En medio de las conversaciones en curso sobre un posible acuerdo de seguridad entre Israel y Siria, esta semana tuvo lugar una histórica visita judía a Damasco.
El rabino Menachem Mendel Chitrik, Gran Rabino Ashkenazí de Turquía y presidente de la Alianza de Rabinos de los Estados Islámicos, encabezó una delegación internacional que celebró un inusual servicio religioso judío en la capital siria.
La delegación incluyó rabinos, académicos y exdiplomáticos.
Entre ellos se encontraban el profesor Lawrence Schiffman de la Universidad de Nueva York, Jill Joshowitz del Centro de Historia Heinz de Pittsburgh, Steve Dishler de la Federación Judía de Chicago y el rabino Asher Lopatin de Michigan, quien organizó el viaje.
También participó Carl Gershman, exembajador de Estados Unidos ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
La delegación rezó en un Minyán en una sinagoga de la Ciudad Vieja de Damasco, incluyendo una lectura de la Torá, un evento que no se había visto en Siria en muchos años.
También visitaron la tumba del rabino Jaim Vital, discípulo del famoso rabino cabalista Yitzchak Luria, así como otras sinagogas históricas.
Durante la visita de varios días, la delegación se reunió con altos funcionarios del gobierno sirio, incluidos los ministros de Trabajo y Economía, el viceministro de Asuntos Exteriores y otras figuras clave.
Los participantes describieron las reuniones como un ambiente positivo, y los funcionarios sirios expresaron su interés en preservar el patrimonio judío del país.
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