Este es el mayor peligro para el mundo… y no es la pobreza

Resumen de la Parashá Ekev, Deuteronomio 7:12-11:25

La parasha de esta semana comienza con el texto hebreo dice: “Vehayá Ekev” cuya traducción sería: “Y sucederá si…”.

Moshé continúa su discurso final a los Hijos de Israel, prometiéndoles que si cumplen los preceptos de la Torá, van a ser prósperos en la tierra que están a punto de conquistar y de establecerse.

Moshé también los reprende por los fallos en su primera generación como pueblo, recordando momentos como la idolatría del Becerro de Oro, la rebelión de Koraj, el pecado de los espías,  “Tú has sido rebelde contra El Creador” les dice, “desde el día en que te conocí”.

Sin embargo, Moshé también habla del perdón Divino y de las Segundas Tablas de la ley que Di-s escribió y les dio luego de haberse arrepentido.

Los 40 años en el desierto, les dice Moshé, durante los cuales Di-s los alimentó con el diario Man del cielo, fueron para enseñarles que “el hombre no vive solo de pan, sino de la palabra de su Creador vive el hombre“.

Moshé describe la tierra a la que van a ingresar como una tierra que “fluye leche y miel”, una tierra bendecida por las siete especies (trigo, cebada, uva, higo, granada, aceite de oliva y dátiles), como el lugar que es el foco de la Providencia Divina en el universo. Los manda a destruir los ídolos de los habitantes anteriores de la tierra, y a ser cuidadosos de no volverse soberbios y pensar que “mi poder y la fuerza de mi mano me dieron esta riqueza”.

“Una enseñanza que nos advierte sobre el mayor peligro para cualquier sociedad… y no, no es la pobreza.
Es… la abundancia.”

En Ekev, Moshé dice:
“Cuando comas y estés satisfecho… y tu corazón se ensoberbezca… y olvides al Eterno tu Señor … y digas: Mi poder, y la fuerza de mi mano, me han dado esta riqueza…

Y aquí está el núcleo del mensaje: la prueba de fuego no llega en la escasez… sino cuando todo nos sobra.”

El Rabino Jonathan Sacks conecta con el pensador musulmán Ibn Khaldun,  del siglo XIV, observó que la prosperidad destruye la cohesión social… y con ella, la civilización.

“La comodidad puede nublar nuestra memoria espiritual.
Nos hace olvidar el desierto, el Éxodo… y al Dios que nos liberó.
Esa amnesia —advierte Sacks— es el primer paso hacia el colapso moral y social.”

“En Ekev también encontramos la ética del amor y la justicia.
‘El amor sin justicia —dice Sacks— se convierte en rivalidad.
La justicia sin amor… se vuelve fría, implacable.’
Y nos recuerda que la gratitud verdadera nace de creer en un Dios personal…
Porque es difícil agradecer a un universo indiferente…
La fe nos da dirección, y la gratitud… nos da humildad.”

“¿Y qué significa esto para nosotros… hoy?

Que nuestra tarea no es solo sobrevivir… sino recordar.
Recordar quiénes somos.
Recordar de dónde venimos.
Y vivir cada día con humildad, con gratitud… y con un compromiso inquebrantable con la justicia y el amor.”

La Parashá Ekev, en las palabras de Jonathan Sacks, es un recordatorio eterno:

La verdadera prueba de una nación… llega cuando todo parece ir bien.
No olvides. No te olvides de agradecer.
No dejes de construir… una comunidad justa y compasiva.

Shabbat Shalom.

 


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Ricardo Silva: