Carta del Papa León XIV a un rabino tiende puentes entre judíos y católicos

El 8 de mayo, pocos días después de su elección, el Papa León XIV envió una señal notable al mundo judío: en una carta personal al rabino Noam Marans, director de Asuntos Interreligiosos del Comité Judío Americano (AJC), reafirmó su compromiso de continuar y fortalecer el diálogo y la cooperación de la Iglesia con el pueblo judío, en el espíritu de la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II de 1965. Este mensaje, enviado incluso antes de su investidura formal, fue más que un simple protocolo diplomático; fue un gesto deliberado de acercamiento en un momento de relaciones tensas.

El nuevo Papa busca fortalecer las relaciones entre la Iglesia Católica y Jerusalén.

El autor participa en una conferencia en Zagreb, que el mismo inicio como embajador en 2019, con motivo del 25.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomaticas entre el Vaticano y el Estado de Israel. (credito de la foto: Ilan Mor)

Esta carta se inscribe en la tradición de un punto de inflexión histórico que comenzó con la Nostra Aetate. En este documento histórico, la Iglesia Católica rechazó explícitamente por primera vez la doctrina de la culpa colectiva judía por la crucifixión de Jesús. También enfatizó las profundas raíces espirituales del cristianismo en el judaísmo y llamó a un diálogo respetuoso, convirtiéndose en un punto de inflexión en la relación entre ambas religiones. Esta reevaluación no fue solo teológica, sino también una respuesta moral al Holocausto y la necesidad de afrontar la culpa histórica, sentando las bases para décadas de acercamiento.

Desde entonces, hitos como el establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Vaticano e Israel en 1993, la histórica visita del Papa Juan Pablo II a Israel en el año 2000 y las visitas posteriores de sus sucesores han profundizado la relación.

En una ceremonia en 2016, donde presento sus credenciales como embajador de Israel ante el Vaticano, el escritor obsequio al Papa Francisco una replica de una janukia del siglo VI hallada en la antigua sinagoga de Ein Guedi (credito: Cortesia del Vaticano).

Un camino arduo hacia el entendimiento mutuo

Sin embargo, el camino hacia el entendimiento mutuo no ha sido fácil. Las tensiones han persistido, especialmente durante el pontificado del Papa Francisco, cuyas críticas públicas a las acciones de Israel durante el conflicto de Gaza de 2023 fueron ampliamente percibidas en Jerusalén y entre las comunidades judías como desequilibradas e insensibles.

En este contexto, la ausencia de un alto representante israelí en el funeral del Papa Francisco fue ampliamente interpretada como una protesta diplomática, en particular en respuesta a las críticas del difunto papa sobre las acciones de Israel durante la guerra de Gaza. Este acto percibido como una disidencia silenciosa envió una señal preocupante no solo al Vaticano, sino también al mundo cristiano en general, para quien el papa Francisco era una figura intelectual y espiritual significativa. Si bien el Vaticano no se pronunció oficialmente, los observadores notaron una “palpable decepción” en los círculos eclesiásticos.

La carta del papa León XIV, por lo tanto, tiene un significado especial y particular. Es a la vez un acto de continuidad y una señal de renovación. “En estos tiempos difíciles”, escribió León XIV al rabino Marans, “nosotros, como comunidades de fe, estamos especialmente llamados a construir puentes en lugar de erigir muros. Nuestra herencia común nos obliga al respeto mutuo y al diálogo sincero”.

El nuevo papa anunció además el establecimiento de una comisión conjunta para desarrollar medidas concretas contra el aumento global del antisemitismo, un tema que, según enfatizó, le preocupa especialmente. La invitación al rabino Marans a asistir a la misa de inauguración papal subraya este gesto y el compromiso del Papa con el diálogo.

Un momento particularmente destacado de la inauguración fue la participación del presidente israelí, Isaac Herzog, quien agradeció al Papa León XIV su temprano llamado a liberar a los rehenes y lo instó a seguir abogando por su regreso inmediato. Ambos líderes también abordaron la importancia de renovar el diálogo interreligioso, y Herzog invitó al Papa a visitar Israel.

El Papa León XIV aporta al papado no solo un nuevo contexto geográfico —es el primer estadounidense en ocupar la Cátedra de Pedro—, sino también una perspectiva pluralista. Criado en Estados Unidos, una sociedad donde la diversidad religiosa es una realidad, entiende el diálogo interreligioso no como una excepción, sino como la norma. Esta perspectiva podría contribuir a profundizar el intercambio judeo-católico en un mundo cada vez más polarizado, no como un ejercicio teológico abstracto, sino como una misión compartida en la lucha contra el antisemitismo, el racismo y la intolerancia religiosa, según The Jerusalem Post.

“La dignidad humana es indivisible”, subraya el Papa León XIV. Quien denigre a una persona por su religión, origen o creencias viola principios fundamentales sagrados tanto para cristianos como para judíos.

Este nuevo enfoque se observa con atención en Oriente Medio, especialmente desde que el Papa se comprometió a adoptar una postura equilibrada pero con principios respecto al conflicto israelí-palestino.

Los desafíos persisten: ¿Cómo podemos abordar las heridas históricas sin suprimirlas? ¿Cómo puede el diálogo interreligioso tener un impacto social tangible? ¿Y cómo puede la Iglesia actuar con credibilidad en un mundo donde la religión se considera a menudo una fuente de división? En otras palabras, ¿cómo podemos implementar juntos los principios de la histórica declaración Nostra Aetate para las generaciones futuras?

En Roma, se ha enviado una señal, no solo al mundo judío, sino a todos los que creen en el poder del diálogo. La reconciliación es posible cuando existe la voluntad de entendimiento.

La mano tendida por el Papa León XIV merece una respuesta, no solo de Jerusalén o Nueva York, sino de todas las partes de un mundo que hoy necesita el entendimiento interreligioso con más urgencia que nunca.

El autor, Ilan Mor, es un diplomático israelí retirado que se desempeñó como embajador de Israel en Hungría y Croacia, luego de una distinguida carrera en altos cargos diplomáticos y estratégicos.

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