El canciller del Reino Unido, David Lammy, pronunció una declaración en la Cámara de los Comunes sobre la situación en Gaza y Judea y Samaria, anunciando nuevas medidas humanitarias y diplomáticas.
Lammy inició su intervención haciendo referencia a lo que denominó una “hambruna provocada por el hombre” en Gaza, citando un informe del Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria respaldado por la ONU que declaró una hambruna en la ciudad de Gaza y sus alrededores.
El informe fue negado tajantemente por Israel al momento de ser publicado.
Afirmó que más de 300 personas han muerto por desnutrición desde julio, incluidos 119 niños, y advirtió que más de 132.000 niños menores de cinco años corren el riesgo de morir de hambre el próximo año.
Lammy condenó enérgicamente a Israel por lo que describió como un bloqueo a la ayuda humanitaria suficiente y afirmó que, en los últimos meses, “más de dos mil gazatíes han muerto intentando alimentar a sus familias”.
Añadió que Hamás estaba privando de comida deliberadamente a rehenes israelíes con fines políticos.
Al describir las medidas adoptadas por el gobierno del Reino Unido, Lammy afirmó que Gran Bretaña ha restablecido la financiación a la UNRWA, suspendido ciertas exportaciones de armas, sancionado a lo que denominó “colonos violentos y ministros israelíes de extrema derecha” y detenido las negociaciones comerciales con Israel.
Anunció 15 millones de libras adicionales en ayuda y apoyo médico para Gaza y la región en general, incluyendo financiación para hospitales de campaña de UK-Med y programas de la OMS en Egipto.
También confirmó que se están realizando gestiones para trasladar a niños gravemente enfermos de Gaza al Reino Unido para su tratamiento, a la espera de la aprobación israelí.
En el ámbito político, Lammy reiteró su llamado a un alto el fuego inmediato, vinculado a la liberación incondicional de los rehenes, un mayor acceso a la ayuda y el desarme de Hamás.
Reafirmó la intención de Gran Bretaña de avanzar hacia el reconocimiento de un Estado palestino, a menos que Israel dé lo que describió como pasos sustanciales hacia la paz.
Vinculó este compromiso con la histórica Declaración Balfour, afirmando que los derechos palestinos están ahora “más amenazados que en cualquier otro momento del siglo pasado”.
Lammy también se dirigió a Irán, confirmando que el Reino Unido, junto con Francia y Alemania, había activado el mecanismo de restitución rápida del Consejo de Seguridad de la ONU, que podría restablecer la totalidad de las sanciones, incluyendo un embargo de armas, debido a las violaciones del acuerdo nuclear por parte de Teherán.
Instó a Irán a volver a cumplir, pero advirtió que Gran Bretaña no permitiría que el asunto quedara relegado a un segundo plano en la agenda internacional.
Para concluir, Lammy prometió que el Reino Unido seguiría presionando por un alto el fuego en Gaza, el regreso de los rehenes y la seguridad a largo plazo en la región.
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