El primer ministro Benjamín Netanyahu ha dado un duro golpe diplomático a Turquía al anunciar el reconocimiento oficial de que los turcos de la era otomana perpetraron un genocidio en contra del pueblo armenio, y otras minorías del Medio Oriente.
La noticia no ha gustado en Ankara, y hay que entender el juego de poderes que Turquía está realizando para tratar de extender su influencia en Siria, en franco desafío a los planes israelíes-estadounidenses para ampliar los Acuerdos de Abraham.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío