Rabino especialista en adicciones te invita a elegir

Resumen de la Parashá Ree, Deuteronomio 11:26-16:17

“Ve,” dice Moshé al pueblo de Israel, “pongo frente a ti, hoy, bendición y maldición”, la bendición que vendrá cuando observen los mandamientos Divinos y la maldición si los abandonan.

Un Templo deberá ser establecido en “el lugar que Di-s elegirá para hacer morar Su nombre allí”, donde la gente traerá sus sacrificios; está prohibido traer ofrendas al Creador en cualquier otro lugar. Está permitido degollar animales en otros lugares, no como sacrificios, sino para comer su carne. Sin embargo la sangre, que en el Templo es vertida en el Altar, está prohibida.

Un falso profeta, o una persona que seduce a otros a adorar ídolos, debe ser castigado con la pena de muerte; una ciudad idólatra debe ser destruida. Los signos identificadores de animales y peces casher, así como la lista de aves no casher es repetida.

Un diezmo de todo el producto debe ser comido en Jerusalén, o intercambiado por dinero, con el cual se comprará comida allí. En ciertos años, este diezmo es dado a los pobres.

La mitzvá de caridad obliga al judío a ayudar a un prójimo en necesidad con un regalo o un préstamo.

En el año Sabático (que ocurre cada siete años), todos los préstamos deben ser perdonados y todos los sirvientes liberados.

La parashá concluye con las leyes de los tres festivales de peregrinaje, Pésaj, Shavuot y Sucot, cuando todos deben ir a “ver y ser vistos” ante Di-s, en el santo Templo.

“Mira, pongo hoy delante de ustedes la bendición y la maldición.”  dice el versículo.

El Rabino Abraham Twerski, gran maestro y psiquiatra, explica que estas palabras no son solo un mandato espiritual, sino una lección psicológica profunda.

La Torá nos recuerda que cada decisión que tomamos tiene un precio. Escoger la bendición significa optar por un camino de disciplina, de autocontrol, de valores. Pero la maldición no es un castigo externo, sino la consecuencia natural de vivir sin dirección, de dejarse arrastrar por los impulsos.

El Rabino Twerski, especialista en adicciones, señalaba que muchas veces buscamos la gratificación inmediata —el placer rápido, la solución fácil— sin pensar en el costo a largo plazo. Y eso mismo es lo que la Torá advierte en esta parashá: si eliges el camino del egoísmo, dejas de ver la bendición que está frente a ti.

Reé significa “mira”. ¿Por qué mirar y no solo escuchar?

Twerski decía que Moshé nos enseña a ver con claridad, a abrir los ojos, porque la negación es el mayor enemigo del crecimiento personal. El adicto niega su problema, el orgulloso niega sus fallas, y así pierde la posibilidad de cambio.

La Torá nos exige mirar de frente la verdad, sin excusas.

El mensaje final de la Parashá es poderoso: la libertad de elección es el mayor regalo de Hashem. Podemos elegir la vida, la bendición, el bien. Pero esa elección no se hace una sola vez: se hace todos los días, en cada palabra, en cada acción, en cada decisión.

La Parashá Reé nos llama a mirar más allá de lo inmediato, a ver las consecuencias, y a vivir con la certeza de que cada acto cuenta.

Shabat Shalom.


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Ricardo Silva: