Revital Wallach, graduada de Baharan Ulpana en Gedera e hija de matemáticos, compitió contra 370 participantes de 74 países y obtuvo el honor de ser la estudiante con mejor rendimiento del mundo en física.
Wallach nació en Moreshet, un pueblo de la Baja Galilea, en el seno de una familia numerosa (Revital tiene 10 hermanos). En noveno grado, comenzó sus estudios en Baharan Ulpana en Gedera. “Desde pequeña me encantaron las ciencias, disfrutaba aprendiendo y soñaba con ser científica”, comenta. “En décimo grado tuve la oportunidad de participar en investigaciones como parte del programa Alpha de la Universidad de Ariel. Escribí un trabajo final y conocí el mundo de la investigación científica por primera vez”. A través del programa, se enteró de los equipos científicos de Israel y se presentó a las pruebas para el equipo de física. Al finalizar el 12.º grado, ya participó en la Olimpiada Asiática de Física, donde recibió una mención honorífica, y luego en la Olimpiada Internacional de Física, donde ganó la medalla de oro.
Revital Wallach
Actualmente, estudia en el programa de excelencia del Technion. “Siento satisfacción cuando aprendo cosas nuevas; me despierta la curiosidad”, dice Wallach sobre lo que la motiva. “A largo plazo, quiero hacer algo que mejore el mundo o descubrir algo que la humanidad desconoce. Creo en el método científico que impulsa a la humanidad hacia adelante, y creo en la Torá y en Dios; no veo ninguna contradicción entre ambos”, según Forbes.
Se suponía que comenzaría su primer semestre en el Technion a finales de octubre, pero entonces estalló la guerra. Pasé este período complejo principalmente en casa con mi familia. Me ofrecí como voluntaria como sustituta temporal del entrenador principal del equipo de física de Israel, y con la ayuda de muchos instructores más experimentados (pero más ocupados) que yo, logramos llevar a cabo el campamento de Janucá según lo previsto, dotar de rutina y sentido a los estudiantes del equipo y prepararlos para los Juegos Olímpicos —relata—. Ojalá hubiera podido hacer más.
“En el futuro me veo con una pequeña familia, como profesora en una universidad”, explica sus planes. “Quiero investigar algo que me fascine y que impacte al mundo. Me veo dando conferencias y enseñando, y también completando una ronda de aprendizaje del Daf Yomi diario: un proyecto en el que se aprende una página del Talmud cada día, con el objetivo de terminar todo el Talmud babilónico cada siete años y medio. En resumen, combinar la Torá y la ciencia. Entre la vida como judía observante y el mundo científico”.
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