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El 55° Festival de Cine Neoyorquino. Tercera Parte

Enlace Judío México.- Películas de terror están presentes en esta muestra. Una de las más interesantes sobre este tema ha sido Thelma (Noruega/Suecia/Francia, 2017, 116m) de Joachim Trier.

NEDDA G. DE ANHALT
(Desde Nueva York en exclusiva para Enlace Judío).

Como es sabido, el terror no solo proviene de un monstruo que surge de súbito de las aguas o del espacio, de los medios electrónicos o de los drones asesinos, sino que el verdadero terror reside en las relaciones humanas y más cuando son familiares; Thelma es un buen ejemplo. La película abre con una secuencia escalofriante. En un paisaje nevado, un padre con su hijita de unos seis años están atentos al paso de un venado. Este aparece, ajeno a que está en la mira del cazador. Y entonces, nos percatamos que es el padre el que ha cambiado de mira y ahora está encarando con el rifle a su propia hija que lo mira aterrorizada. ¿Por qué habría de hacerlo? Se preguntará cualquier cinéfilo, pero no hay tiempo para analizarlo porque de inmediato la escena cambia y estamos ante una inmensa plaza vista desde lo alto que parece estar llena de insectos. A medida que la cámara va bajando nos percatamos que son seres humanos caminando en diferentes direcciones. La cronista comenta esta toma porque la fotografía de Jakob Ihre, es impactante en este filme. Esa niña aterrada del paisaje nevado ha crecido y es una estudiante hermosa. Se llama Thelma (Eili Harboe) y tiene un problema, sufre de inesperados ataques epilépticos. En el proceso médico de averiguar el origen de este mal, surge una película de rara belleza. Nuestra protagonista confiesa que ha sido acusada de un crimen que no cometió pero una ambigüedad deliberada permea la atmósfera de este filme. ¿Mató Thelma, cuando era chica, a su hermanita por celos? O ¿habrá sido el padre?, ¿acaso fue la madre? Aunque sería difícil pues aparecerá en silla de ruedas. Esta película es un complejo rompecabezas y será el espectador el que saque sus conclusiones.

Mrs. Hyde (Francia, 2017, 95m) dirigida por Serge Bozon, intenta continuar el terror esquizofrénico que inspiró el binomio Jekyll y Hyde. Pero no siempre se logra con buena fortuna. En este filme esta señora Hyde (Isabelle Huppert) es una tímida maestra que se ha convertido en objeto de burla tanto de sus alumnos como para sus propios colegas. De modo que, verla convertirse en un ángel vengador literalmente transformada en antorcha humana gracias a descargas eléctricas, no convence por ser cansonas y repetitivas. Llegados a este punto, merece recordarse las palabras que profirió Guillermo del Toro en su conferencia de prensa en este festival neoyorquino cuando presentó El laberinto del fauno (2006) y cuya idea es la siguiente, dos espectadores pueden ver una misma película de terror y a uno de ellos le puede causar risa mientras que el otro sale aterrorizado.

En cuanto a este tipo de filmes, en esta muestra, hasta el momento, la cronista considera que Spoor (Polonia/Alemania/República Checa, 2017, 128m) de Agnieszka Holland en colaboración con Kasia Adamik, en donde una serie de cazadores en la frontera checo/polaca aparecen muertos. Y tal parece que fueron los propios animales que toman venganza de estos asesinos. La atmósfera oscura de las imágenes se logra gracias al hábil manejo de Jolanta Dylewska y Rafael Paradowski.

La otra película de terror sería Before We Vanish (Japón, 2017, 129m) de Kiyoshi Kurosawa, el clásico maestro de filmes de ciencia ficción, donde nos presenta una serie de “replicantes” (para tomar prestada la terminología usada en el filme Blade Runner (1982) de Ridley Scott que vienen a la tierra a robarnos nuestra identidad, pensamientos, conciencias. No nos engañemos, el terror no solo se gesta en el seno de las propias familias, sino también, en estos desconocidos asesinos llamados drones capaces de darte muerte porque están programados para que así suceda.

 

Y si de terror hablamos, hay una secuencia en el filme de The Square (Suecia, 2017, 150m) del director Ruben Östlund que bien pudiera equipararse con la terrorífica secuencia de Freaks (1932), cuando los llamados monstruos cercenan el cuerpo de la malvada Cleopatra (Olga Baclanova). The Square es uno de los gritos más eficientes que se ha hecho, simbólicamente, contra el terrorismo cuando se aconseja no temerle al hombre-bestia, quedarse tranquilos, sin moverse, sin hacer caso a sus agresiones. Si así lo hiciesen no les va a pasar nada. Solo atacará a los que lo hostiguen o él sienta que le tienen miedo. La bestia elige a su víctima, si no son ustedes no se preocupen. Qué falta de humanidad el no brindar ayuda a quien lo necesita independientemente de su condición social, religión o color de piel. Este talentoso director va en contra del curador del Museo de Estocolmo y de su patronato que son seres que están en el juego de la hipocresía. Esta es una crítica moral que le valió a Östlund y a su película The Square la Palma de Oro en Cannes este año.

 

Continuará…

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