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7 niveles de Teshubá: arrepentirse un poco tarde

Enlace Judío México.- ¿Qué pasa cuando uno se arrepiente de los pecados de su juventud? Cuando al cumplir los 70 años uno se arrepiente de lo que hizo mal cuando tenía 17. ¿Tiene valor esa Teshubá? ¿Es aceptable y creíble este arrepentimiento tardío?

RABINO YOSEF BITTON

No olvidemos que el arrepentimiento se divide en dos áreas: 1. Lo que hice mal hacia otras personas. 2. Lo que hice mal hacia Dios. Esta segunda categoría es el tema que explica el Rab Abohab, cuando abandonamos el judaísmo, transgredimos los principios de la Torá, nos alejamos de Dios, etc.

Dentro de la primera categoría podríamos pensar en el caso de un criminal o genocida que se arrepiente cuando ya es un anciano. Claro que independientemente de cuánto valor le demos a este tipo de arrepentimiento, siempre será mejor que la ausencia total de remordimiento. Recordemos, por ejemplo, que Adolf Eichman י“ש, murió sin arrepentirse de lo que hizo. Y Alois Brunner, otro Nazi responsable por la muerte de más de 100.000 judíos sólo se arrepintió de no haber matado más….

El arrepentimiento, no importa lo tarde que sea, siempre tiene algún valor.

Hay muchos casos y formas de arrepentimiento a la vejez, por ejemplo, cuando un hombre ya mayor que vivió una vida equivocada le dice a su hijo: “No quiero que sigas el mismo camino que yo”. En este caso, el arrepentimiento tiene un efecto educativo muy grande. O el caso de una famosa actriz que cuando era joven vestía las pieles más costosas, y después de muchos años de ostentación decidió dedicar el resto de su vida a la protección de los animales. Este arrepentimiento reparativo, si bien tardío y quizás cuestionable, no es sencillo. Ya que uno queda expuesto y vulnerable a las contradicciones que vivió toda su vida.

Volvamos ahora al Rab Abohab y lo que describe como el sexto nivel de arrepentimiento. Pensemos en una persona judía que vivió toda su vida alejada de la observancia de la Torá, y comienza a darse cuenta de la importancia de su identidad judía cuando ya tiene 55, 60 ó 65 años… Hace falta mucha valentía para admitir que uno ha vivido “equivocado” por unos cuantos años. Y se necesita mucho coraje para aceptar a una edad avanzada desandar lo recorrido. Es por eso que no se puede subestimar el gran mérito que este tipo de arrepentimiento tiene.

Por el otro lado, el Rab Abohab explica que el momento ideal para arrepentirse es mientras todavía existe la posibilidad de cometer el mismo pecado o el mismo error. Ese es el tiempo perfecto para que el despertar de mi conciencia me lleve a un cambio de mi conducta. El Rab Abohab menciona el ejemplo de Maimónides y los Sabios que dicen que el arrepentimiento más noble tiene lugar cuando uno pecó y luego se enfrenta con la misma oportunidad de repetir la misma transgresión y en las mismas circunstancias, pero esta vez se abstiene de actuar mal, motivado exclusivamente por su conciencia.

Maimónides da el ejemplo de un hombre que se involucró en una relación prohibida. Si se abstiene de repetir su error porque ahora teme que lo descubran, o porque ya no tiene la edad o los mismos deseos que antes, su arrepentimiento es aceptable, pero no se considera un arrepentimiento ideal.

Creo que algo parecido podría decirse de lo que muy a menudo se lee en las noticias sobre una figura pública que fue sorprendida haciendo cosas inmorales. Estos individuos muchas veces se presentan frente a las cámaras y expresan públicamente su pesar y se disculpan de lo que han hecho. Ese acto es definitivamente un acto de arrepentimiento. Sin embargo, está muy lejos de ser “ideal” en términos de credibilidad y autenticidad. ¿Por qué? Porque todo el proceso de arrepentimiento, remordimiento y disculpas ocurrió como consecuencia de haber sido atrapado, y no como un renovado llamado de la conciencia, mientras uno aún puede seguir cometiendo su error.

La última prueba del arrepentimiento tendría lugar si ese hombre se enfrentase a una oportunidad similar, con las mismas posibilidades, con la misma energía, a la misma edad y con el mismo deseo que tuvo antes, pero ahora se abstiene de repetir la transgresión debido a su nuevo entendimiento, sus renovados principios religiosos y su resolución de cambiar y ser una mejor persona. Esa es la Teshubá perfecta.

 

 

 

Fuente: halajadeldía

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