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Napoleón y los judíos – Parte I

Enlace Judío México.- Una de las numerosas contribuciones que Napoleón ha hecho, y quizás la más importante y duradera, fue su Código Civil. Fue escrito en un momento de la historia en que la discriminación era desenfrenada. Napoleón decidió liberar y ofrecer libertad, igualdad y fraternidad a judíos, protestantes y francmasones. También abrió las iglesias que estuvieron cerradas por años.

BEN WEIDER

El Código Civil de 1804 concedería libertad religiosa a todos ellos. En ese momento, había unos 480.000 calvinistas y 200.000 luteranos viviendo en Francia.

En 1804, Napoleón organizó la regulación pública de las comunidades protestantes y luego decidió que el Estado asumiría la responsabilidad de los salarios de sus pastores.

Pero ¿cómo ocurrió la implicación de Napoleón con los judíos? Comenzó el 9 de febrero de 1797. Cuando Napoleón ocupó Ancona se sorprendió al ver a algunas personas con gorras y brazaletes amarillos en los que estaba la “Estrella de David”. Preguntó a algunos de sus oficiales por qué esa gente llevaba sombrero y brazaletes en los brazos y cuál era su propósito.

Uno de los poetas y filósofos judíos más respetados fue Christophe Martin Wieland. Napoleón insistió en reunirse con él cuando estaba en Alemania.

Cuando le dijeron que eran judíos y tenían que ser identificados para regresar al ghetto por la tarde, inmediatamente ordenó retirarles el bonete amarillo y los brazaletes. Autorizó entonces el cierre del ghetto y permitió a los judíos vivir donde quisieran y practicar su religión abiertamente.

¿Por qué hizo esto Napoleón?

Hubo otro incidente de interés. El 12 de junio de 1798, cuando los franceses ocuparon Malta, se enteró de que a los judíos no se les permitía practicar su religión en una sinagoga. De inmediato les dio permiso para construir una sinagoga.

¿Por qué Napoleón hizo esto?

He aquí un incidente increíble que no es generalmente conocido. Cuando las tropas francesas estaban en Palestina y asediaron la ciudad de Acre, Napoleón ya había preparado una Proclamación (véase el Apéndice) haciendo de Palestina un estado judío independiente. Se sentía seguro de poder ocupar Acre y de entrar en Jerusalem los días siguientes,  desde donde emitiría su proclamación. No pudo realizar este proyecto debido a la intervención de los británicos.

Esta proclamación fue impresa y fechada el 20 de abril de 1799, pero su infructuoso intento de capturar Acre impidió su emisión. Los judíos tuvieron que esperar 150 años antes de proclamar su estado.

¿Por qué hizo esto Napoleón?

No tenía nada político que ganar. Sin embargo, la respuesta podría descubrirse en una conversación privada que Napoleón mantuvo con el doctor Barry O’Meara, que tuvo lugar en la isla de Santa Elena. El 10 de noviembre de 1816, el doctor O’Meara (médico personal de Napoleón entonces) preguntó al emperador tajantemente por qué estaba alentando y apoyando a los judíos.  Napoleón respondió: “Mi deseo primordial era liberar a los judíos y hacerlos ciudadanos de pleno derecho, y quería conferirles todos los derechos legales de igualdad, libertad y fraternidad que gozaban los católicos y los protestantes. Es mi deseo que los judíos sean tratados como hermanos como si todos formáramos parte del judaísmo, y como beneficio añadido pensé que esto traería a Francia muchas riquezas porque los judíos son numerosos y vendrían en gran número a nuestro país donde sin los acontecimientos de 1814, la mayor parte de los judíos de Europa habrían venido a Francia donde la igualdad, la fraternidad y la libertad les esperaban y donde podrían servir al país como todos los demás“.

Durante los diferentes períodos de la carrera de Napoleón, su simpatía por los judíos se observó claramente. Hizo todo lo que pudo para asegurar que los judíos fueran tratados en pie de igualdad como los católicos y protestantes.

La historia secreta judía de Napoleón Bonaparte (Forward)

La Revolución Francesa en 1789 iba a cambiar todas las restricciones que los judíos tenían que enfrentar en Francia. El 27 de septiembre de 1791 Francia adoptó un decreto que concedía a los judíos de Francia plena ciudadanía. Sin embargo, la Asamblea Legislativa no tomó ninguna medida específica para aplicar esta nueva libertad que se concedió a los judíos. La Convención Nacional cerró las sinagogas, prohibió el uso de la lengua hebrea y, en general, les hizo la vida difícil.

Bajo el Directorio, las sinagogas volvieron a abrirse y los judíos se involucraron en los negocios y en la vida política. Pero, en general, los judíos apenas eran tolerados. Antes de que Napoleón asumiera el liderazgo del gobierno francés, la situación política de los judíos era precaria, inestable y tenía que someterse a leyes negativas, y según regiones específicas de Francia, algunas veces eran tratados de forma liberal y otras tiránica.

Napoleón era el único líder del gobierno que daba igualdad a los judíos cuando la mayoría de las otras naciones los mantenían en servidumbre. Cuando se manifestó una fuerte oposición en Francia, Napoleón se mantuvo firme en su apoyo a la igualdad judía. Llegado al poder, no liberó a los judíos por razones políticas porque no había más de 40.000 en toda Francia, que vivían en varias provincias.

La provincia donde los judíos eran más perseguidos era Alsacia, donde vivía la mitad de la población judía de Francia. En París, había aproximadamente 1.000 judíos. Estaban excluidos de hacer negocios, excluidos de cargos gubernamentales y de la compra de propiedad.

La nueva ley del 8 de abril de 1802, que trataba de la organización de las diversas religiones, Jean-Etienne Portalis, principal líder de esta ley, dijo: “Los judíos deben participar como iguales, como todas las demás religiones, según lo permitido por nuestras leyes“.

Aunque hubo una tremenda oposición de los antisemitas, Isaac Cerf-Berr, uno de los principales ciudadanos judíos, presentó al Ministro de la Religión Portal un plan específico que aseguraría la integración judía en la población. El plan fue llevado a Napoleón en su campamento de Boulogne en 1805. Él aprobó el plan e instruyó a Portalis implementarlo lo más rápido posible.

Fue en 1806, después de la campaña de Austerlitz, que Napoleón apoyó agresivamente la total libertad de los judíos. A pesar de esto, el periódico francés Mercure de France publicó un artículo violentamente antisemita en el que se decía que los judíos podían tener libertad en Francia siempre y cuando todos se convirtieran y se volvieran católicos.

La gran oposición al plan de Napoleón de hacer de los judíos ciudadanos iguales que vivían en Francia estuvo dirigida por Molé, Beugnot, Segur y Regnier. A pesar de esta fuerte oposición, incluyendo el antisemitismo generado por numerosos periódicos, se citó a Napoleón diciendo: “Esta no es la manera de resolver la cuestión judía. Nunca aceptaré ninguna propuesta que obligue al pueblo judío a abandonar Francia, porque para mí los judíos son iguales a cualquier otro ciudadano de nuestro país. Es señal de debilidad sacarlos del país, pero de fortaleza asimilarlos“.

Napoleón concede libertad a los judíos, 1806, artista desconocido. Wikimedia Commons

El decreto emitido el 30 de mayo de 1806 solicitó que una asamblea especial de líderes judíos y rabinos de todos los diferentes departamentos franceses se reuniera en París y discutiera todas las cuestiones pendientes, incluyendo responder a las preguntas relativas a las acusaciones contra los judíos hechas por los antisemitas.

El 23 de julio de 1806, todos estos representantes se reunieron en París. Durante este tiempo, Napoleón declaró: “Mi deseo es hacer que los judíos sean ciudadanos iguales en Francia, tener una conciliación entre su religión y sus responsabilidades al hacerse franceses, y responder a todas las acusaciones que se hacen contra ellos. Quiero que todas las personas que residen en Francia sean ciudadanos iguales y se beneficien de nuestras leyes“.

Ciento once representantes de la comunidad judía, representando a todos los departamentos de Francia e Italia del Norte se reunieron en el Ayuntamiento situado en St. Jean en la Rue des Piliers. Napoleón había solicitado respuestas a las acusaciones contra los judíos para poder entender claramente su posición. La reunión de tantos judíos de las diferentes partes de Francia representó la renovación del famoso “Sanedrín” que gobernó a Israel de 106 a 170 antes de Jesucristo.

El Sanedrín siguió siendo una fuerza importante en Israel hasta el año 72 DC, cuando el general romano Tito destruyó Jerusalem. El Sanedrín reemplazó a la monarquía en Israel en aquellos días y fue su autoridad la que administró el país. Interpretaban la ley y ejercían de jueces en los casos más importantes. Esta era la primera vez desde que el Sanedrín fue disuelto en Israel que el gran libertador “Napoleón” volvió a reunirlo.

Zar Alejandro de Rusia

El zar Alejandro de Rusia protestó violentamente contra la liberación de los judíos y alentó a la Iglesia Ortodoxa en Moscú a protestar agresivamente. La Austria católica y la Inglaterra protestante también protestaron. En Prusia, la Iglesia Luterana era extremadamente hostil hacia la decisión de Napoleón y la reacción en Italia tampoco era favorable, pero no tan agresiva.

Napoleón estaba preocupado por estas protestas, que también incluyeron algunas personalidades líderes en Francia. Por lo tanto, en 1806, después de la campaña de Prusia, y poco después de la victoria en Jena, hizo un discurso en la ciudad de Posen el 29 de noviembre de 1806, donde dio los resultados de las deliberaciones del Sanedrín, que le complacieron mucho.

El Sanedrín fue convocado nuevamente el 31 de enero de 1807 durante dos meses, con el fin de afinar la ley que haría la religión judía igual. El decreto especial de 1806 liberó a los judíos de su aislamiento. El judaísmo se convirtió en la tercera religión oficial de Francia y el método que Napoleón implementó para que los rabinos sirvan a la nación sigue vigente hoy y es la base de la relación del gobierno con la población judía.

Fuente: Napoleonic Society – Traducción: Silvia Schnessel – Reproducción autorizada con la mención: ©EnlaceJudíoMéxico

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