Buen día, vengo de parte del Jefe, me dijo que hay unas cuantas cosas que retocar aquí.
-“¿El Jefe? Miles de años sin verlo, ni escuchar nada de él.”
-“Bueno, usted sabe cómo es Él.”
-“Sí, por supuesto, no lo estoy juzgando, pero un llamadito aquí, un consejito allá, vendría muy bien. Usted sabe cómo es la gente, que cuando aparece dicen ‘es un milagro‘.”
-“Sí, es verdad, tienes toda la razón, se lo comentaré. Pero tú sabes…”
-“Sí, me lo tengo estudiado.”
-“Bueno, entonces, ¿qué quería?”
-“Bueno, me pidió que hablara contigo, con toda la confianza. Y la verdad, dijo que son un verdadero desastre, que todo lo que creó, está a punto de ser destruido.”
-Él dio estas listas para que les muestre:
“Mira, El Jefe está harto de ver cómo se devoran entre ustedes. Me mostró imágenes que te revuelven el alma, no solo de los conflictos que salen en todos los noticieros, esos que tienen nombre y apellidos famosos, no. Me habló de la guerra en Sudán, donde la cuenta ya roza los cuarenta millones de muertos, ¿sabes? Cuarenta millones que a nadie parecen importarle más allá de unas cuantas menciones. Esos son solo un número para ustedes, pero para Él, eran almas, vidas.
Y hablando de almas, ¿sabes qué más le desgarra? La suerte de los rehenes en la Franja de Gaza. Llevan seiscientos y pico días sin ver la luz del sol, sin una gota de agua limpia, sin comida adecuada, encerrados en pozos, como si fueran animales. Es la tortura y la humillación del débil lo que se esconde detrás de cada uno de esos días. ¿Cómo es que el mundo no se levanta, no grita por esas vidas? Ese silencio es ensordecedor.
Y ni hablar de las guerras civiles que desgarran sus propios hogares, donde hermanos se matan por razones que ya ni recuerdan, o por la ambición de un puñado. Ve dictaduras que aplastan la voz y el espíritu de millones, haciendo que las personas simplemente desaparezcan sin dejar rastro, como si nunca hubieran existido. Es el silencio de las tumbas sin nombre lo que más le duele. Y esas revoluciones que prometen un paraíso y terminan en baños de sangre, como si no hubieran aprendido nada de la historia.
También me señaló la locura de las guerras religiosas. ¡Por el amor a Él! Que se maten en Su nombre es una afrenta que no tolera. Me hizo hincapié en cómo Irán ha encendido toda una región, usando la fe como excusa para el fuego y la muerte. ¿De verdad creen que Él quiere ver eso?
Y si crees que solo mira los grandes desastres, te equivocas. También me habló de la indiferencia de sus propios líderes, incluso en lugares que presumen de ser civilizados. Me mostró cómo, ante unas inundaciones en España, la gente clamaba por ayuda y el gobierno se tardó, la asistencia no llegó a tiempo.
¿Entiendes? Su Presidente Sánchez no pudo ni acercarse a ver a sus propios inundados, pero sí viaja a cualquier parte del mundo donde se hable mal de Israel. ¡Qué prioridad! No es que la naturaleza sea perfecta, pero la falta de humanidad, la desidia ante el sufrimiento del prójimo, ¡eso es lo imperdonable! La gente se queda sin agua, sin comida, sin techo, y los que prometieron cuidarlos miran para otro lado.
Y hablando de ayuda, ¿sabes qué es lo que más le exaspera? Ver cómo esas organizaciones que crearon para ‘ayudar’ son parte del problema. Hablo de sus Naciones Unidas, de su Cruz Roja Internacional… Esas instituciones que recogen millones en nombre de la humanidad, y luego se preocupan más por mantener sus salarios, sus burocracias infladas y sus coches de lujo que por hacer que el dinero llegue a quien realmente lo necesita. Tienen más burócratas que gente en el campo. El Jefe ve cómo la ayuda se queda atascada en papeleos y reuniones infinitas, mientras la gente se muere de hambre o de sed a pocos kilómetros.
Y la peor bofetada a la buena fe es ver cómo esa ayuda humanitaria, que es para la gente común, termina en manos de terroristas, como la que va a Hamás y ellos la roban toda para sus combatientes. Les duele más su imagen y sus presupuestos que el sufrimiento de los que dicen salvar. Es una vergüenza, un verdadero insulto a la buena voluntad de la gente.
Y no me hagas hablar de sus políticos. El Jefe ve todo. Ve cómo en España, su Presidente Sánchez se enreda en sus juegos de poder, mientras el tejido social se desgarra. Y en Francia, su Presidente Macron, con tal de aferrarse al poder, permite que el extremismo musulmán gane terreno, comprometiendo la seguridad y la identidad de toda una nación solo por unos pocos votos. Es tan grave la cosa, que los mismos franceses son víctimas de no poder entrar a barrios enteros de sus propias ciudades porque se rigen por otra ley, por el Corán, y no por la suya. Ignoran los principios que Él les dio, ceden ante lo que saben que está mal, y el resultado es más caos, más división, más sufrimiento.
Y lo que lo revuelve por dentro es ver a los pueblos con hambre, mientras en otras partes se despilfarra. Me mostró imágenes de Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Etiopía, Yemen, la República Democrática del Congo, Nigeria, Afganistán, Haití y Malí. Pueblos enteros al borde del abismo, con niños con los vientres hinchados, y ustedes… ustedes siguen sus discusiones bizantinas.
Pero lo que verdaderamente lo exaspera, lo que lo pone al límite, es la hipocresía de ustedes. La hipocresía de la gente que se jacta de valores, pero luego es cómplice del mal por su silencio, por su inacción. No hacen nada para cambiar esto, ¿sabes? Se cruzan de brazos. Y lo peor, ya no distinguen el bien del mal, solo ven un tema partidario. Si su bando lo hace, está bien. Si el otro lo hace, está mal. ¿Cómo pueden llamar a eso moralidad?
Es la doble moral que permite que si un régimen como el de Venezuela es de su ideología, la izquierda, puedan aprobar que asesine y desaparezca gente. Pero si el régimen es de derecha, entonces sí lo critican con vehemencia. Han perdido la brújula moral. Ya no les importa la verdad, solo ganar una discusión. Y así, el abismo se hace más y más grande.
Han olvidado la línea clara entre el bien y el mal, esa misma línea que hasta un niño de tres años puede reconocer sin esfuerzo. Volver a ser humanos, de verdad, implica volver a esa ética sencilla, a comprender que ciertas cosas simplemente son malas, sin importar quién las haga o qué bandera defiendan. Todo eso es lo que lo tiene al borde. Dijo que hay que retocar esto, y urgentemente.“
El agente se detuvo, su mirada fija, intensa. Luego, con un gesto lento, sacó de su bolsillo un rollo de pergamino enrollado, antiguo pero inmaculado. Lo extendió con cuidado, revelando lo que parecían ser símbolos grabados, no palabras. El aire a su alrededor pareció vibrar, cargado de una energía ancestral.
“Pero El Jefe, en Su infinita paciencia, y a pesar de todo, no los abandona del todo“, continuó el agente, su voz ahora con un matiz diferente, menos recriminador y más solemne. “Te traje estas, como una lista de tareas. La última vez que Él entregó algo así fue a Moisés, ¿sabes? El mismo Jefe piensa que las Tablas que le dio a Moisés hace miles de años fueron quizás demasiado difíciles de entender para ustedes en aquel momento. Obviamente, la humanidad no las supo captar. Así que, ahora va a partir por algo más básico, algo que debieron haber aprendido antes. El Jefe preparó estas tablas, más elementales, a ver si incluso los niños la pueden entender. Por eso, me ha encomendado esto. Son las Nuevas Tablas. No son complejas, no necesitan interpretaciones de sabios ni de sacerdotes. Son la base, lo que tienen que recordar, lo que han olvidado por completo. Son simples verdades que deben guiar cada uno de sus pasos, cada decisión. Léelas, entiéndelas, y haz que las conozcan. Son vuestra última oportunidad.”
El interlocutor, que hasta ese momento había permanecido en silencio, escuchando la avalancha de reproches con una mezcla de asombro y quizás algo de vergüenza, asintió lentamente. Su voz sonó más grave.
“—Para mí son órdenes. Como las Tablas de la Ley que le dio a Moisés.”
El agente asintió. “Así es. Órdenes. Y son estas:”
Las Nuevas Tablas
* Reconoce el Bien y el Mal: Existe una línea clara. No hay matices ideológicos ni justificaciones partidarias para la crueldad, la injusticia o la opresión.
* Protege la Vida del Inocente: Toda vida es sagrada. No inicies ni perpetúes guerras, dictaduras o desapariciones.
* Libera al Oprimido: La libertad es un don. No encierres, no tortures, no humilles. Rompe las cadenas del cautiverio.
* Habla la Verdad: La mentira y la hipocresía envenenan el alma. Sé honesto en tus palabras y tus actos.
* Actúa con Integridad: Sirve a los demás sin autointerés. La ayuda es para el necesitado, no para la burocracia o el enriquecimiento.
* Gobierna con Justicia: La autoridad es una responsabilidad, no un medio para el poder. Tu deber es el bienestar de todos, no la complacencia de unos pocos.
* Deshaz los Fanatismos: La fe es unión, no división. No uses el nombre de lo divino para el odio ni la violencia.
* Rechaza la Doble Moral: No condenes en unos lo que aplaudes en otros. El mal es el mal, sin importar quién lo cometa o qué ideología lo respalde.
* No calles ante el Dolor: El silencio es complicidad. Tu indiferencia alimenta la injusticia.
* Actúa. Ya: El cambio comienza contigo. No esperes a otros para hacer lo que es correcto.
El interlocutor tomó las tablas con respeto, sus ojos recorriendo los símbolos, asimilando cada punto con solemnidad. Levantó la vista hacia el agente.
-“Las entiendo. Son… esenciales.”
El agente de Dios asintió, su mirada ahora más suave. “El Jefe confía en que esta vez, la semilla caerá en tierra fértil. No en el terreno árido de los adultos que ya no quieren ver, sino en la pureza de la infancia. Los niños aún conocen el bien y el mal sin que nadie se los diga. Ellos son la esperanza para que estas tablas, las más básicas, se arraiguen y florezcan.”
Un instante de silencio flotó en el aire, denso con el peso de la misión. El agente dio un paso atrás, su forma pareciendo disolverse ligeramente en la luz de Sderot.
–“Mi labor aquí ha terminado“, dijo, su voz resonando con una resonancia que no era solo humana. “Ahora, la vuestra comienza.”
Y con esas últimas palabras, el agente de Dios se desvaneció, dejando al interlocutor solo, de pie en la calle, con el rollo de pergamino en sus manos y el eco de una verdad ancestral en el corazón.
Mientras lees esta nota…
En este preciso momento, mientras reflexionas sobre estas palabras, la cruda realidad de la humanidad persiste. Al lado de tu país, o incluso dentro de sus fronteras, están sucediendo las siguientes guerras, revoluciones fallidas, desapariciones, gobiernos dictatoriales y crisis de hambruna. El silencio de muchos contribuye a que esto siga:
* Sudán: Más de 40 millones de personas afectadas por el conflicto. Desplazamientos masivos y una crisis de hambruna que se agrava cada día.
* Sudán del Sur: Continuos conflictos internos y una de las peores crisis alimentarias, con millones en riesgo de hambruna severa y alta mortalidad infantil.
* Somalia: Décadas de guerra civil y sequías recurrentes han llevado a millones al borde de la inanición, con focos de hambruna activa y una devastadora mortalidad infantil.
* Etiopía: Conflictos regionales y desastres naturales han dejado a vastas poblaciones sin alimentos ni recursos básicos, impactando gravemente la supervivencia infantil.
* Yemen: Una de las peores crisis humanitarias del planeta, con cientos de miles de muertes directas e indirectas por la guerra, el hambre y las enfermedades. Millones de personas padecen inseguridad alimentaria extrema, y la mortalidad infantil es alarmantemente alta.
* República Democrática del Congo: Conflicto, desplazamientos y una crisis de hambre crónica que afecta a más de 27 millones de personas, con una de las tasas de mortalidad infantil más elevadas del mundo.
* Nigeria: La violencia yihadista en el noreste del país ha provocado una grave crisis humanitaria y alimentaria, afectando desproporcionadamente a los niños.
* Afganistán: Millones enfrentan una crisis alimentaria severa exacerbada por conflictos y colapsos económicos, lo que contribuye a una elevada mortalidad infantil.
* Haití: La violencia de pandillas y la inestabilidad política han llevado a una catástrofe humanitaria y una inseguridad alimentaria masiva, con miles de niños en riesgo.
* Malí: Conflictos armados y el cambio climático han sumido a gran parte de la población en una crisis alimentaria y de desplazamiento, afectando directamente la salud y supervivencia de los niños.
Y mientras estos horrores se desarrollan, otros conflictos en Ucrania, la situación de los rehenes en la Franja de Gaza, la opresión en Venezuela y las tensiones en Irán y el Sahel continúan sumando víctimas y desesperanza.
Cómo ves, muchos de estos conflictos no son tocados en televisión, y pareciera que el de la Franja de Gaza es el único conflicto en el mundo. No tengo ni idea de por qué solamente muestran a Israel como país conflictivo. ¿Por qué? Yo creo que ni Dios lo sabe.
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