Inicio » Judaísmo » 17 de Tamuz: el rey Menashé y un ídolo en el Templo de Jerusalén

17 de Tamuz: el rey Menashé y un ídolo en el Templo de Jerusalén

Estamos aprendiendo lo que ocurrió el 17 de Tamuz, un día de ayuno público.

RABBI YOSEF BITTON

Los rabinos mencionaron 5 eventos trágicos:

1. Las tablas de la ley fueron destruidas.
2. Un ídolo fue colocado en el Santuario del Bet haMiqdash.
3. La ofrenda del sacrifico diario fue interrumpida.
4. Apostomus quemó públicamente un Rollo de la Torá (Sefer Torá).
5. Los muros de la ciudad de Jerusalem fueron destruidos.

Ya explicamos anteriormente lo ocurrido con las Tablas de la Ley. Hoy veremos el segundo evento mencionado por los rabinos: un ídolo fue colocado en el Bet HaMiqdash.

Los rabinos disienten respecto a este punto. ¿Estamos recordando lo que ocurrió en los tiempos del rey Menashé en el siglo 7, antes de la era común (“a.e.c”) o lo que ocurrió en el tiempo de Apostomus, un general Romano que disfrutaba ofendiendo públicamente a los judíos?

Es posible que esto haya ocurrido dos veces. De cualquier manera, hoy vamos a explorar la primera interpretación.

El reino de Israel se dividió en dos: Israel y Yehudá. El reino de Israel, las 10 tribus, fue destruido en el año 722 a.e.c. El reino de Yehudá es el que sobrevivió. Los Yehudim descendemos del reino de Yehudá.

Menashé, rey de Yehudá vivió desde el año 709 a.e.c, hasta el año 642 a.e.c

Hay dos hechos que caracterizaron su reinado:

1. Fue el rey que más tiempo reinó en la historia judía: 55 años.
2. Fue probablemente el peor rey de la historia de Am Israel. Sin duda, el peor rey en el reinado de Yehudá.

Su padre fue un gran Tsadiq, Jizquiyahu, y según nuestra tradición, su abuelo fue el profeta Yesha’ayahu. Menashé convirtió a Yehudá en un estado vasallo de Asiria (אשור). Y esto significaba que los Yehudim debían no solo obedecer al rey de Asiria sino también adoptar su religión. Menashé se dedicó a la eliminación sistemática del judaísmo, incluyendo todo el servicio Divino en el Bet haMiqdash. Introdujo la adoración al ba’al, la asherá y todas las constelaciones del cielo, lo cual era la idolatría de Asiria. Trajo a Israel los ‘obot y ide’onim, es decir, adivinos, brujos, magos y hechiceros idólatras. Mandó a matar y asesinar a miles de Yehudim, especialmente aquellos que se oponían a su reforma religiosa. Dicen que Menashé asesinó a su propio abuelo, el profeta Yesha’ayahu. Menashé hizo que la Torá fuera completamente olvidada por dos generaciones.

En Melajim II, capitulo 21 vemos en detalle lo que hizo Menashé.

21:2-6: “Menashé hizo todo lo que ofendía a HaShem: practicaba las abominables ceremonias [de idolatría] de las naciones que HaShem había expulsado delante de los israelitas. Reconstruyó los altares paganos que su padre Jizquiyahu había destruido. Erigió altares en honor de Baal e hizo una imagen de la diosa Asherá…. Se postró ante todos los astros del cielo y los adoró… En ambos patios del Templo de HaShem construyó altares en honor de los astros del cielo. Sacrificó en el fuego a su propio hijo, practicó la magia y la hechicería, y consultó a nigromantes y a espiritistas. Hizo continuamente lo que ofende al Señor, provocando así Su ira.

Y ahora el texto bíblico cuenta lo que ocurrió, según la primera versión, durante el 17 de Tamuz.

21:7: [Menashé] tomó la imagen de la diosa Asherá, que él mismo había mandado a hacer, y la puso en el [Santuario del] Templo, en el mismo lugar del cual HaShem había dicho a David y a su hijo Salomón: «En este Templo en Jerusalem, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel, he decidido habitar para siempre.”

Cuando Menashé falleció fue sucedido por su hijo, Amón, que siguió sus malos caminos. Al cabo de dos años Amón fue asesinado, y su hijo, Yoshiyahu, el nieto de Menashé, fue coronado rey. Yoshiyahu fue uno de los mejores monarcas de Yehudá. En sus días, mientras se hacían refacciones en el Templo de Jerusalem, encontraron un Sefer Torá que había sido escondido en los tiempos de Menashé. Al leer la Torá, que ya había sido virtualmente olvidada, el rey Yoshiyahu decidió regresar a HaShem con todo su corazón, y por primera vez en 2 generaciones, los Yehudim volvieron a observar y practicar la Torá y sus Mitsvot. Yoshiyahu extirpó toda la idolatría y restauró el servicio a HaShem en el Bet haMiqdash.

Pero en algunos aspectos, el daño que había causado Menashé fue ya irreparable. A pesar de los esfuerzo del rey Yoshiyahu, la gente ya se había asimilado demasiado y durante mucho tiempo, a la idolatría de los Goyim. Los rabinos de la Guemará piensan que la destrucción del primer Bet haMiqdash (586 aec) se debió indirectamente a lo causado por Menashé.

Creo que en el 17 de Tamuz, cuando recordamos la introducción de un ídolo en el Bet haMiqdash, también deberíamos lamentarnos y hacer Teshubá por todo lo malo que hicieron nuestros ancestros en el tiempo del rey Menashé.

 

 

 

Fuente:halaja.org

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Send this to friend