Los políticos estadounidenses del Partido Demócrata siempre han mantenido una postura crítica e incluso antagonista hacia Israel. No han sido sus mejores amigos. Carter y Obama son un buen ejemplo de ello, y este último incluso se encargó de empoderar a Irán, el enemigo acérrimo de Israel y de Arabia Saudita.
Joe Biden fue vicepresidente en la gestión de Obama y lo lógico sería esperar que él también siguiera esta línea. Sin embargo, no lo ha hecho. Su apoyo a Israel se ha referendado y hasta endurecido en los últimos días.
Irving Gatell nos explica que esto no es simple complicidad. Los Estados Unidos pasan por una situación marcadamente compleja de cara a las elecciones presidenciales del próximo año, y por ello entran en juego una serie de factores que han dejado a los demócratas sin alternativa. Su apoyo a Israel proviene de la clara percepción de que con ello se están jugando su propio éxito electoral.
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