Llamamos a esta fiesta Pesaj. ¿Por qué? Para recordarnos que Dios “pasaj”-o sea, pasó por alto, omitió las casas de los israelitas durante la plaga de los primogénitos. Él nos mantuvo vivos. Hasta el día de hoy recordamos esta omisión, este acto de bondad hacia nosotros.
Pero en la Torá, Dios llama a esta festividad como –La Fiesta de las Matzot-de los Panes sin Levadura. “Guardarás la Fiesta de las Matzot; siete días comerás matzot.” Es decir, Dios recuerda cómo el pueblo de Israel comió el pan sin levadura cuando salieron apresuradamente de Egipto. Dios recuerda cómo creímos en Él, como escuchamos sus mandamientos y le seguimos al desierto, sin siquiera preparar comida para el camino. El nombre de la festividad en la Torá nos recuerda el bien que nosotros hemos hecho.
Cada uno ve y recuerda la bondad y amabilidad del otro. Cada uno conmemora lo que hicieron por él con amor y dedicación. El rabino Levi Yitzjak de Berdichev, quien transmitió esta enseñanza, dijo que hay un gran secreto aquí.
Este principio es verdadero entre una persona y Dios, y también entre una persona y otra, en las amistades, en la relación de pareja y en cualquier relación: alabar a la otra parte, buscar las buenas acciones del hijo o del cónyuge, resaltar y honrar, recordar y perpetuar principalmente las cosas positivas. Así es como se construye una conexión eterna.
¡Pesaj kasher y feliz!
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