Este 9 de septiembre de 2025, es histórico, será recordado porque Israel perpetró un ataque aéreo sin precedentes en el corazón de Doha, Catar.
El objetivo: el cuartel de la cúpula política de Hamás, ubicado en uno de los distritos más exclusivos de la capital catarí. Esta acción ha sacudido los cimientos regionales y para muchos, desafía los límites de la diplomacia.
El ataque se llevó a cabo cerca de una importante petrolera Legtifya y un exclusivo complejo residencial, en una zona conocida por sus amplias avenidas y arquitectura moderna, frecuentada por la élite local, es decir, mientras la gente en Gaza no tiene techo por sus líderes criminales, ellos viven como reyes a miles de kilómetros de distancia.
Según fuentes oficiales israelíes, la operación fue un “precise strike” (ataque de precisión), diseñada para minimizar daños colaterales, siguiendo la política de atacar al objetivo y no a civiles.
Por su parte, la presión estaba en su punto máximo: líderes de Hamás se encontraban discutiendo una propuesta de alto al fuego respaldada por EE.UU., justo cuando partió el ataque, pero no cedían a pesar de la amenazas de Trump.
Entre los objetivos se encontraban figuras clave: Khalil al-Hayya, Zaher Jabarin, Muhammad Darwish y Khaled Mashaal.
Hasta este momento, se manejan dos nombres clave para la operación: “Pisgat HaEsh” (“Cima de fuego”) o bien “Atzeret HaDin” (“Día del Juicio”).
Aunque medios israelíes informaron sobre objetivos cumplidos —como la muerte de Khalil al-Hayyaf— Hamás lo negó rotundamente.
La respuesta no se hizo esperar: Catar calificó el ataque como una “cobarde violación del derecho internacional” y un agravio a su soberanía, aunque se sospecha que en realidad aceptó y ayudo al ataque.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, lo condenó como una “flagrante violación de la soberanía” de Catar.
Expertos coinciden: es una ruptura clara de una “línea roja” regional. Israel ha llevado la guerra más allá de Gaza, activando nuevas tensiones diplomáticas.
Los críticos de Israel opinan que el golpe amenaza la mediación dirigida por Catar —clave en negociaciones de alto al fuego y liberación de rehenes—, y podría colapsar cualquier esperanza de acuerdo inmediato.
¿Qué derecho tenía Israel de atacar?
Recordemos que desde esas instalaciones en Catar se dirigió el ataque del 7 se octubre, en esas oficinas celebraron y agradecieron a Alá el ataque a israelíes, elevándose el trasero al cielo. Desde esas oficinas se decidía la vida de los secuestrados.
Habría que pensar dos veces antes de amenazar a Israel, ojalá lo entienda el señor Sánchez de España, pero de eso hablaremos en otro momento.
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