Rabino Yerahmiel Barylka / Parashat Nitzavim: De pie ante el Eterno

La sidrá Nitzavim, con sus pensamientos sublimes y penetrantes, se lee siempre en el Shabat que precede a Rosh Hashaná. No es una simple coincidencia: es una invitación a la introspección, al despertar del alma, al reencuentro con nuestro propósito más elevado.

Nitzavim enfatiza la responsabilidad comunitaria e individual de mantener el pacto, la accesibilidad a los mandamientos y la profunda elección entre la vida y la muerte, la bendición y la maldición, a través de la adherencia a los principios y las normas.

Nitzavim significa “estar de pie”, y ese acto físico encierra una doble dimensión espiritual. Por un lado, es estar erguido ante Dios, quien se encuentra frente a nosotros, observando con amor y justicia. Por otro, es fortalecerse, despertar del letargo interior y movilizarse con decisión —una capacidad exclusivamente humana, que exige coraje, conciencia y fe.

Nitzavim es un llamado a la acción espiritual, a reconocer que la verdad no es inalcanzable ni ajena: habita en nosotros, esperando ser pronunciada, vivida, simbolizada y practicada.

Ovadia ben Jacob Sforno —rabino, filósofo y médico italiano— interpreta el versículo “Y volverás a tu corazón (Devarim 30:5) como una toma de conciencia profunda, en la que el alma distingue entre la verdad y la falsedad. Y añade: Este retorno exige honestidad radical. No basta con evitar las transgresiones evidentes; debemos examinar también aquellos actos que, aunque parezcan piadosos, están contaminados por intenciones impuras. A mi entender, esos son los pecados más dolorosos: los que se disfrazan de virtud mientras hieren la esencia de la fe.

La parashá culmina con palabras que estremecen por su belleza y urgencia: Pero elegir la vida no es un acto pasivo. No podemos quedarnos inmóviles, esperando que el juicio se incline por sí solo. Somos nosotros los humanos quienes nos inscribimos con nuestra conducta y nuestro pensamiento en el Libro que elegimos.

Este año, más que nunca, no debemos permanecer impasibles ante lo que ocurre en nuestra tierra, ni frente al sufrimiento de nuestros hermanos dispersos por los cuatro confines del mundo. Debemos buscar el camino que traiga sosiego, que libere a los secuestrados, sane a los heridos, y consuele a los dolientes.

En medio de la oscuridad, cuando el alma palpa sin ver, surge la pregunta: ¿Cómo podemos argumentar, solicitar, orar e implorar?

La respuesta es luminosa: Dios aparece ahora, pero Él está cerca siempre. Debemos ir a su dirección y lo encontraremos en nuestros corazones. De esta manera podrá revelarnos el camino a seguir.

Hoy estamos todos nitzavim, de pie ante el Eterno, nuestro Dios.

Estar frente a Él implica más que presencia: exige decisión. Debemos erguirnos, alzar la mirada hacia nuestro destino, y con valentía tomarlo en nuestras propias manos.

Que en nuestro diálogo con Avinu Shebashamaim —nuestro Padre Celestial— encontremos las respuestas a todas nuestras súplicas, para bien. Que el eco de nuestras oraciones se eleve como incienso, y que la vida que elijamos sea digna, luminosa y plena.

¡Shaná Tová, y shabat shalom umevoraj!
_______________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío

Yerahmiel Barylka: "Después de liderar el movimiento juvenil Ezra, a los diecisiete años de edad se inició en la educación formal, dirigiendo la Escuela Religiosa Israelita Heijal Hatorá, en Buenos Aires, luego de lo cual fue profesor del Instituto de Superior de Estudios Judaicos (Majón Lelimudey Haiadut) y dirigió las escuelas Talpiot y José Caro en Buenos Aires. Durante 11 años fue el director de la Agrupación Juvenil Ramah de la Congregación Israelita de la República Argentina en la que centenares de jóvenes tuvieron sus primeras vivencias religiosas y participaron en sus actividades educativas. Se desempeñó como Capellán de los Institutos Penales de Buenos Aires, entre 1960 y 1976, asistiendo a los internos de religión judía en sus necesidades espirituales personales y espirituales. Se trasladó a México en el año 1976 convocado para dirigir la escuela Yavne y durante su larga estadía en ese país, dirigió el Seminario de Maestros Hebreos que luego se convirtió en la Universidad Hebraica, el Centro de Estudios Judaicos (CEJ), la representación en México del Instituto Weizmann de Ciencias de Rehovot, Israel, y fue Asesor de Presidencia de la Comunidad Maguen David. Actualmente se desempeña como asesor de comunidades judías latinoamericanas y como Director General de Otot -Servicio de consultoría educativa y comunitaria especializado en las comunidades judías de habla española."