Enlace Judío México- El domingo pasado, unas horas después de que tres hombres perpetraran un ataque en el Puente de Londres, Theresa May anunció ante el mundo que “estamos ante una nueva tendencia en lo que respecta a la amenaza que enfrentamos”. Pero en muchos sentidos, tanto los ataques en la capital inglesa, al igual que otros atentados que se han llevado a cabo a lo largo de diez años, ya sea en Niza, Berlín, Estocolmo y Manchester -entre otros-, en realidad no representan nada nuevo en cuanto a las tácticas en juego, los blancos e incluso los motivos. De hecho, los años setenta y ochenta fueron los más sangrientas en la historia europea: la era del IRA, la banda alemana Baader–Meinhof, las Brigadas Rojas italianas y los etarras, entre otras organizaciones terroristas. Para ese entonces, la frecuencia de atentados en Europa alcanzaba los diez ataques a la semana.
No obstante, May está en lo cierto: el terrorismo moderno está evolucionando. Ya había atravesado varias facetas, desde misiones cambiantes, lo mismo que mensajes y formas de movilización. Los inicios de estas tendencias terroristas generalmente se le atribuyen a los ataques perpetrados por la OLP durante los años sesenta. Medio siglo después, el terrorismo se ha vuelto en un estándar de la guerra asimétrica. Quizá una de las tendencias más sorprendentes sea que los terroristas profesionales o experimentados hayan sido sustituidos por una gran variedad de amateurs.
La naturaleza indiscriminada del terrorismo actual lo vuelve más difícil de contener. “Treinta o cuarenta años atrás, los terroristas no tenían el poder de agobiar a las autoridades”, Estos lobos solitarios están obligando a las autoridades a volar a ciegas”, señala Bruce Hoffman (director de estudios de seguridad en la Universidad de Gergetown). “Es difícil saber cómo las sociedades democráticas pueden contrarrestar una amenaza mucho más individualista y espontánea como la ocurrida en Inglaterra”, agregó.
Fuente: The New Yorker