Tikva.

Ellos sabían que el rabino Goldman vendría al patíbulo.

Entonces decidieron suicidarse con la naranja.

De mano de Feinstein, escribieron una nota pidiendo, en nombre de los dos, perdón a sus familias por tanto dolor creado. A su hermano le pidió que cuando fuera padre pusiera su nombre al hijo. Y que su biblioteca fuera donada a los presos de aquella cárcel.

Se abrazaron con las dos naranjas entre sus corazones y a las doce menos veinte de la noche se oyó una gran explosión.

El Gran Rabino de Jerusalén pidió enterrarlos en el Monte de los Olivos.  No pudo ir mucha gente por el toque de queda. Sus padres, la novia de Feinstein , Rajel, cuatro periodistas  y el Rabino Levin.

Menajen Beguin, que era entonces quien dirigía Irgún, pidió y así se le concedió , enterrarse a su lado.

Barzani y Feinstein fueron los únicos del Patíbulo que no murieron ahoracados en el patíbulo, y en todas las ceremonias de Yom Ha´Zikaron se les recuerda junto a todos los demás Olei Ha´Gardón.  Bendito sea su recuerdo.

 

reproducción autorizada: © enlace judío.

 

 

 

 

 

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