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Los judíos franceses se preguntan: ¿la fe es un riesgo, o un derecho?

Las llamadas a ocultar la judeidad responde a “proyectar parte de la responsabilidad en la víctima”, advierte el Gran Rabino de Francia Haim Korsia

Los líderes judíos se reúnen fuera de una sinagoga en Marsella durante la visita del ministro del Interior francés Bernard Cazeneuve, 14 de enero de 2016. (AP / Claude Paris)

Los líderes judíos se reúnen fuera de una sinagoga en Marsella durante la visita del ministro del Interior francés Bernard Cazeneuve, 14 de enero de 2016. (AP / Claude Paris)

AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO –  Los judíos religiosos en Marsella se enfrentan a una elección desgarradora: Llevar el solideo (kipá) que proclama su religión o tirarla a la basura con la esperanza de mantenerse a salvo.

Es un dilema sobre la identidad y la libertad de la fe que ha enfrentado a las comunidades religiosas en otras partes de Europa y EE.UU.. Se está volviendo especialmente agudo en Francia, de donde un número récord de judíos emigró a Israel, ya que se enfrentan con una violencia antisemita que va en aumento inspirada por el grupo Estado Islámico.

Un ataque esta semana fue el colmo para el liderazgo religioso de la comunidad judía de Marsella: Un adolescente de 15 años empuñando un machete, rajó a un profesor judío en la calle. Bajo interrogatorio de la policía, el muchacho invocó al Estado Islámico.

Zvi Ammar, jefe del Consistorio Israelita de Marsella, pidió a los judíos que salieran sin kipá “hasta [que vengan] días mejores”. Kippa es la palabra hebrea para solideo, mientras que en yiddish se la conoce como kipá.

Ammar calificó la decisión como la más difícil que jamás hubiera tomado. Sus palabras perturbaron y dividieron a los judíos franceses y a los no-judíos por igual, y evocaron temores de la era nazi.

Benjamin Amsellem (derecha), un maestro judío apuñalado el 11 de enero de 2016, por un 15-años de edad, con un machete, sale de la principal sede de la policía en Marsella, Francia, el 12 de enero de 2016. AFP / Boris Horvat)

Benjamin Amsellem (derecha), un maestro judío apuñalado el 11 de enero de 2016, por un adolsecente de 15 años, con un machete, sale de la principal sede de la policía en Marsella, Francia, el 12 de enero de 2016. (AFP / Boris Horvat)

Y fueron una bofetada al gobierno francés, desesperado por tranquilizar a su comunidad judía – la tercera mayor del mundo – y una nación sacudida por un año violento.

El presidente llamó la recomendación intolerable. Dos legisladores judíos llevaron kipás al Parlamento francés en protesta.

“Significa que estamos proyectando parte de la responsabilidad en la víctima”, dijo el gran rabino de Francia, Haim Korsia, a The Associated Press.

“¿Cuál es el límite? … Alguien que anda en la calle el sábado por la mañana camino a la sinagoga, ¿no es demasiado visiblemente judío? No termina. Y luego, algunos no podrán llevar una cruz (cristiana) en la calle, o llevar tal o cual signo religioso?”, Preguntó. “En algún momento, tenemos que defender el modelo de nuestra sociedad y es una sociedad de laicidad y libertad de práctica religiosa”.

Los judíos se enfrentan a este reto de forma rutinaria, y ampliamente.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel tiene una sección de “recomendaciones de comportamiento” en su sitio web para garantizar la seguridad de los viajeros israelíes, desaconsejando destacando “su identidad israelí (en el vestir, equipos, comportamiento) cuando no es necesario” o participar en discusiones políticas.

Un coche de policía frente a una sinagoga Marsella durante una visita del ministro del Interior francés Bernard Cazeneuve, en Marsella, sur de Francia, el jueves, 14 de enero de 2016. (Foto AP / Claude Paris)

Un coche de policía frente a una sinagoga en Marsella durante una visita del ministro del Interior francés Bernard Cazeneuve, en Marsella, sur de Francia, el jueves, 14 de enero de 2016. (Foto AP / Claude Paris)

Los líderes judíos alemanes han sugerido discreción en el uso del solideo en los últimos años, sobre todo en áreas con grandes poblaciones musulmanas. El embajador de Israel en Dinamarca hizo una recomendación similar en 2013, suscitando la ira.

“Tengo muchos clientes franceses, estadounidenses, australianos, de todo el mundo y me he dado cuenta que los clientes en el extranjero tienden a comprar kippas negras por miedo, para que no se note”, dijo Maya Tzidon, propietario de una tienda llamada Kippa Center en Tel Aviv.

La kipá es tradicionalmente usada por los hombres para recordar al usuario de la presencia de Dios sobre él. Se ha convertido en costumbre que los judíos ortodoxos lleven la cabeza cubierta durante todo el día, mientras que otros judíos sólo lo hacen cuando entran en una sinagoga, rezan o realizan un ritual judío.

Las señales públicas de fe también han puesto a los musulmanes en riesgo.

Las mujeres musulmanas en Estados Unidos que usan velo están compartiendo orientación sobre qué hacer si se sienten amenazadas, y algunas no musulmanas llevan el hiyab por solidaridad. Según informes han crecido recientemente el acoso, las amenazas y los actos de vandalismo dirigidos a musulmanes estadounidenses, sobre todo a raíz de los ataques vinculados a París y San Bernardino, California.

En Francia, el debate sobre el solideo ha planteado preguntas incómodas sobre las actitudes francesas resepcto al atuendo religioso, y si son justos con todos en la sociedad multiétnica del país.

En Francia es ilegal que las niñas musulmanas lleven velo en la escuela pública, o que cualquier mujer lleve un velo islámico que cubra la cara en público. La ley prohíbe las kippas, o cruces cristianas extra grandes en las escuelas, también, pero ampliamente se ve como orientado a la gran minoría musulmana de Francia y obligarlos a que se adhieran a las normas seculares.

Algunas figuras judías francesas están pidiendo una solución de compromiso, tales como el uso de otra cosa en la cabeza en su lugar. El Rabino Jefe Korsia pidió a los aficionados al fútbol de Marsella llevar “la cabeza cubierta, un sombrero, una gorra” para el próxima gran partido, “como una manera de decir que estamos en solidaridad y compartimos la alegría del fútbol juntos”.

El maestro agredido esta semana, Benjamin Amsellem, fue profundamente sacudido por la terrible experiencia.

“Es algo que nadie puede imaginar y muy difícil de vivir”, dijo.

No es el único. Francia registra cientos de incidentes antisemitas y anti-musulmanes cada año, desde el vandalismo a la toma de rehenes en un mercado kosher hace un año en el que murieron cuatro personas. Ese es un gran factor que condujo a casi 8.000 judíos franceses a emigrar el año pasado.

Un ministro del gobierno israelí considera el movimiento de Marsella como otra señal de que los judíos franceses deberían emigrar, diciendo: “Será la mejor solución”.

Traduce y edita: Silvia Schnessel para Enlace Judío México

https://www.enlacejudio.com/2016/01/15/los-judios-franceses-se-preguntan-la-fe-es-un-riesgo-o-un-derecho/

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