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Enlace Judío México e Israel – La Fundación del Premio Génesis anunció este martes que el legendario activista de derechos humanos, líder judío y ex prisionero de Sión, Nathan Sharansky es el ganador del Premio Génesis 2020.

El premio reconoce la extraordinaria lucha de toda una vida de Sharansky por los derechos humanos, la libertad política y su servicio al pueblo judío y al Estado de Israel, donde reside desde que fue liberado de la prisión en Rusia.

El galardón se le otorgará en la Ceremonia del Premio Génesis en Jerusalén el 18 de junio de 2020, informó el sitio Arutz Sheva.

“Nathan Sharansky es un verdadero héroe judío y un ser humano excepcional. Símbolo de la búsqueda judía de la libertad, ha hecho una gran contribución al fortalecimiento del Estado judío, la identidad judía y el vínculo de Israel con la judería mundial. Felicito a mi amigo Nathan por este prestigioso premio judío mundial. El galardón complementa legítimamente el Premio Israel, el honor más alto del Estado otorgado a Nathan en 2018”, expresó el director de la Agencia Judía para Israel y presidente del Comité de Selección del Premio Génesis, Isaac Herzog.

“El Premio Génesis 2020 honra a una persona de extraordinaria integridad y humildad, cuyo orgullo por sus raíces y herencia judía inspiró sus notables logros. Con gran sacrificio, dedicó su vida al pueblo judío, al Estado de Israel y a todo el mundo, en el espíritu de Tikun Olam. La lucha incansable por los derechos humanos, la dignidad y la libertad es una búsqueda noble de su alma. Espero honrar a Nathan Sharansky en Jerusalén, una ciudad que simboliza el sueño y la aspiración de toda su vida”, manifestó la presidenta del Comité del Premio Génesis, Jueza de la Corte Suprema de Israel (retirada), Tova Strasberg-Cohen.

El Premio Génesis anual honra a individuos sobresalientes por sus extraordinarios logros profesionales, su contribución a la humanidad y su compromiso con los valores judíos y con Israel.

Sharansky ha optado por renunciar al galardón de un millón de dólares. Por lo tanto, la Fundación del Premio Génesis donará los fondos en su nombre a organizaciones sin fines de lucro, que trabajan a través de su socio filantrópico Matan-United Way Israel.

Anteriormente, Matan dirigió concursos de subvenciones del Premio Génesis para organizaciones dedicadas a ayudar a personas con discapacidad (en honor de Izthak Perlman), así como al empoderamiento de la mujer (en honor de la Jueza Ruth Bader Ginsburg), y actualmente dirige cursos para proyectos contra la deslegitimación de Israel en honor de Robert Kraft.

“En los últimos años, las subvenciones en honor de los galardonados con el Premio Génesis han llegado a más de 60 organizaciones israelíes de diversos campos. Estos proyectos están teniendo un verdadero impacto en todo el sector no lucrativo de Israel. Nos sentimos muy honrados de tener la oportunidad de apoyar a Nathan Sharansky para hacer del mundo un lugar mejor”, expresó Ahuva Yanai, directora ejecutiva de Matan-United Way Israel.

Sharansky adquirió fama mundial en la década de 1970 como un valiente luchador por la libertad de los judíos soviéticos y líder del movimiento disidente soviético, donde trabajó junto al Premio Nobel Andrei Sájarov. Tras su detención por su desafío al régimen soviético, pasó nueve años en prisión como Prisionero de Sión, muchos de ellos en régimen de aislamiento, negándose a abandonar su demanda de libertad para judíos y no judíos por igual.

Así, se convirtió en un símbolo de la lucha de los judíos soviéticos por la herencia y la patria. Tras una intensa campaña de presión internacional, encabezada por su esposa Avital, fue liberado en 1986 y emigró inmediatamente a Israel. Su liberación fue seguida por un éxodo masivo de judíos de la Unión Soviética. En los años siguientes, un millón de judíos emigraron a Israel, donde han contribuido al crecimiento demográfico, económico y cultural del Estado de Israel.

El prisionero de Sión Nathan (Anatoly) Sharansky es acompañado por el embajador de Estados Unidos Richard Burt luego de haber cruzado la frontera en el puente Glienicker el 11 de febrero de 1986 al comienzo de un intercambio de espías y prisioneros este-oeste en Berlín. (Foto: AP)

Sharansky ha sido reconocido por la defensa de los derechos humanos con numerosos premios a lo largo de toda su vida. Es el único ciudadano no estadounidense que ha recibido en vida tanto la Medalla de Honor del Congreso como la Medalla Presidencial de la Libertad. Sólo la Madre Teresa, Nelson Mandela y el Papa Juan Pablo II recibieron ambos honores.

Después de hacer aliá, Sharansky tuvo una distinguida carrera cívica en Israel, sirviendo como miembro de la Knéset, y ministro en cuatro gobiernos. Se retiró de la política en 2006, y de 2009 a 2018 dirigió la Agencia Judía para Israel, donde impulsó la inmigración a Israel a través de programas que fortalecen la identidad judía y la conexión del país con la diáspora judía.

Recientemente, intentó asegurar un acuerdo para el establecimiento de una sección mixta de rezo en el Muro Occidental y pidió un reconocimiento más amplio por parte del Gran Rabinato de Israel de las conversiones hechas por rabinos fuera del país, señala el sitio The Times of Israel.

Sharansky ha resumido sus experiencias e ideas en tres libros que han dejado huella. “Fear No Evil”, que incluye sus memorias de la lucha por la emigración judía soviética, su trabajo por los derechos humanos junto a Andrei Sájarov y su supervivencia en los campos de prisioneros. “The Case for Democracy”, en el que expone una filosofía diplomática extraída de su íntima comprensión del totalitarismo. En “Defending the Identity”, explora las tensiones entre la política y la cultura que han saltado al primer plano de la política europea.

“Recibo este gran honor con mucha humildad y agradezco a los miembros de los dos comités que me eligieron, encabezados por la jueza de la Corte Suprema Tova Strasberg Cohen y el presidente del Ejecutivo de la Sojnut (Agencia Judía para Israel) Bougie Herzog”, expresó Sharansky tras el anuncio.

“Tras haber crecido como judío asimilado en la Unión Soviética, descubrí mi identidad judía y mi pertenencia al pueblo judío gracias a Israel. Esta conexión con Israel me dio a mí y a otros refuseniks la fuerza para luchar por los derechos de los judíos, así como de otras personas cuyas libertades esenciales habían sido negadas. Hoy, cuando el antisemitismo va en aumento, tanto desde la izquierda como desde la derecha, la unidad del pueblo judío y nuestra conexión con Israel es muy importante. Debemos unirnos y combatir el flagelo del antisemitismo y los esfuerzos por deslegitimar a Israel como un sólo pueblo. Tengo la intención de hablar de esto como el ganador del Premio Génesis”, enfatizó.

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