Eduard Yitzhak / Simpatías o miedo terrorífico

Diferentes gobiernos han seguido las directrices del jefe del ejecutivo español, Pedro Sánchez, de boicotear a Israel. La ciudad que más se ha destacado en esto es Barcelona, que ha sido felicitada por Hamás y Al Fataj por sus resoluciones políticas.

Tanto la corporación de la capital catalana como el gobierno de España son un conglomerado de partidos de extrema izquierda de tipo pachanguero, y socialistas e
independentistas. En la algarabía de sus reuniones han decidido romper relaciones institucionales, económicas y políticas con Israel, todo con la falsa excusa de un pretendido genocidio en Gaza por parte de Israel. Cuando la realidad es que el Estado hebreo se defiende de los ataques yihadistas e intenta recuperar a los secuestrados por Hamás y grupos similares que invadieron Israel el 7 de octubre de 2023 y asesinaron a más de 1,200 personas y secuestraron a más de 250 israelíes.

El grupo LGTB también apoya a Hamás y grupos yihadistas. Estos grupos yihadistas pueden tolerar en sus países a judíos y cristianos que se sometan como dhimmies, ciudadanos de segunda clase, mejor dicho, de tercera clase, pero en ningún caso permiten vivir bajo la Sharía, la ley islámica, a agnósticos, ateos, comunistas, gays, lesbianas, independentistas (defender la nación o la tribu es la muerte del islam, declaró Muhammad. Todos estos merecen ser lapidados o ahorcados, pues desde la visión del Islam son los corruptores de la tierra.

Desde la perspectiva de Hamás, grupo yihadista que aspira que España sea reislamizada, y de todos, y sin exclusión, los grupos islamistas las leyes de igualdad de género son contrarias a la Sharía, así como es de obligado cumplimiento que las mujeres vayan veladas, como señal de pudor ante los varones.

Los dirigentes de los partidos socialistas, de extrema izquierda e independentistas, son conscientes de todo esto, pero tienen terror a que los yihadistas vuelvan a golpear mortalmente sus ciudades, como ocurrió el 12 de abril de 1985, siendo presidente de gobierno el socialista Felipe González, en el restaurante El Descanso, situado en el kilómetro 14,200 de la autovía A2 (Madrid-Barcelona) que causó un total de 18 muertos, o los atentados del 11 de marzo de 2004, conocidos por el numerónimo 11 M, una serie de ataques terroristas de los fieles más devotos del Islam en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid en la que fallecieron 192 personas y alrededor de dos mil resultaron heridas aquel día, el mayor atentado de la historia de España y el segundo mayor atentado cometido en Europa por detrás del atentado de Lockerbie de 1988. Tampoco quieren que se repita en Barcelona otro atentado como los atentados de Catalunya perpetrados por los fieles más fervientes del Islam, del Estado Islámico, del 17 de agosto de 2017, que tuvieron lugar en las poblaciones de Barcelona y Cambrils. La célula musulmana yihadista pretendía atentar en Barcelona y París simultáneamente colocando “furgonetas bomba” en la Sagrada Familia y la Torre Eiffel respectivamente en los que podrían haber sido los mayores atentados terroristas en la historia de Europa. Ante todo ello intentan defender a los agresores y terroristas de Hamás que invadieron y atacaron Israel el 7 de octubre de 2023, por lo que aducen genocidio.

Aprovecho parte del excelente relato en una carta que un prestigioso científico y profesor uiversitario judío catalán, José Alfón, ha enviado al rector de la Universidad
Autónoma de Barcelona en respuesta al mensaje que este (el rector) ha trasladado a todo el colectivo de profesores y alumnos con las medidas que toma contra las universidades de Israel:

“… La guerra que azota a Gaza y a Israel desencadenada como consecuencia del despiadado ataque de Hamás a Israel el pasado 7 de octubre no ha dejado a nadie
indiferente. Pero no nos debería extrañar lo sucedido, no hay que olvidar que uno de los puntos de la Carta Fundacional de la organización terrorista Hamás no es la
creación de dos Estados conviviendo en paz, sino la creación de un único Estado islamista “desde el río hasta el mar” regido por la Sharía con la discriminación de cualquier minoría, mujeres, cristianos…, y con la consiguiente destrucción de Israel. Esta organización es el gobierno de facto de Gaza desde que Israel abandonó unilateralmente este territorio en 2005. Hamás cuenta además con el respaldo mayoritario de la población, tal como se ha visto en numerosas y escandalosas imágenes de celebración de la muerte y el martirio donde abundaban los niños.

Las imágenes que hemos visto de la destrucción de Gaza son impactantes, pero no olvidemos quien es el principal causante y quien obtiene mayor beneficio: la organización terrorista Hamás. Por cada muerto retransmitido en directo por televisión obtiene más rédito. Sin mencionar que habría que cuestionar las infladas cifras de bajas aportadas por Hamás, siempre aceptadas sin discusión y nunca contrastadas de forma independiente.

La decisión del órgano de gobierno que Ud. preside de cortar relaciones con las universidades israelíes me deja perplejo. Es una decisión basada en un análisis sesgado que tiene una visión simplista e infantil de un conflicto muy complejo, donde no todo se reduce a un conflicto entre malos y buenos. Hamás, por ejemplo, tiene el respaldo de estados como Irán desde el punto de vista logístico, Yemen, militarmente o Catar económicamente, entre otros. No he visto mención alguna a ninguno de estos tres países en su declaración. Las únicas palabras que he visto en su mensaje son de acusación a Israel con un mensaje que dice textualmente que se ponga “fin a la colonización de los asentamientos, la ocupación, el saqueo, la expulsión y el apartheid llevados a cabo por el Estado de Israel en Palestina”.  En Gaza no hay asentamientos, ni ocupación, ni siquiera judíos, tan solo los que permanecen secuestrados por Hamás; al contrario, en Israel el 20% de la población es árabe, y sigue creciendo. Saqueo, violaciones con mutilaciones genitales, asesinatos desde bebes hasta ancianos de más de 1.200 personas en tan solo unas horas fue perpetrado por Hamás en un intento de genocidio de la población israelí. Apartheid es difícil que haya en Israel donde hay desde parlamentarios, hasta miembros de la Corte Suprema, profesores universitarios y estrellas de televisión que son árabes. Por el contrario, en todos los 22 países árabes no hay más de 10,000 judíos del casi millón que había hace tan solo 100 años; y no se fueron por su propia voluntad sino por el ambiente antisemita que siguió a la creación del Estado de Israel. Israel, por su parte, no es ni de lejos un oasis de perfección, pero es al menos un Estado de derecho democrático, con sus virtudes y defectos, todos ellos criticables.

Es difícil decir tantas mentiras juntas, como las que ha vertido en su mensaje dirigido a todo el colectivo de la UAB. Cuanto más cuando proviene del máximo responsable de una institución académica, que con sus palabras desprestigia. Es un mensaje que tiene un total desprecio por el sufrimiento israelí, incluyendo los numerosos universitarios (profesores y alumnos) de este país que han perdido la vida en atentados. A día de hoy, 55 inocentes civiles siguen secuestrados (de ellos como mucho 20 con vida) por Hamás en los túneles de Gaza que se han construido derivando la ayuda humanitaria mundial. Una ayuda que ha servido además para enriquecer a los dirigentes de Hamás que disfrutan de un lujoso retiro en Catar. No he leído ni siquiera un atisbo de comprensión al sufrimiento del lado israelí, donde
desde niños hasta ancianos sufren día a día los efectos de la guerra: misiles que llueven del cielo, carreras a los refugios (que yo mismo he sufrido) y atentados terroristas. Se calcula que se han lanzado más de 20,000 misiles hacia Israel desde el inicio del conflicto. Estos misiles que se lanzan de forma indiscriminada con el objetivo de causar el mayor daño posible a su población civil no han causado toda la destrucción que buscaban gracias a la tecnología de defensa de Israel.

Tampoco me consta que su universidad haya tomado medidas similares contra los países anteriormente mencionados o cualquier de los otros países del mundo (sin
querer dar ejemplos) que reprimen a sus ciudadanos, mujeres, grupos LGTB u otros, a niveles extremos; es una doble vara de medir totalmente inaceptable.

Israel es un país vibrante, tolerante como pocos con diversidad cultural, ideológica, de religión y orientación sexual. Tiene un alto nivel de democracia y su separación
de poderes es equiparable a la media europea. Sus universidades son ejemplo por su ubicación en los rankings internacionales (algunas por delante de la UAB, por
cierto); por no decir que desde el punto de vista político se suelen encontrar entre las instituciones más críticas con el gobierno actual.

La discriminación sufrida por Israel hoy en día en instituciones académicas como la UAB recuerda la sufrida por los judíos en la Europa nazi del siglo pasado donde los judíos eran apartados completamente de la vida académica; porque no nos confundamos el antisionismo actual es el antisemitismo que ha mutado.

No sé hasta donde quiere llegar su Universidad en la discriminación de Israel, por lo que antes de verme personalmente afectado, y por todo lo mencionado anteriormente, le comunico que no continuaré como profesor de su Universidad. Muy a mi pesar no puedo seguir manteniendo una relación profesional con una institución dirigida con esta política. Estaré encantado de volver a participar de la experiencia de enseñar aprendiendo si, quizás en el futuro la institución que preside
toma una posición que se aleje del antisemitismo.

La resolución del problema palestino israelí no se resolverá con actitudes como la suya, tan solo ayudará a agrandar la brecha, el resquemor y la desconfianza que ya
existen entre las dos posiciones.”

La vida de estos árabes que desde 1967 se autocalifican de “palestinos” ha sido ignorada por los mismos que ahora dicen defenderlos. A todos estos “defensores” les motiva en lo profundo de su alma, el antisemitismo y el miedo al terrorismo islámico al que quieren contentar sacrificando a Israel, el judío de entre las
naciones.


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Eduard Yitzhak: Judío ortodoxo de origen judío francés y austriaco. Doctor en Filosofía y en Medicina. Trabaja en el campo de Hasbará –esclarecimiento. Analista colaborador del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY) de SECIDNEF. Como especialista en terrorismo islámico es colaborador en prensa especializada española, norteamericana e israelí sobre salafismo, yihadismo y terrorismo islámico. Analista colaborador en Terrorismo y Contraterrorismo del Observatorio de Prevención de la Radicalización Yihadista de SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel-USA International Consulting Counterterrorism) Ha dado conferencias sobre terrorismo islámico en el Ejército Español, Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía, Mossos d'Esquadra y Ertzaintza. Coautor del libro Objetivo: Califato Universal. Claves para comprender el yihadismo. Presidente de diversas organizaciones de Hasbará.