Hezbolá: Yo Soy el Estado

Screenshot

Hezbolá acaba de cruzar una nueva línea roja. A pesar de la clara prohibición estatal, la Cueva de las Palomas se iluminó con retratos de Nasrallah y Safieddine. Una provocación simbólica, pero con un significado significativo: esta milicia solo responde a las órdenes de Teherán y desobedece las leyes nacionales y los mandatos internacionales.

Desde que el Estado libanés reafirmó el monopolio del ejército nacional sobre la violencia, las armas de Hezbolá son oficialmente ilegales.

Sin embargo, la milicia continúa desfilando e intimidando, desafiando al gobierno y a la comunidad internacional, que solo pueden observar, impotentes. Cada día que pasa acerca la perspectiva de un “Plan B”: dejar que Israel reaccione y desate una nueva guerra contra Hezbolá y sus armas.

El balance de la “guerra en apoyo a Gaza”, lanzada por la milicia, es esclarecedor: 5.500 muertos registrados oficialmente, casi 20.000 heridos, 60.000 viviendas completamente destruidas, 14.000 millones de dólares en pérdidas y 100.000 refugiados. Y, sin embargo, Hezbolá persiste en la provocación y la intimidación, como si nada de esto importara.

¿Quién puede hablar todavía de victoria, de la necesidad de las armas o de resistencia? Cuando se viola la ley y la población es martirizada, la verdadera cuestión ya no es la legitimidad militar, sino la responsabilidad política. En este ámbito, Hezbolá se encuentra ahora al margen de la ley. La pregunta ahora es clara: ¿cuál será la reacción de las autoridades libanesas, que han sido abiertamente burladas?

 

Fuente: ©Ici Beirut

Autor: Marc Saikali

Foto: L’Orient Le Jour

Traducción: Enlace Judío

Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío

Enlace Judío: