Los resultados del presente choque militar entre Israel e Irán serán materia de cuidadoso estudio aquí y en no pocos países del mundo.
Uno de ellos alude a la importancia de la calidad de los recursos respecto a la cantidad.
En efecto Irán con una población de 90 millones contrasta con los apenas 10 de Israel.
Distancia que también se manifiesta en la dimensión territorial: 1.6 km millones en el primer país contra menos de 22 mil en el nuestro.
Ciertamente, las diferencias no se limitan a estos hechos. En su larga y difícil historia, el pueblo judío acertó a diseñar y adoptar pautas de creativa supervivencia.
Israel, como suma de estas experiencias y hoy como país, es la más clara prueba de este hecho que hoy conoce, sin embargo, filosos desafíos.
Aludo en particular a las tensiones e intercambios bélicos entre Israel e Irán.
Con el discreto apoyo de Washington y el convenido silencio de Moscú, nuestro país abrió en los últimos días una concertada operación militar contra Irán que combinó el ataque aéreo con la eliminación de altos miembros del gobierno y de la jerarquía militar iraní.
Dos resultados que indican el buen y fiel criterio de miembros de la Fuerza Aérea y del espionaje israelíes que en otras circunstancias censuraron, con discreto lenguaje, o pocas orientaciones, actitudes del gobierno de Netanyahu.
Pienso que el tejido, local y regional, de estas circunstancias dará lugar a un nuevo perfil estratégico-militar y político en el Medio Oriente con el liderazgo de Israel y Arabia Saudita.
Hechos que no deben conducirnos a olvidar o subestimar ni las distancias ideológicas y sociales que nos perturban en estos días ni la amarga suerte de los rehenes en Gaza.
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío