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Napoleón y los judíos. Parte II

Enlace judío México.- El tío de Napoleón, el cardenal Fesh, también se involucró. Le dijo a Napoleón: “Señor, así pues deseas que el mundo te acompañe en tus acciones para dar a los judíos igualdad como los católicos”.

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Incluso el mariscal Kellermann apoyado por Mole movilizó la oposición a las leyes de Napoleón sobre los judíos y recomendó fuertemente que se prohibiera a los judíos negociar en el comercio. El emperador respondió formalmente y con firmeza: “Debemos prevalecer en alentar a los judíos que son sólo una minoría muy pequeña entre nosotros.” En los departamentos de Oriente, encontramos un gran número de judíos que son muy honestos e industriosos.

Debido a la enorme cantidad de críticas que Napoleón recibía de personalidades tan famosas como Chateaubriand, el cardenal Fesh, el mariscal Kellermann, el zar Alejandro y muchos otros, Napoleón se sintió obligado a introducir un “Decreto Restrictivo”. El 17 de marzo de 1808, este decreto limitó la libertad otorgada a los judíos. Su plan era reducir las críticas a un nivel manejable y luego gradualmente, con el tiempo, eliminar las restricciones una por una.

El 11 de abril de 1808, Napoleón recibió en una audiencia especial al Sr. Furtado y Maurice Levy de Nancy, que querían expresar las emociones de sus correligionarios sobre el decreto restrictivo. Después de escucharlos, ordenó de inmediato que 13 departamentos, entre ellos los de Le Midi, El Suroeste y Les Vosges, eliminaran el decreto. En junio de ese mismo mes, Livourne y los Pirineos inferiores también recibieron la orden de retirar el “Decreto Restrictivo”.

Por lo tanto, en el plazo de tres meses a partir de este decreto restrictivo, más de la mitad de los departamentos involucrados fueron capaces de restablecer la libertad extendida a sus ciudadanos judíos. El último obstáculo fue Alsacia. Esta provincia finalmente eliminó las restricciones.

Por lo tanto, en 1811, se eliminaron todas las restricciones y nada de una actividad política o civil distinguía a los judíos de los no judíos en Francia.

He aquí una verdadera anécdota que demuestra cómo Napoleón era empático con sus Grognards. Un miembro joven del ejército sirvió con valor excepcional. Era de Alsacia. El emperador decidió decorarlo con una medalla delante de sus tropas. El emperador dijo: -David Bloom, eres un valiente soldado, tu lugar en la vieja guardia es inevitable. Entonces se quitó su propia medalla de plata, que usó con orgullo, y la clavó en el uniforme de David Bloom.

David Bloom respondió diciendo: “Señor, soy de Alsacia y me resulta difícil aceptar esta decoración mientras mi familia esté siendo deshonrada por las leyes francesas que limitan su igualdad y libertad”. Napoleón estaba visiblemente molesto y se informó que había dicho, “Me han mentido de nuevo, y voy a corregir estas restricciones injustas de inmediato”.

Libertad

Napoleón fue el primer líder en Europa en otorgar libertad, igualdad y fraternidad a todas las religiones. En esta litografía de la época, Napoleón concede la libertad a los judíos.

Debido a la estrecha colaboración entre los funcionarios de la administración y los rabinos y líderes locales, los judíos pudieron salir de los guetos donde estaban confinados y participar libremente en la vida de Francia. Los judíos pudieron inscribirse en las universidades, participar en cualquier profesión que quisieran y trabajar para varias agencias gubernamentales. Ya nada les estaba prohibido.

El Almanaque Imperial de 1811 informó que la religión judía era ahora una de las tres religiones aceptadas por el gobierno francés. El esfuerzo de Napoleón para liberar a los judíos fue eficaz, no sólo en Francia, sino también en todos los demás países donde Francia gobernó. El nuevo Código Civil, que Napoleón creó, garantizó la libertad, la fraternidad y la igualdad de todos los pueblos, independientemente de su religión o posición en la vida.

Después del Congreso de Viena y la creación de la Santa Alianza, las leyes que permitían la igualdad, la libertad y la fraternidad se retractaron y no se aplicaron de nuevo hasta 1830, cuando se restablecieron los principios fijados por la Revolución Francesa y el Primer Imperio.

En 1811, gracias al esfuerzo de Napoleón, Portugal permitió a los judíos libertad total y les permitió abrir sus sinagogas que estuvieron cerradas por más de 200 años. Prusia siguió en 1812 pero retractó las leyes liberales en 1815 después de la batalla de Waterloo. Otras naciones europeas asimilaron a los judíos entre 1824 y 1867, notablemente Holanda en 1830, Suecia en 1834 y Suiza en 1838.

Es notable que en Inglaterra fue sólo en 1858, después de que Lord Lionel Rothchild fuera elegido cinco veces, se le permitió tomar su asiento en el parlamento. También es interesante saber que las leyes que se aprobaron en Francia en 1808 aún existen hasta hoy.

Los judíos de Francia ofrecieron una oración especial en honor de Napoleón porque le estaban tan agradecidos por haberles concedido la libertad religiosa. Estas páginas son una reproducción de la oración hebrea original.

 

Fuente: Napoleonic Society – Traducción: Silvia Schnessel – Reproducción autorizada con la mención: ©EnlaceJudíoMéxico

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