Hay un sentimiento de decepción generalizado en muchos judíos, muchos israelíes y muchos sionistas en todo el mundo (sobre todo en Israel) por los términos en los que se ha acordado un intercambio de rehenes por terroristas con Hamas. Pero hay que poner atención. Hay muchas cosas que, a simple vista, no se perciben, y son ventajosas para Israel.
La mayoría de los que manifestaron su descontento en redes sociales, al conocer los términos del acuerdo para la liberación de algunos rehenes israelíes, comentaron que se sentían traicionados y/o decepcionados por Netanyahu y Trump.
¿Por qué Netanyahu aceptó de Trump las mismas exigencias que durante más de un año no le aceptó a Biden?
Eso se responde relativamente fácil: porque, evidentemente, Trump ofreció algo que Biden no.
No sabemos qué es. Hay rumores y filtraciones que apuntan al fortalecimiento militar y económico de Israel, y un mayor trabajo conjunto en Irán para provocar el colapso del régimen de los ayatolas. Es una diferencia importante. Biden quería que Israel aceptara un arreglo monstruoso y, además, defendía a Irán mientras que le cerraba el apoyo militar y económico a Israel. Trump ha presionado para la aceptación del acuerdo monstruoso, pero con el compromiso de ir sobre Khamenei y sus cómplices, y reforzar en todo al estado judío.
Vamos bien con eso. Sin embargo, eso no quita que el arreglo sea monstruoso. Apenas unas decenas de rehenes secuestrados y violentados, que volverán a sus casas —los que estén vivos— para recibir tratamiento médico y psicológico, y luego intentar reintegrarse a sus vidas normales, a cambio de cientos o miles de terroristas que regresarán a sus casas para planear nuevos ataques, nuevas masacres, nuevos crímenes.
Ese es acaso el punto más delicado que los críticos del arreglo con Hamas están señalando: a Yahia Sinwar lo liberaron justo igual, en aquel arreglo para liberar a Gilad Shalit. Regresó a Gaza, organizó a su gente, y así fue posible el atentado del 7 de octubre de 2023.
Mientras muchos judíos, israelíes y sionistas andan con caras largas, en Gaza todo es distinto. Júbilo explosivo, celebraciones masivas, y extrañas proclamas de que “ganaron” la guerra.
A ver. Vamos a poner en orden todo este relajo, porque todo lo que he mencionado está desconectado de la realidad.
Uno: otro atentado como el del 7 de octubre no es posible. Hamas ha sufrido un deterioro extremo de sus capacidades operativas, e Irán ya no está en condiciones de ayudarlo; tampoco cuenta con los apoyos de Siria y Hezbollá. El panorama regional cambió drásticamente, y si Hamas cree que todo será cuestión de regresar a Gaza y reconstruirse, está muy equivocado. Israel fastidió a fondo más de quince años de inversión iraní, y eso no se recupera de la noche a la mañana. Ni siquiera se recupera en quince años, justo porque ya no está Irán.
Dos: el arreglo para el intercambio de rehenes no es el fin de la guerra. Nadie, en absoluto, lo ha planteado en esos términos. Esa era una de las exigencias inamovibles de Hamas, pero las circunstancias lo obligaron a renunciar a ello. Eso significa que, terminado el tiempo determinado para el alto al fuego, Israel puede regresar a sus ataques sin previo aviso ni justificación alguna. La guerra está en pausa, nada más.
Tres: Hamas está cometiendo los mismos errores de siempre, y es muy probable que eso provoque el reinicio de la guerra antes de que se cumplan las diversas etapas del acuerdo. Incluso, antes de que terminen los cuarenta y dos días de la primera fase del arreglo.
Lo estamos viendo en tiempo real: en todas las celebraciones palestinas, funcionarios de Hamas y civiles de a pie por igual, no se cansan de proclamar que van a volver a cometer ataques como el del 7 de octubre, que van a destruir a Israel, que van a seguir la guerra.
Vale. Síganla. Parece que no entendieron de lo que Israel fue capaz cuando Hamas estaba en su mejor momento. Ahora que está en el peor, la derrota sería todavía más aplastante.
La pregunta no es si la guerra se va a reactivar. La pregunta es cuándo, y Hamas tiene la suficiente carencia de inteligencia emocional como para hacerlo lo antes posible.
Casi lo logran hoy jueves: a punto de confirmarse el acuerdo, Hamas todavía trató de cambiar algunos términos, pero se topó con la negativa contundente israelí. No tuvo más remedio que replegarse y seguir adelante. Pero está en sus genes, así que es cuestión de tiempo para que cometan el error definitivo (exigir más cosas, no entregar los rehenes pactados, atacar Israel; tienen un repertorio y catálogo muy amplio de insensateces).
Cuatro: a Israel no se le van a poner los mismos frenos que tuvo que soportar durante más de un año. Ya no está Biden, el protector de Irán y de los palestinos. Estará Trump, cuya postura es completamente antagónica.
¿Pero entonces porqué traicionó a Israel?
No, no fue eso. Fue algo más sencillo: aceptando el arreglo, tanto Estados Unidos e Israel pueden decir—y no habrá nadie que los pueda refutar—que ya cumplieron con sus compromisos diplomáticos. Cuando Hamas reactive la guerra, Estados Unidos e Israel tendrán todo el terreno libre para actuar sin ninguna obligación diplomática.
Y ojo: eso no es una posibilidad. Hamas es Hamas, así que eso es lo que va a suceder, tarde o temprano.
Lo podemos confirmar en las declaraciones que han hecho J. D. Vance —la semana pasada— y Marco Rubio—apenas ayer—. Vance explicó que si Hamas no se pliega al acuerdo, Israel tendrá la vía libre para destruirlo. Y Rubio señaló que Hamas es un grupo terrorista que debe ser destruido. Además, tanto Trump como varios de sus funcionarios han repetido que van a meter más presión sobre el régimen iraní con el objetivo de asfixiarlo.
El acuerdo con Hamas es horroroso por donde se le quiera ver, pero Israel y Estados Unidos están conscientes de que la guerra no va a terminar.
Acaso, lo más importante es que, sabiendo que el conflicto tarde o temprano se reactivará, y muy probablemente sea para llegar hasta sus últimas consecuencias, esta es la última oportunidad para rescatar a algunos rehenes vivos.
Después de esto, no hay más, salvo la destrucción definitiva de Gaza.
Ahorita están celebrando. Ahorita hasta los civiles se sienten envalentonados y gritan su apoyo a Hamas y sus ansias carniceras para destruir a Israel.
No puede haber mejor retrato de lo que está pasando, que las sabias palabras de Mishlei (Proverbios) 18:12.
“Tras el orgullo viene la destrucción; y tras la humildad, el honor. Al fracaso lo precede la soberbia humana; a los honores los precede la humildad”.
No tengo que explicar quién es quién en este caso.
Resulta demasiado obvio.
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: @EnlaceJudio