Rab Yosef Bitton / Rabinos sefardíes: Eliyahu Montalto (1567-1616)

Eliyahu Montalto (1567-1616), médico del rey de Francia

Estoy escribiendo el segundo tomo de mi libro Gigantes Olvidados, donde relato la historia de rabinos sefardíes no muy conocidos. Este tomo se concentra en líderes rabínicos post expulsión de España, principalmente del siglo XVII. Estaba escribiendo sobre el Rab Shaul Leví Mortera, Rab principal de Ámsterdam a principios del siglo XVII, y de casualidad encontré un nombre que no conocía: el Rabino y doctor Eliyahu Montalto. Su historia es absolutamente fascinante, y la estoy leyendo hace unos días. Hoy decidí escribir sobre él y compartir su increíble biografía con ustedes. Siento que recordar su ejemplo es una fuente de inspiración y un acto de justicia, “Tejiyat HaMetim”: resucitar y rescatar del olvido la memoria de los héroes judíos ya fallecidos.

Que los actos meritorios de nuestros antepasados nos inspiran a amar a Dios y a nuestra Torá, a valorar la presente libertad de culto –que damos por sentada–y en especial el privilegio de tener Medinat Israel.

¡Que disfruten de la lectura!

DE PORTUGAL A PISA

Eliyahu de Luna Montalto nació alrededor del año 1567 en la ciudad de Castelo Branco, en el Reino de Portugal. Era hijo de Antonio y Catarina Aires, quienes eran anusim, judíos forzados a convertirse al cristianismo. Fue bautizado oficialmente como Felipe.

Estudió medicina en la Universidad de Salamanca y, más tarde, en Coímbra, Portugal. Se estableció como médico en Lisboa, donde se casó con Jerónima de Fonseca, hija de una familia también forzada a convertirse al cristianismo en Portugal en 1497.

En 1593 se instaló en Livorno, que ofrecía residencia y libertad profesional a judíos y conversos provenientes de España y Portugal. Allí comenzó a ejercer la medicina profesionalmente, y tal era su sabiduría que su reputación creció meteóricamente.

En 1606 publicó su primer tratado médico: Optica intra philosophiae et medicinae aream, una obra científica sobre los procesos visuales en la que combinaba observaciones médicas con referencias filosóficas y bíblicas. Por ejemplo: desarrolló una teoría innovadora afirmando que la visión se genera en el cerebro —y no en los ojos—, basándose en una lectura literal del versículo de Éxodo 20:18: Todo el pueblo veía las voces.

Durante ese mismo período enseñó medicina en la Universidad de Pisa, donde fue considerado para ocupar la cátedra mayor de la facultad de medicina. Poco a poco, y a medida que se reconectaba en Livorno con su origen judío, fue acercándose cada vez más a una vida más espiritual. Como primera medida, cambió su nombre original, Felipe (que significa “amigo de los caballos”), por Filoteo (que significa “amigo de Dios”).

EN EL GUETO DE VENECIA

En 1607, el Doctor Montalto tomó la decisión más crítica de su vida: abandonó Pisa y se trasladó al Gueto de Venecia, donde renunció a su identidad cristiana y comenzó a practicar abiertamente el judaísmo. Allí fue acogido por la comunidad judía que contaba con unos 6.000 miembros que sufrían la pobreza y necesitaban desesperadamente la asistencia de un buen médico. En Venecia adoptó el nombre hebreo “Eliyahu”, y su esposa, Jerónima, asumió el nombre hebreo Rajel. A partir de entonces, vivió como judío y practicante durante toda su vida. Su primer maestro o influencer fue Daniel Franco, quien eventualmente fue quemado en la hoguera en un auto de fe por su fe judía al regresar a Portugal.

Durante su residencia en Venecia, Montalto se dedicó al estudio de la Halajá (ley judía) y también a la filosofía judía, sin dejar de ejercer la medicina. Su maestro fue el famoso Rabino Yehudá Arié de Modena (1571–1648). Montalto participó activamente en la vida del gueto y formó parte del liderazgo de la comunidad. En su tumba se lo denomina “Rab” (rabino), lo que permite suponer que en algún momento recibió formalmente ese título en Venecia.

Su alto nivel cultural y profundo conocimiento del cristianismo le permitieron debatir con los no judíos en condiciones de igualdad y con argumentos sólidos.

En 1612 representó a la comunidad judía en un debate público en Padua frente a un fraile dominico. El encuentro terminó con la sorpresiva retirada del fraile y consolidó la reputación de Montalto como polemista y defensor del judaísmo.

MÉDICO DE LA CORTE EN PARÍS

Años antes, en 1605, Montalto había pasado por París en su camino de regreso desde los Países Bajos. Allí fue convocado por la corte para tratar a Leonora Galigai, dama de compañía y amiga de infancia de María de Médici, esposa del rey de Francia, Enrique IV. Galigai padecía un cuadro diagnosticado entonces como bulbus hystericus, un trastorno psicosomático. Las enfermedades mentales en esa época solían ser tratadas por religiosos cristianos mediante exorcismos, ya que se creía que la persona afectada estaba “poseída” por un espíritu maligno.

El Rab Montalto procedió a tratar a la paciente con un enfoque profesional médico. Le prescribió a Galigai un tratamiento basado en dieta, aire fresco, caminatas, ejercicios y abstinencia. Según los expertos George M. Weisz y Donatella Lippi, este método podría considerarse hoy como una forma temprana de psicoterapia, y fue revolucionario para su época. Con el tiempo, la paciente mejoró significativamente, y la reputación del Dr. Montalto creció aún más. Se difundió su fama y aumentó la expectativa de que fuese designado como médico oficial de la corte parisina.

Sin embargo, el rey de Francia Enrique IV se opuso férreamente a su nombramiento formal debido a que Montalto era judío. Aunque lo respetaban por su saber y sus logros, no le permitió permanecer en la corte.

Tras el asesinato de Enrique IV en 1610, la reina María de Médici —ahora regente del joven Luis XIII— volvió a convocarlo a París. En una carta fechada el 6 de mayo de 1611, Montalto expresó claramente las condiciones para aceptar ese cargo:

  • Permiso papal para residir como judío y practicar abiertamente el judaísmo en Francia
  • Autorización para llevar consigo a diez judíos, a fin de asegurar un minyan diario, incluyendo un shojet
  • Exención de trabajar en Shabbat
  • Derecho a practicar libremente su religión y consumir alimentos kasher tanto él como sus acompañantes

Era la primera vez que una persona de su prestigio se atrevía a presentar una solicitud de esta naturaleza, lo cual no tenía precedentes históricos en la Europa del Renacimiento.

Para la sorpresa de muchos, estas audaces condiciones —sin precedentes para la época— fueron aceptadas por la reina María de Médici. Gracias a las conexiones de su familia con el Vaticano y a su pedido, el Papa Camillo Borghese le extendió a Montalto una “dispensación” (heter) para practicar el judaísmo en Francia. En septiembre de 1612, Montalto fue nombrado oficialmente Consiliarus et Medicus, Consejero y Médico de la corte real. Fue el primer judío en ejercer públicamente —y notoriamente— su fe en París desde la expulsión de los judíos de Francia en 1394. Uno de los 10 judíos que llegaron con él desde Venecia fue su alumno y asistente Shaul Leví Mortera.

DEFENSOR DE LOS JUDÍOS

Durante su tiempo en la corte, Montalto protegió a los conversos judíos, que eran permanentemente atacados y discriminados. En 1615 evitó la disolución de la comunidad de conversos en Burdeos e intervino para frenar la expulsión de varios conversos que fueron descubiertos celebrando el Séder de Pésaj en París.

En 1614, publicó en París su segunda obra médica: Archipathologia, dedicada a María de Médici. Este tratado psicológico, de 817 páginas, aborda 18 tipos de trastornos mentales y neurológicos como la melancolía, la epilepsia, el insomnio, el vértigo y el coma.

MUERTE Y ENTIERRO

En noviembre de 1615, Montalto acompañó a la familia real en su viaje a España para la boda de Luis XIII con Ana de Austria. De regreso a Francia, al llegar a las cercanías de Tours, Montalto se contagió de una plaga y falleció. Era el 17 de febrero de 1616, correspondiente al 29 de Shebat del año 5376.

En Francia no existía un cementerio judío, y por eso, en su testamento, Montalto dispuso que su cuerpo fuera trasladado a Ámsterdam, donde vivían sus hijos, para ser enterrado en el cementerio judío de Beth Haim. La reina María de Médici ordenó embalsamar su cuerpo —una medida excepcional— y financió personalmente su traslado.

Su hijo Moshé de Luna Montalto y su discípulo, el rabino Shaul Levi Mortera, acompañaron su cuerpo en el trayecto fúnebre hasta el cementerio judío de Ámsterdam.

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