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Sheila Michaels: Ni señora ni señorita

Sheila Michaels, feminista y activista de derechos civiles en la década de 1960 a quien se acredita la popularización del título de cortesía en inglés “Ms.”, murió el 22 de junio en Nueva York de leucemia a los 78 años.

El rabino Sharon Kleinbaum, de la Congregación de la Ciudad de Nueva York, Beit Simchat Torá, estaba a la cabecera de Michaels cuando murió. Michaels había sufrido de leucemia.

Michaels nació y creció en St. Louis y Nueva York. Asistió al Colegio de William y Mary, pero fue suspendida por sus opiniones políticas y se mudó a Nueva York en 1959 a los 20 años. Asistió a la escuela nocturna de la Universidad de Columbia mientras trabajaba como escritora fantasma (anónima) y redactora.

Durante los turbulentos años sesenta, trabajó para el Congreso de Igualdad Racial en Nueva York y el Comité de Coordinación Estudiantil Noviolento en Jackson, Mississippi. También trabajó para organizar la histórica Marcha de los Derechos Civiles en Washington en 1963 y ayudó a escribir el discurso de John Lewis allí.

En 1961, Michaels vio el error tipográfico “Ms.” en un boletín radical dirigido a su compañera de habitación, la también activista Mari Hamilton, y creyó que ofrecía a las mujeres el potencial de no ser definidas por el estado civil. Estaba convencida de que podría ser una alternativa a “Miss” (Srta.) y “Mrs” (Sra.).

“Yo no quería pertenecer a un marido – alguien que pudiera decirme qué hacer. No había visto muchos matrimonios que quisiera emular. La idea me vino en un par de horas. Como mucho”, dijo a The Guardian en 2007.

La expresión ya se había comenzado a emplear en Estados Unidos en 1901, cuando un pequeño diario de Massachusetts, The Sunday Republican, publicó que “Ms. es simple, fácil de escribir, y la persona afectada lo puede traducir según las circunstancias”. Pero ‘Ms.’ había entrado en letargo hasta que Michaels lo recuperó por accidente.

Por aquel entonces, Sheila buscaba un nombre para la publicación feminista que estaba gestando, oyó el programa y lo encontró perfecto. El término, que había sido propuesto antes sin ningún éxito, creció en uso público después de que Michaels comenzó a impulsarlo, y honró el título de la revista feminista Ms. iniciada en 1971. En diciembre de ese año salió el primer número de Ms. con sus propias disertaciones y obra inédita de Sylvia Plath.

Fue el primer periódico creado, propiedad y operado exclusivamente por mujeres. Fue un éxito, The New York Times empezó a utilizarlo en 1986 y, aunque hoy en día casi nadie recuerda a Sheila Michaels y la revista ha pasado de ser mensual a trimestral, miles de mujeres en EE.UU. y el Reino Unido se siguen negando a utilizar un tratamiento de cortesía diferente al de un hombre.

“Elegimos ‘Ms.’ porque ‘Señor’ o ‘Sr.’ no comunican el estado civil de un hombre, ¿por qué deberían las mujeres llevar ‘Srta.’ o ‘Sra.’ como anunciando su disponibilidad como pareja?”, dijo Letty Cottin Pogrebin, editora co-fundadora, a la revista New York en 2011.

En años posteriores, Michaels trabajó en relaciones públicas, periodismo, crítica y edición, y fue taxista en la ciudad de Nueva York. Con su entonces marido, también regentó un restaurante japonés en Nueva York.

Todo el mundo dio por supuesto que fue la activista Gloria Steinem quien había inventado el título Ms. al bautizar la revista con el mismo nombre en 1971. Era la segunda ola del feminismo en Estados Unidos y las mujeres habían encontrado en la publicación una nueva manera de referirse a ellas mismas sin tener que aclarar su estado civil. Pero no fue Steinem quien patentó las dos letras y un punto con los que miles de mujeres rápidamente se identificaron en todo el mundo.

“No es que el estatus de las mujeres fuera un secreto vergonzoso, es que las mujeres no veían por qué nadie tenía que interferir en sus asuntos privados. Barbara Ellen, columnista en The Guardian, escribió “Gracias, Ms. Michaels, has ayudado a cambiar el mundo”.

Había nacido en una familia poco tradicional. Sus padres, dos judíos laicos, no estaban casados, y le pusieron el apellido de Bill Michaels, el hombre con el que se había casado su madre. No conoció a su padre hasta los 14 años y fue parcialmente criada por sus abuelos porque a su segundo padrastro, Harry Kessler, no le apetecía tener una niña alrededor. Cuando volvió a vivir con su madre durante un tiempo se la conoció como Sheila Kessler.

En Saint Louis, Michaels había conocido mujeres a las que llamaban “Miz” y le gustaba esa ambigüedad. “En parte por mi situación personal, en parte por mis ideas, tenía una mala opinión del matrimonio y ninguna gana de casarme. Era importante no ‘pertenecer’ a un hombre, ni a mi padre como Miss, ni a un marido como Mrs.”, recordó al diario Japan Times. Se acabó casando y divorciando en los años 80 con el chef Hikaru Shiki, con quien regentó un restaurante en Manhattan, y durante ese tiempo se hizo llamar Sheila Shiki y Michaels.

Tras salir de Missouri, Michaels acabó en una universidad de Virginia, de donde fue expulsada por causar problemas. Entre ellos, un artículo en el periódico universitario en el que criticaba la segregación racial.

Después de años de lucha silenciosa para implantar el ‘Ms.’ –al principio otras feministas la ignoraron, pensaban que había frentes más importantes– en 1969 la invitaron junto a dos compañeras a una emisora progresista de Nueva York, WBAI, y vio la oportunidad perfecta para hablar de ello. Cuando le preguntaron cómo se pronunciaba, explicó que “Miz”, como lo hacían las sureñas de Missouri.

Fuente: Toombs Allon Georgia y La Vanguardia

Silvia Schnessel

Silvia Schnessel es corresponsal de Enlace Judío en España. Docente y traductora, maneja el español, el hebreo, el francés, el inglés y el catalán. Es amante del periodismo, del sionismo y de Israel. seguir leyendo

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