Con la voz aún conmovida y la mirada fija en la memoria de las víctimas, el analista y periodista Gabriel Ben-Tasgal presenta una de sus facetas menos conocidas: la de productor y responsable de la línea política del documental Bibas, asesinados por ser judíos, dirigido por Alfredo Leuco.
La pieza audiovisual, que se proyecta hoy en México gracias a la gestión de Keren Hayesod, narra la historia de la familia Bibas, secuestrada y asesinada tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023.
Ben-Tasgal relata con crudeza los hechos: los padres de Shiri Silberman fueron quemados vivos en su hogar; ella, su esposo Yarden y sus dos pequeños hijos fueron posteriormente capturados.
Yarden Bibas propuso entregarse a Hamás a cambio de la vida de su familia. Y ellos aceptaron. Pero en otra ola de ataque, capturaron a Shiri y a sus hijos.
Mientras Yarden sobrevivió al cautiverio, Shiri y los niños fueron ejecutados en circunstancias que él mismo califica como “una muestra de maldad absoluta”. Los cuerpos, manipulados y mutilados para culpar falsamente a Israel, evidencian la estrategia macabra del grupo terrorista.
Imágenes rastreadas en la dark web
“Nos enfrentamos a un reto enorme”, explica Ben-Tasgal. “En la cultura judía no se muestran cadáveres, es una ofensa al muerto. Pero decidimos hacerlo porque estábamos cansados de la negación y la manipulación. Necesitábamos que el mundo viera la barbarie sin filtros”.
El documental se construyó con material inédito, incluso imágenes rastreadas en la dark web, filmadas por los propios atacantes. “No queríamos crear una pieza más de denuncia; queríamos dar rostro y voz a quienes ya no están. Cada niño, cada madre, cada padre, no son estadísticas: son mundos enteros perdidos”, añade.
La historia de la familia Bibas resuena con fuerza en América Latina: Shiri tenía raíces argentinas y peruanas, un vínculo que amplifica el dolor en la región. “Cuando un bebé es asesinado deliberadamente, no estamos ante un ‘daño colateral’, estamos ante un crimen de lesa humanidad que debería sacudir a cualquiera”, subraya el periodista.
Ben-Tasgal recuerda que la reacción del público suele ser un silencio sepulcral al terminar la proyección. “Horas después llegan los mensajes. Todos se preguntan qué harían si fueran sus propios hijos”.
Es una puñalada en el corazón de cada madre y cada padre.
No olvido ni perdón
El documental culmina con las palabras “Ni olvido ni perdón”, una consigna que, para Ben-Tasgal, no es un llamado a la venganza, sino un recordatorio de la responsabilidad histórica del pueblo judío.
“No podemos olvidar, no podemos perdonar, porque se trata de defender la verdad frente a quienes intentan reescribirla”.
Tampoco se puede perdonar a quienes dijeron que los judíos cometimos un genocidio: “Es un libelo, como los de la época medieval… Estamos tan dolidos por la traición de Occidente que no vamos a olvidar”.
“Los que se manifiestan, el presidente de España, el presidente de Francia, pasarán a la historia como lo que son: unos depravados morales”.
“No se lo vamos a perdonar y tampoco el pueblo judío lo va a perdonar”.
“Algunos judíos estamos un poco hartos de que cualquier imbécil se sienta con derecho de insultarnos”.
La guerra de las narrativas, ¿perdida? ¿Cuál es la estrategia?
“Puede ser que perdimos esta guerra”. Pero, en este rubro, “tenemos que imponer una narrativa mucho más agresiva en el sentido de que no se puede ofender al pueblo judío… tenemos que ser más fuertes, económicamente, militarmente, para que no le salga gratis a cualquiera ser una basura (hacia nosotros)”.
“Creo que , ante la situación actual, esas estrategias que pensaban que la mejor forma es agachar la cabeza y no enfrentar el problema han sido derrotadas ampliamente”.
“Zeev Jabotinski decía: “Debes de ser sabio, bondadoso y cruel”, según a quién te enfrentas… Debemos ser más astutos y contundentes”
Bibas, asesinados por ser judíos: un deber moral
Para el periodista, involucrarse en este proyecto fue inevitable: “Hace años decidí dedicar mi vida a defender la verdad sobre Israel. Y cuando nos cruzamos con Alfredo Leuco, supimos que esta historia debía contarse. Trabajamos sin recursos, solo con voluntad, y hoy el resultado habla por sí mismo”.
En un contexto global donde las narrativas sobre el conflicto se disputan en las calles, los medios y las redes, Bibas, asesinados por ser judíos busca ser más que un testimonio: aspira a convertirse en una huella imborrable en la memoria colectiva.
“Cada individuo es un rey”, recuerda Ben-Tasgal citando a Jabotinsky. “Y en la barbarie del 7 de octubre, perdimos reyes y reinas en potencia”.
“Contar su historia es nuestro deber moral”.
El documental no solo rescata del silencio la historia de la familia Bibas, sino que interpela directamente a la conciencia colectiva: ¿qué estamos dispuestos a tolerar como humanidad? Cada vida arrebatada era un mundo posible, y nuestra responsabilidad es no permitir que esos mundos se pierdan también en el olvido.
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