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¿Qué son y quiénes son los ushpizin, los invitados de Sucot?

Enlace Judío México – En numerosos fragmentos, el Talmud compara a la Sucá que construimos con el jardín del Edén. Tan sagrada es que inclusive los sabios del Cielo dejan su lugar de gloria para venir a visitarnos. Esto es lo que representan los “ushpazin” de Sucot. La palabra está escrita en arameo quiere decir “huéspedes” y proviene del Zohar, el libro clásico de la mística judía.

Lo que el Zohar nos dice es que durante siete días la Presencia de D-os en la Sucá es tan intensa que los pastores de Israel bajan a la tierra para acompañarnos, prefieren nuestras Sucot que el mismo Edén. Durante siete noches los invitamos a que coman con nosotros, se sienten a la mesa y sean parte de nuestra noche festiva. Los siete sabios que bajan son Abraham, Isaac, Jacobo, José, Moisés, Aarón y David.

Según el Zohar cada uno representa una sefirá distinta, éstas son caminos o energías divinas que nos acercan a D-os. Abraham representa el Gesed, la fuerza expansiva de D-os que nos permite amar y hacer actos de caridad; Isaac la Guevura, es la sefirá de la fortaleza que se expresa a través de la disciplina y el control interno, el poder de restringirse; Jacobo representa a Tiferet, la cualidad de la belleza, la verdad y la harmonía; Moisés al netzaj, la perseverancia, la victoria y el liderazgo; Aarón al Hod, de la cual se desprende la humildad y el esplendor; José al Yesod, la sefirá que origina balance entre la espiritualidad y la materialidad y David al Maljut, al reino de D-os, la unión de todas las sefirot, la cúspide de cada una.

Durante las siete noches que dura Sucot, los siete invitados bajan a nuestra Sucá. Sin embargo, en cada noche, uno de los invitados es nuestro huésped especial él guía a los demás a nuestra morada y los invita a pasar. Ese día es cuando la energía espiritual que representa el huésped se hace más presente en nuestras vidas. Al bajar, cada pastor alimenta en este mundo la sefirá que representa. Tomar consciencia de su presencia en nuestra Sucá es acercarnos a esas características divinas y nos obliga a perfeccionar nuestro carácter para fortalecerlas en este mundo y ayudar a que lleguen a su perfección y completitud. Logramos hacerlo únicamente cuando integramos su significado y actuamos en consecuencia.