Estados Unidos ha respaldado condicionalmente una controvertida iniciativa del liderazgo interino de Siria para integrar a unos 3.500 exyihadistas extranjeros en el ejército nacional reestructurado, informó Reuters el lunes.
El plan se dirige principalmente a los yihadistas uigures originarios de China y regiones cercanas, con el objetivo de establecer la 84.ª División del Ejército Sirio. Esta división estaría compuesta tanto por ciudadanos sirios como por yihadistas extranjeros que previamente se habían alineado con facciones rebeldes.
Thomas Barrack, embajador de EE. UU. en Turquía y recientemente nombrado enviado especial a Siria por el presidente Donald Trump, confirmó la postura de Washington. Declaró a Reuters que existe cierto grado de “entendimiento”, sujeto a una ejecución transparente. Barrack argumentó que incorporar a estos yihadistas a una unidad militar formal es preferible a excluirlos, ya que muchos son considerados leales al orden político emergente de Siria.
Este avance refleja un giro estratégico en la política estadounidense hacia Siria. Se produce tras los compromisos diplomáticos del presidente Trump en la región, que incluyeron el levantamiento de las sanciones impuestas durante la era de Assad y una reunión con el presidente interino Ahmed al-Sharaa en Riad. Anteriormente, la política estadounidense se centraba en excluir a los yihadistas extranjeros de las estructuras de defensa sirias.
La integración de militantes uigures en el ejército sirio genera escrutinio internacional en medio de un cambio en la política estadounidense, ha suscitado críticas, especialmente por parte de Pekín. Los yihadistas uigures están afiliados al Partido Islámico de Turkestán, un grupo incluido en la lista negra de organizaciones terroristas del gobierno chino. En respuesta, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China instó a Siria a adoptar una postura firme contra el terrorismo y a abordar las preocupaciones de seguridad internacional, según Israel National News.
Osman Bughra, figura política del Partido Islámico de Turkestán, declaró a Reuters que la organización se ha disuelto oficialmente y que sus miembros han quedado bajo la jurisdicción del Ministerio de Defensa sirio. Según Bughra, el grupo opera ahora bajo mando nacional, sin afiliaciones externas.
Esta medida forma parte de los esfuerzos más amplios del gobierno interino sirio para consolidar la autoridad militar e impedir el resurgimiento de facciones extremistas. El presidente Sharaa ha sugerido que se podría ofrecer la ciudadanía siria a los yihadistas extranjeros que hayan demostrado su compromiso con el régimen, extendiendo esta consideración también a sus familias.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío