Enlace Judío – “Harvey Milk hablando, es viernes 18 de noviembre, esta cinta debe ser reproducida unicamente en caso de mi muerte por asesinato… Estoy consciente de que una persona que representa lo que yo represento, un activista gay, se convierte en el blanco de gente insegura, aterrorizada, temerosa y perturbada.” Son las primeras palabras que escuchamos en la película de Milk en el centro vemos al protagonista hablando a una grabadora, narrando el inicio de su carrera como activista. Antes de ello, la película abre con fotografías del periódico y videos donde se muestra la brutalidad policíaca contra homosexuales que se vivía en el Estados Unidos de los 60 y 70. La escena termina con videos reales que anuncian la muerte del protagonista. Inmediatamente nos transportan ocho años antes al metro de Nueva York.

La película es una biografía de los últimos años de Harvey Milk, uno de los activistas gays más importantes en la década de los 70’s y el primero que sin esconder su orientación sexual pudo sostener un cargo público dentro del gobierno. Desde un ángulo muy bello muestra tanto los avances políticos que generó para la comunidad gay, el movimiento al que le dio vida y las dificultades personales que los personajes enfrentan al encontrarse constantemente con la discriminación del momento.

En los ocho años que narra la película vemos al Castro, un barrio de San Francisco, convertirse por excelencia en el lugar más seguro para los homosexuales del país. Lo vemos llenarse de gente, crecer y adquirir presencia. Es a donde Milk y Scott (su novio) viajan en busca de un lugar donde puedan amarse y ser libres, y es donde se desarrollará todo el movimiento político que la trama envuelve. Vemos desde que Milk y Scott abren una tienda de fotografías amigable para homosexuales y se convierte en el negocio más exitoso de la zona; hasta el movimiento masivo que surgió en California a favor de los derechos de los homosexuales. Desde el primer momento que Milk decide hacer campaña política, tras presenciar el encubrimiento de un asesinato a un homosexual ocurrido en su barrio, hasta el momento en que tienen que luchar a nivel nacional y hacerle frente a un movimiento abiertamente homofóbico. Vemos la fuerza de la unión, del decidir actuar y de un mensaje muy bien trasmitido. Milk y Scott luchan por no tener que esconderse nunca más y hacen ver la importancia de las minorías a toda la nación.

En ese crecimiento tristemente también presenciamos la brutalidad con la que los derechos civiles eran atropellados por la policía y el gobierno en varias partes del país. Desde asesinatos hasta granjas de conversión. Y observamos el impacto, la división y el dolor que una sociedad discriminatoria causa sobre los individuos. El mensaje de Milk es un mensaje de esperanza; le dice a toda la gente que ha sido perseguida, humillada y lastimada: “no estás solo, no estás enfermo, sal con nosotros a la luz” y crea redes de ayuda en varios estados.

Su mensaje además trasciende a la comunidad que se dirige; habla de la importancia de la libertad, de la democracia, y lo que creamos como sociedad cuando decidimos valorar, respetar al prójimo y aceptar la diferencia.

Otro de los grandes aciertos de la película es su falta de maniqueísmo, en la película conocemos de cerca también a los oponentes, vemos su perspectiva, su miedo y los humanizamos. También vemos al personaje principal dentro de sus relaciones íntimas, las razones que lo llevan a volverse una de las caras más importantes del movimiento y la complejidad, las inseguridades que lo definían y las dificultades que conlleva balancear una vida pública, con la vida privada. Bajo varios ángulos, es una excelente película. Fue nominada a ocho premios Óscar y ganó dos (mejor guion y mejor actor), dirigida por Gus Van Sant, protagonizada por Sean Penn.

Aunque no es una película exclusivamente de temática judía, Harvey Milk era judío y se toman varios aspectos de su crianza para construir el personaje dentro del guion. Hay numerosos diálogos y expresiones donde se hace explícita su identidad y su pasado.

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