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¿Cuánto tiempo más Israel seguirá bailando al ritmo de Hamás?

Enlace Judío México e Israel.- Queridos amigos, para alguien que desconociera los acontecimientos referidos al conflicto árabe-israelí y se interesara ahora en lo obrado por Israel, fácilmente podría pensar que Hamás es una gran potencia militar, engalanada de notables triunfos de sus ejércitos, en que sólo por su magnificencia y caridad no ha destruido a Israel.

EDUARDO HADJES

Basta que estemos medianamente informados para saber que eso es totalmente alejado de la realidad. Desde 2005, en que Israel se retiró total y voluntariamente de la Franja, sólo ha recibido terrorismo, ataques arteros y condenas infinitas de parte de organismos internacionales por defenderse de múltiples y reiteradas agresiones.

Hace alrededor de un mes atrás, Hamás y la Yihad Islámica, decidieron lanzar aproximadamente 300 cohetes y morteros en contra de civiles que viven principalmente en el sur de Israel, lo que obligó, como resulta lógico, a una enérgica respuesta de las FDI. De inmediato, los organismos internacionales, como ha sido tradicional, condenaron a Israel por el “imperdonable delito” de defenderse.

Pese a dichas condenas, Israel destruyó decenas de puntos estratégico gazatíes, incluidos campos de entrenamiento, depósitos de armas, municiones y un edificio de 4 pisos, sede de la dirigencia de Hamás.

Viendo el cariz que estaba tomando este nuevo enfrentamiento, organismos de la ONU y Egipto intervienen tratando de alcanzar un “alto el fuego” aquí, nunca se habla de paz o fin de los actos terroristas. Sólo se menciona “alto el fuego” el cual, generosamente Hamás acepta, pese a ser ellos los que lo solicitan, cuando ven que la reacción de Israel pone en peligro su reinado del terror. Claro, si mientras los terroristas de Hamás, junto a los de la Yihad, efectúan sus indiscriminados ataques, Israel continúa proveyendo a la Franja de Gaza, de luz, agua, combustibles y 15 mil toneladas diarias de alimentos, medicinas e insumos en general, para cubrir las necesidades gazatíes.

Se comprende que nadie se preocupará de destacar este hecho absolutamente extraordinario que ningún otro Estado ha realizado, de seguir abasteciendo a quien sólo pretende destruirlo, borrándolo del mapa.

Rápidamente, los gobernantes israelíes, aceptan este modesto “alto el fuego” pese a que el acuerdo no llegará más allá de eso y que en la práctica, significará volver a la “normalidad” la cual, para los palestinos significa continuar con las protestas semanales en la mal llamada “marcha del retorno”, perseverar en el lanzamiento de cientos de globos incendiarios, contra poblados israelíes, ahora también con explosivos y, finalmente, el lanzamiento de unos pocos cohetes diarios contra el sur de Israel.

La gran pregunta es ¿Por qué Israel acepta tan injusta y absurda costumbre? Cómo es posible que mientras se nos provocan incendios indiscriminados, se lanzan cohetes mortales, lo que no produce espantosos estragos en Israel, gracias al avanzado sistema defensivo Iron Dome o Cúpula de Hierro, no se cierren totalmente los pasos fronterizos, por donde diariamente, se envía toda la ayuda ya mencionada y, por añadidura, transitan miles de palestinos que van a hospitales israelíes, para ser salvadas sus vidas, a veces con costosos y largos tratamientos médicos, los cuales para los palestinos, no tiene obligación de pago alguno.

En esta gran escalada, escuchamos declaraciones grandilocuentes de dirigentes del terrorismo palestino, en que sin disimulo alguno, proclaman sus intenciones referidas a aniquilar a Israel. El líder de Hamás, Saleh al-Arouri se da el lujo de aclarar “no es un acuerdo de paz”. Entre los absurdos de este “alto el fuego” Hamás exige unas horas para hacerlo realidad, aprovechando dicho tiempo en lanzar más cohetes y morteros en contra de ciudades y poblados israelíes.

A cambio de nada, Israel reabre los pasos de Keren Shalom y Erez y extiende la zona marítima en que los pescadores gazatíes pueden efectuar su pesca.

Israel, permanentemente, se encarga de recoger impuestos para la Autoridad Palestina, los cuales transfiere oportunamente. Netanyahu decidió recortar de estos pagos, los US$ 138 millones que Abbas utiliza mensualmente para pagar subsidios a los terroristas o familiares, en el caso que el hechor haya fallecido, de atentados efectuados por gazatíes en contra de civiles israelíes. Prisioneros y “mártires” ven asegurado el futuro y, mientras más víctimas hayan cobrado en su actuar, mayor será el estipendio a recibir de por vida. Un enclave que se dice estar en la miseria, donde el pueblo vive paupérrimamente, se da el lujo de estimular el terrorismo, a tan alto costo.

Como “castigo” a Israel, Abbas se niega a recibir dineros de parte de Israel hasta que se reintegre la totalidad de lo recaudado, sin aceptar el recorte de lo otorgado al fomento del terrorismo, ya que según sus propias declaraciones, esas platas son sagradas. No tiene reparos en dejar a empleados públicos sin sus salarios u hospitales sin suministros para atender a sus enfermos, ya que los terroristas son prioritarios. Ese es el Abbas que se proclama campeón de la causa de la paz.

Todo estaba en “calma”, acorde a lo comprendido por el terrorismo en contra de Israel, hasta que tan extraña “normalidad” se vio interrumpida abruptamente por un nuevo capricho de Hamás y la Yihad Islámica, este sábado 4 y domingo 5 de mayo, en que deciden mandar sobre el sur de Israel, aproximadamente 700 misiles. Nunca antes se había visto tan brutal ataque contra civiles, al punto que, en una actitud desconocida hasta ahora, Federica Mogherini de la UE y Antonio Guterres de la ONU, condenaron por primera vez desde que ejercen sus respectivos cargos, el ataque a civiles israelíes, eso sí, agregando un llamado a Israel a no caer en una respuesta “desproporcionada”.

Efectivamente, las respuestas de Israel a estos actos terroristas, son absolutamente “desproporcionadas” ya que mientras Hamás y la Yihad efectúan sus asesinos ataques en contra de civiles israelíes, tratando de causar el máximo daño posible, que culmine con muertes israelíes, las FDI tratan de actuar sobre bienes raíces, avisando antes de efectuar cada ataque, a objeto de que los terroristas se alcancen a poner a salvo, al evacuar dichas construcciones.

Respondiendo a estos casi 700 arteros disparos de cohetes, Israel ataca y destruye 350 lugares estratégicos de ambos movimientos terroristas.

Resultado de estos mutuos ataques, mueren 4 israelíes, todos civiles y 20 palestinos, 12 de los cuales, acorde al reconocimiento palestino, son integrantes de dichos grupos. “Mártires” según la declaración de sus dirigentes. Otras dos son una madre embarazada y su hijo, los que la Yihad reconoce que murieron producto de su propio fuego, ya que aproximadamente 70 de los lanzamientos por ellos efectuados, cayó en la propia Franja.

Finalmente, tenemos la muerte de Ahmed Abdul Judre, encargado de transferir clandestinamente, los aportes de Irán a la causa terrorista y que Israel reconoce haber eliminado.

La gran diferencia que se da entre los ataques palestinos y las respuesta israelíes, se debe a la preparación de ambos bandos. Mientras Hamás destina sus “escasos” recursos, a adquirir miles de cohetes y construir túneles para efectuar actos terroristas (uno de ellos fue destruido por Israel en estos ataques) a un costo de más de US$3 millones cada uno, Israel construye refugios para proteger a su población.

Es tal el cinismo e impudicia de estos terroristas, que sus dirigen tes se permiten declaraciones tales como: “Si Israel reacciona, pagará por sus crímenes” “Si no hay tranquilidad en Gaza, no la habrá en Israel” Quien superó todos los límites imaginables, es Rafiq Abu Hani, quién, con una pistola en sus manos, manifestó: “Tomen el sustento de nuestros hijos para comprar más de estas”

¿Qué pretende la dirigencia palestina que ellos puedan atacar tan bárbaramente a civiles israelíes y que éstos no se defiendan y lo peor aún, que los padres palestinos dejen morir de hambre a sus hijos para prepararse a actos terroristas en contra de israelíes?

Israel destruyó, entre otros, un edificio de 6 pisos, perteneciente al Ministerio de Seguridad Interior de Hamás y otro similar, de 8 pisos, de la Yihad Islámica. Resultado de esto, ningún muerto palestino, ya que fueron previamente avisados para su evacuación.

Igualmente, fueron destruidos con los mismos resultados, las oficinas de Anadolu, del medio noticiario turco. La reacción de Erdogan, el “democrático” presidente de Turquía fue declarar “a pesar de tales ataques, Turquía y la Agencia Anadolu continuarán informándole al mundo sobre el terrorismo y las atrocidades israelíes en Gaza y otras partes de Palestina”

Tengo muy claro que Netanyahu tiene antecedentes que me son desconocidos, pero no puedo dejar de preguntarme hasta cuando el Primer Ministro va a seguir bailando según la voluntad y caprichos de Hamás, ya que nuevamente, tan pronto éstos solicitaron a Egipto y la ONU que intervengan para un nuevo “alto el fuego” Israel cesó sus ataques, sin necesidad de aceptarlo implícitamente. Hoy martes 7 de Mayo, leemos noticias que Netanyahu declaró “esto aún no ha terminado”

Coincido con Benny Gantz y Yaid Lapid, líderes de Kajol Laván, que encabezan la oposición a Netanyahu, al manifestar que llegó la hora de efectuar una respuesta más contundente, de manera que los terroristas comprendan que ya pasó el momento de mantener a la población del sur de Israel, permanentemente, con el temor y el trauma de no poder alejarse más de 15 segundos, del refugio más cercano.

Con justa razón, los habitantes de ciudades y colonias cercanas a la Franja de Gaza, ya están agotados de esta manera de vivir y, según comentarios reiterados provenientes de éstos, reclaman la actitud de Netanyahu de no tomar una actitud más enérgica y contundente, teniendo la capacidad de hacerlo.

No pretendo con estas críticas, que Netanyahu se embarque en un nuevo enfrentamiento a gran escala, lo que llevaría a un número indeterminado de muertes por ambos lados. Hemos visto por los ataques de Israel en Siria, que las FDI están preparadas para destruir cargamentos y acopios de armas iraníes, cerca de sus fronteras. ¿Por qué no aplica dicha capacidad en Gaza, destruyendo no sólo una rampa de lanzamientos de cohetes? 700 de ellos lanzados en 48 horas, requiere numerosos lugares desde donde dispararlos. ¿Por qué dar muerte a un solo gran dirigente del terror y no a varios de ellos?, de manera que comprendan que, si continúan actuando tan bárbaramente, no sólo la vida de civiles palestinos inocentes estará en peligro, sino que ahora, cada uno de ellos tiene igual posibilidad de transformarse en “mártir”.

A la dirigencia palestina, no le importa ni la vida ni la situación de su pueblo. Sólo el odio a Israel y su propio enriquecimiento son importantes.

Si lo que se pretende es salvar Eurovisión o la celebración de Yom HaAtzmaut, ¿quién garantiza que los caprichos terroristas no reanuden sus asesinos lanzamientos?

Creo que llegó la hora que nuestro extraordinario primer ministro comprenda que Israel debe bailar a su ritmo y no al de los terroristas.

 

David ben Jaim

 

 

 

Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío.

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