Israel vs. Catar: ¿Marco Rubio apagará el fuego en Medio Oriente? / Desde las calles de Israel

A lo largo de “La Tercera Ola”, Alvin Toffler brinda un marco general sobre el choque entre la vieja sociedad industrial (la “segunda ola”) y la nueva civilización de la información (la “tercera ola”) a nivel global.

​Sus teorías ofrecen bases para interpretar el surgimiento de movimientos como el fundamentalismo religioso. Toffler argumenta que la transición entre “olas” causa una profunda “desintegración” de los sistemas de valores y las estructuras sociales existentes, como la familia, la iglesia y el Estado. En este contexto de rápido cambio y crisis de identidad, muchas personas pueden buscar seguridad en ideologías y movimientos que ofrecen respuestas claras y un sentido de pertenencia.

​Desde esta perspectiva, el fundamentalismo islámico podría verse como una de las muchas “reacciones de choque” a la disolución de los sistemas tradicionales y la influencia de la globalización de la “tercera ola”. No es una predicción directa de Toffler, pero su marco de análisis sobre la disolución de valores y la búsqueda de nuevas identidades en un mundo de cambio constante puede ayudar a comprender la aparición y el crecimiento de estos movimientos en una región que experimenta tensiones entre la tradición y la modernidad.

Quien conoce de este riesgo global, sabe de la importancia del conflicto en Medio Oriente.

El Secretario de Estado Marco Rubio, llegó a Israel y luego a Catar. Este viaje no es un hecho aislado; se produce en un momento de extrema tensión en la región. El ataque israelí contra líderes de Hamás en la capital qatarí, Doha, ha tensado las relaciones entre dos aliados clave de Estados Unidos: Israel y Catar.

La visita de Rubio a Israel buscaba reafirmar el apoyo de Estados Unidos y discutir la situación en Gaza. Se reunió con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para hablar sobre el futuro de la guerra, la seguridad de Israel y, sobre todo, para buscar respuestas sobre los planes a largo plazo en el conflicto.

Rubio también tenía la intención de transmitir la preocupación de la administración estadounidense por las consecuencias del ataque en Qatar, un movimiento que complicó aún más los esfuerzos de mediación. Recordemos que la base militar más grande de Estados Unidos en Medio Oriente, está ahí en Catar.

Inmediatamente después, el Secretario de Estado se dirigió a Catar. Este segundo destino subraya la necesidad de un delicado equilibrio diplomático. Qatar es un mediador esencial en las negociaciones para la liberación de rehenes, y el ataque israelí en su territorio pudo zarandear esos esfuerzos. Definitivamente Catar sabía del ataque, pero no quiere quedar como un bobo.

La visita de Rubio a Doha se centró en pacificar las tensiones y asegurar que Catar continuara en su papel de mediador, a pesar del incidente. El mensaje de Rubio a los líderes qataríes fue claro: Estados Unidos valora su papel en las negociaciones y quiere que sigan adelante.

La visita a Israel es una muestra de que el apoyo de Estados Unidos a su aliado sigue siendo firme, a pesar de las discrepancias sobre tácticas específicas, como el ataque en Doha.

Rubio no solo reafirmó el apoyo a Israel, sino que también le pidió cuentas sobre sus planes. A Trump seguramente no le gustó nada que el ataque no fuera exitoso, pues no se tocó a los líderes fundamentales.

De manera similar, su presencia en Catar fue un recordatorio de la importancia de la mediación, ejerciendo presión sobre ambas naciones para que cooperen en un momento crítico.

El éxito o fracaso de la visita se medirá si ayuda a reactivar las negociaciones para la liberación de rehenes. La tensión entre Israel y Catar era un obstáculo importante, y el papel de Rubio fue intentar reducir esa fricción. Si se logra un acuerdo, su viaje será visto como un éxito.

La visita a Catar también es una señal para el resto del mundo árabe de que Estados Unidos está comprometido con la estabilidad regional y no tolerará acciones que pongan en peligro la diplomacia.

Las palabras de Alvin Toffler son ahora oro molido:

“Analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta”.

Es decir, el ciudadano del siglo XXI es responsable de sus creencias y conocimientos; aquel que base sus ideas en rumores infundados o políticos ruidosos o en fundamentalismo ideológico, no tiene cabida en la nueva civilización.


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Ricardo Silva: