Las FDI eliminaron a uno de los terroristas que secuestró a Yaffa Adar

Este miércoles las FDI y el Shin Bet atacaron y eliminaron en la zona de Gaza al terrorista Muhammad Rasmi Marzouq Barakeh, miembro de la inteligencia militar de Hamás.

El 7 de octubre de 2023, Barakeh se infiltró en Israel y participó en el secuestro de Yaffa Adar, de 87 años, del kibutz Nir Oz.

El nieto de Adar, Tamir, fue asesinado por terroristas de Hamás durante la masacre.

Tras la eliminación, comentó: “Saludo a las fuerzas de seguridad que participaron en la eliminación del terrorista que me secuestró brutalmente de mi casa ese maldito sábado.

“Al ver el vídeo y las noticias sobre la eliminación del terrorista, uno podría pensar que sentiría una sensación de cierre.

“Quiero aclarar y enfatizar que no hay posibilidad de cierre mientras mi nieto mayor, Tamir, quien salió a defender a la comunidad, resultó herido, fue secuestrado y no sobrevivió a sus heridas, y permanezca cautivo en Gaza junto con otros 58 rehenes.

“La única victoria que nos permitirá recuperarnos es el regreso de todos los rehenes”, dijo Adar.

Adar se convirtió en uno de los símbolos de la masacre, con imágenes de ella siendo conducida rodeada de terroristas a Gaza.

Tras ser liberada, declaró al Canal 12: “Sigo sin poder dormir. Parece que tengo miedo de quedarme dormida. Tomo pastillas para dormir y no puedo. Creo que el cautiverio me envejeció. Pero creo que aprendí algo sobre mí misma que desconocía”.

Relató el momento del secuestro: “Entraron y me sujetaron para que no escapara, y me pidieron dinero”. Los llevé a la habitación; tenía una bolsa allí, y les dije: “Llévenla”.

“Y entonces me llevaron a la fuerza. Me tomaron de las manos, me sentaron y se fueron. Estaba desconectada, quizá les dije que me dejaran, pero la verdad es que no tenía qué decirles.

“Eran muchísimos, no te imaginas cuántos. Recé para oír un helicóptero militar, para que disparara algo. Les mostré confianza a mis hijos, para que supieran, ¿ven?, que estoy ahí para ellos. No me derrumbaré.

“Siéntanse orgullosos de mí, no me derrumbé. Me dije a mí misma que no dejaría que me derrumbaran. No les daría el gusto de verme asustada. No lloré, no derramé ni una lágrima”.

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