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El 55° Festival de Cine Neoyorquino. Primera Parte

Enlace Judío México – Para el público en general este festival dará comienzo el 28 de septiembre hasta el 5 de octubre de 2017. Para la prensa, el festival empezó este lunes 18. La cronista tomó el avión el sábado 16 y el domingo 17 para entrar en calentamiento filmográfico fue al MoMa a ver Certain Women (2016), una magnífica película de Kelly Reichardt de las seis que constituyen el cuerpo de su obra, que dio comienzo en 1994.

NEDDA G. DE ANHALT

(Desde Nueva York en exclusiva para Enlace Judío).

El lunes 18, supuestamente, era el día reservado para recoger el pase de prensa, pero para sorpresa de algunos, ese mismo día el programa comenzó con tres documentales de excepción.

Faces Places/Visages villages (Francia, 2017, 89m) de Agnès Varda, en el cual la cineasta francesa ha unido la fantasía y el sentido del humor a su pasión por el gigantismo de la imagen. No es de extrañar, si recordamos que Varda es una mujer de baja estatura que formó matrimonio con el también cineasta Jacques Demy, creador de ese clásico musical Los paraguas de Cherburgo (1964). Lo que atrae de este filme es el desparpajo de esta cineasta. A ella, a sus 88 años, no le importa usar ropa con los colores más disparatados y mostrar sus canas al aire pues las exhibe de forma evidente en el redondel de su cráneo que remata con una suerte de corona rojiza en un corte de pelo tipo melena. De hecho, a veces, la vemos caminar o gesticular luciendo como una caricatura. A ella no le importa y a los espectadores tampoco nos debería nos debería importar porque Faces Places es un paseo triunfal de una serie de imágenes de personas del pueblo francés que van a servir de adorno para las fachadas de casas y edificios. A la vez, este juego de imágenes se convierte en un doble juego de espejos cuando los transeúntes retraten a través de sus celulares estas imágenes gigantescas. Dos frases de Agnès Varda me parecen memorables: “el azar es mi mejor asistente” y la otra que repito no textual sino de memoria es una suerte de homenaje que le dedica a la amistad de su esposo Jacques Demy con Jean Luc Godard cuando comenta que éste último es el gran revolucionario de la cinematografía.

Western (Alemania/Bulgaria, 2017, 119m) de Valeska Grisebach, expone el conflicto entre una serie de trabajadores alemanes que van a un pueblo en Bulgaria a construir un acueducto. En un mundo misógino muy pronto, irrumpe de forma violenta, las rivalidades entre los extranjeros que vienen a imponer su tecnología a estos pobladores. El protagonista (Meinhard Neumann) es una especie de llanero solitario a quien sólo le importa fumar y observar a los demás con una cierta distancia. La única relación que pudo establecer fue con un hermoso caballo blanco que se convierte en su amigo más devoto. Mas él no fue tan cuidadoso con el animal pues en un momento dado lo interna en un paraje peligroso donde el caballo se resbala despeñándose. Este incidente tendrá consecuencias desastrosas con un final sorpresivo.

Joan Didion: The Center Will Not Hold  (EUA, 2017, 92m) de Griffin Dunne. Esta es una película conmovedora aunque en su comienzo no lo parezca. Estamos ante la vida de una escritora que se casa con otro escritor y conforman una pareja exitosa desde el punto de vista social e intelectual. Ella, Joanne Didion, es nativa de California y creció en Sacramento y él, John Gregory Dunne, proviene de una familia irlandesa. Todo esto lo sabremos porque Didion adulta está siendo entrevistada por un sobrino de su esposo. Vemos una mujer delgada, muy intensa que gesticula de una manera exagerada y nos va descubriendo una serie de conclusiones desesperanzadoras. Una de ellas es que la escritura es irrelevante. Por supuesto, no lo es, pero a Didion le tocó vivir el asesinato de John F. Kennedy en 1963 y el de Sharon Tate en 1969. A nivel personal sufrió la muerte de su querido esposo. Esta ocurrió por la angustia que le provocó el estado de coma de Quintana, la hija adoptada por ambos. Poco después muere la hija y ella confiesa a su entrevistador que recibió de regalo esa hija y que ella no la supo cuidar. El momento cumbre de su vida se supone que será el instante que reciba la medalla de honor, que le cuelga al cuello el Presidente Obama. Y, sin embargo, lo recibe una Didion enflaquecida, avejentada y tambaleante. No queda más que recordar aquel triolet que escribió el peruano González Prada: “la gloria y los bienes de la vida/ o nunca llegan/ o llegan tarde”.

Continuará…

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