Los líderes del colectivo sus líderes niegan el diálogo entre religiones y la sociedad democrática
JESÚS BASTANTE MADRID/PÚBLICO.ES
15 de septiembre 2011-
La prelatura es la “solución canónica” que propone la Santa Sede, según reconoció posteriormente el portavoz vaticano, Federico Lombardi, para acabar con el cisma provocado en 1988 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, contrario a las reformas en la Iglesia, que ordenó a cuatro obispos sin permiso del papa, consiguiendo ser excomulgado por Juan Pablo II. Hace dos años, Benedicto XVI revocó dichas excomuniones y, como gesto de acercamiento, volvió a permitir las misas en latín. El levantamiento de las excomuniones se vio enturbiado por las declaraciones de uno de estos prelados, Richard Williamson, que llegó a negar la existencia de las cámaras de gas en el nazismo.
Tras el encuentro, la Santa Sede emitió un comunicado en el que, sin aclarar si se había llegado a un acuerdo, sí mostró su voluntad por alcanzar “una eventual y deseada reconciliación” con este grupo ultraconservador. Para Roma, los lefebvrianos deben aceptar un texto, denominado “preámbulo doctrinal”, en el que se les insta a “garantizar la fidelidad al magisterio de la Iglesia”. Aun así, les permite “el legítimo debate” acerca de algunos “documentos del Concilio Vaticano II y del magisterio posterior”.
Los lefebvrianos cuentan con cuatro obispos y cerca de medio millar de sacerdotes y más de 200.000 fieles.