Cómo el Mossad humilló a Irán en León Ascendente

En 1979, la Revolución Islámica transformó Irán en un adversario implacable de Israel. El régimen de los ayatolás no solo rompió la alianza previa con el Estado judío, sino que comenzó a financiar grupos terroristas como Hezbolá y a perseguir un programa nuclear que amenazaba la existencia misma de Israel. Desde entonces, el Mossad, la agencia de inteligencia israelí, asumió la misión de contrarrestar esta amenaza, operando en las sombras dentro de uno de los entornos más hostiles del mundo.

En las décadas de 1980 y 1990, la información sobre las actividades del Mossad en Irán es escasa, pero se sabe que la agencia comenzó a construir redes de inteligencia. Analistas sugieren que reclutó informantes entre disidentes, minorías étnicas como los kurdos, y exiliados iraníes, aunque no hay registros oficiales que detallen estas operaciones. E

El objetivo era claro: monitorear las ambiciones nucleares de Irán y su creciente influencia en la región.

 

A principios de los 2000, el Mossad intensificó sus esfuerzos. Entre 2010 y 2012, al menos cinco científicos nucleares iraníes fueron eliminados en atentados precisos, atribuidos al Mossad por medios internacionales.

Aunque Israel nunca confirmó oficialmente estos actos, comentarios de exfuncionarios iraníes, admitieron que el Mossad había infiltrado profundamente los servicios de seguridad iraníes. En paralelo, el virus Stuxnet, desarrollado según reportes en colaboración con la CIA, destruyó centrifugadoras en la planta nuclear de Natanz alrededor de 2010. Este ciberataque, aunque no dependía de agentes en el terreno, requería inteligencia humana precisa, probablemente obtenida por colaboradores locales.

 

Una de las operaciones más audaces confirmadas por fuentes oficiales ocurrió en 2018. El primer ministro Benjamin Netanyahu anunció que el Mossad había robado miles de documentos del programa nuclear iraní desde un almacén en Teherán. El exdirector del Mossad, Yossi Cohen, reveló que 20 agentes, ninguno ciudadano israelí, irrumpieron en el edificio, abrieron más de 30 cajas fuertes y extrajeron 100,000 documentos en una sola noche. Fuentes no oficiales, como reportes de medios israelíes, añaden que una agente femenina de habla farsi realizó reconocimientos previos, disfrazada y acompañada por un guardián masculino. Los documentos, exfiltrados posiblemente a Azerbaiyán, demostraron que Irán había mentido sobre sus intenciones nucleares, un triunfo estratégico para Israel.

 

En 2020, el Mossad fue vinculado al asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, el cerebro del programa nuclear iraní. Fuentes oficiales israelíes, a través de Yossi Cohen, insinuaron la autoría, destacando el uso de un arma controlada remotamente. Reportes no oficiales de medios como The New York Times detallan que el ataque involucró una ametralladora automatizada montada en un vehículo, operada desde fuera de Irán. Un exfuncionario iraní sugirió que un miembro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica pudo haber facilitado la operación, evidenciando la capacidad del Mossad para reclutar incluso dentro de las élites iraníes.

 

El sabotaje en la planta de Natanz en 2021, confirmado por fuentes israelíes, marcó otro hito. El Mossad inutilizó centrifugadoras avanzadas mediante explosivos colocados previamente, según Yossi Cohen, en una operación que requirió inteligencia precisa y probablemente agentes en el terreno. Estas acciones retrasaron significativamente el programa nuclear iraní, protegiendo no solo a Israel, sino a toda la región.

 

En 2024, el asesinato de Ismail Haniyeh, líder de Hamás, en una casa de huéspedes en Teherán, mostró nuevamente la audacia del Mossad. Aunque Israel no lo confirmó, reportes de The New York Times indican que una bomba fue colocada con meses de anticipación, explotando vulnerabilidades en la seguridad iraní. Irán arrestó a docenas, incluyendo oficiales de inteligencia, lo que sugiere una red de colaboradores locales.

 

Pero ninguna operación encapsula mejor la destreza del Mossad que León Ascendente, ejecutada en junio de 2025. Esta misión, reportada por medios como The Guardian y Axios, marcó un punto de inflexión en la lucha de Israel contra Irán. Según estas fuentes, el Mossad desplegó cientos de agentes, muchos de ellos iraníes trabajando para Israel, en una operación que combinó ataques aéreos con acciones terrestres dentro de Irán. Los agentes posicionaron drones explosivos y sistemas de armas guiadas cerca de defensas aéreas y lanzadores de misiles, neutralizando objetivos clave como la base de Esfajabad cerca de Teherán.

 

Fuentes no oficiales detallan que el Mossad estableció una base de drones dentro de Irán, con equipos introducidos de contrabando durante meses o años. Vehículos camuflados, equipados con sistemas de armas, eliminaron defensas aéreas, mientras que un ataque a un búnker acabó con el jefe del Estado Mayor iraní y comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria. El Mossad, en un movimiento inusual, publicó videos de agentes preparando misiles y drones dentro de Irán, según el analista Yossi Melman, probablemente iraníes reclutados, enviando un mensaje de miedo al régimen.

 

La operación también incluyó una campaña de intimidación psicológica. Reportes de The Washington Post indican que agentes del Mossad llamaron a oficiales iraníes, advirtiéndoles que tenían 12 horas para escapar o serían eliminados. Irán respondió con arrestos masivos, desmantelando una fábrica de drones y capturando a 28 presuntos agentes, según medios internacionales. Estas acciones reflejan el pánico desatado por León Ascendente, que no solo destruyó infraestructura militar, sino que expuso la vulnerabilidad del régimen iraní ante la inteligencia israelí.

 

León Ascendente demostró que el Mossad no solo opera en Irán, sino que lo hace con una precisión y audacia sin precedentes.

Mientras Irán arrestó a cientos y ejecutó a supuestos espías, la operación consolidó la superioridad estratégica de Israel. Desde 1979, el Mossad ha evolucionado de redes incipientes a una máquina de inteligencia capaz de infiltrar las más altas esferas iraníes, proteger a Israel y enviar un mensaje claro: ninguna amenaza quedará sin respuesta.

 


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Jose Serur Verbitzky: