Cedars Sinai / La gravedad y el intestino: ¿existe alguna relación?

El nuevo libro escrito por un experto de Cedars-Sinai detalla cómo la fuerza de la gravedad puede afectar la salud y bienestar personal.

La mayoría de las personas no piensan mucho en la gravedad, la fuerza natural que nos mantiene a todos en la Tierra. Sin gravedad, los terrícolas flotarían como astronautas sin ataduras.

Pero la gravedad hace mucho más que eso, de acuerdo al Dr. Brennan Spiegel, MSHS, director de Investigación de Servicios de Salud en Cedars-Sinai. Su nuevo libro sostiene que la gravedad afecta cada sistema de nuestro cuerpo, y especialmente nuestra salud digestiva.

Spiegel, gastroenterólogo, es el autor de una nueva teoría—publicada en el American Journal of Gastroenterology y detallada en su libro—de que el síndrome del intestino irritable (SII) y otras afecciones del sistema digestivo podrían ser el resultado de la incapacidad del cuerpo para manejar la gravedad.

El libro de Spiegel, Pull: How Gravity Shapes Your Body, Steadies the Mind and Guides Our Health (Atracción: Cómo la Gravedad Moldea tu Cuerpo, Equilibra la Mente y Guía Nuestra Salud), amplía su teoría, utilizando el término “intolerancia a la gravedad” y describiendo cómo cada parte de nuestro cuerpo—no solo el intestino—evolucionó para manejar esta fuerza fundamental.

“Si alguna vez se ha sentido inusualmente fatigado después de un largo día de pie, se ha mareado al levantarse demasiado rápido, ha lidiado con dolor de espalda persistente, ha notado hinchazón alrededor de sus tobillos o ha tenido indigestión al acostarse en la cama, ha sentido los efectos de lo que llamo intolerancia a la gravedad”, dijo Spiegel.

Spiegel, titular de la Cátedra George and Dorothy Gourrich en Ética de la Salud Digital de Cedars-Sinai, describe cómo el deterioro de la salud de un familiar lo llevó a su teoría de la intolerancia a la gravedad.

La suegra de Spiegel vivía en una residencia asistida y pasaba gran parte de su tiempo acostada en cama. Al mismo tiempo, experimentaba depresión y problemas digestivos que empeoraban, como hinchazón y estreñimiento. Spiegel teorizó que el cuerpo humano no está diseñado para permanecer acostado todo el día, sino que está hecho para levantarse y moverse.

“Nuestros contenidos abdominales son pesados, como llevar un saco de papas en el vientre durante toda la vida. Afortunadamente, la evolución nos equipó con sistemas para manejar esta carga cuando estamos de pie”, dijo Spiegel. “Pero acostarse durante demasiado tiempo comprime los intestinos, ralentiza la digestión y puede crear un círculo vicioso de malestar entre el intestino y el cerebro. Empecé a preguntarme: ¿El tiempo que mi suegra pasaba en cama estaba causando sus síntomas, o era al revés? Su historia me reveló un panorama mucho más amplio sobre cómo la gravedad afecta el cuerpo, y cómo las luchas de muchos de mis pacientes podrían estar relacionadas con ella”.

“La relación humana con la gravedad es muy parecida a la relación de un pez con el agua”, explicó Spiegel. “Vivimos toda nuestra vida en ella, somos moldeados por ella, y, sin embargo, rara vez notamos su constante influencia en nuestra existencia”.

Esta visión llevó a Spiegel a pensar más sobre la gravedad y el intestino. “¿Podría la intolerancia a la gravedad explicar por qué la actividad física—como el fortalecimiento del core, el tai chi o el ejercicio aeróbico—a menudo mejora los síntomas del SII, más que algunos medicamentos? ¿Podría también explicar por qué algunos pacientes se marean cuando se levantan rápidamente, o por qué tantos sufren también de dolor lumbar—una consecuencia de la tensión gravitatoria—o empeoran a gran altura, donde la fuerza de la gravedad sobre la atmósfera disminuye, o tienen obesidad abdominal, que añade peso al abdomen?”, dijo Spiegel. “Comencé a sospechar que el implacable tirón de la gravedad podría ser un hilo conductor en las afecciones que había estado estudiando durante años”.

La intolerancia a la gravedad, según Spiegel, también puede afectar nuestro bienestar mental. Él describe la gravedad mental como una condición en la que los pensamientos y emociones negativos nos hacen sentir agobiados, como si el tirón de la gravedad se hubiera intensificado. Más que una metáfora, Spiegel explica cómo las “sensaciones viscerales” (gut feelings) que muchas personas sienten al estar ansiosas también ocurren al caer en una montaña rusa, o incluso al “enamorarse”, revelando un vínculo más profundo entre la mente, el cuerpo y la gravedad.

En Pull, Spiegel analiza el manejo de la gravedad y cómo desarrollar resiliencia gravitacional para mejorar la salud y el bienestar general, no solo para la salud intestinal, sino para la resiliencia integral de la mente y el cuerpo. Menciona los tanques de flotación, los escritorios de pie, las posturas de yoga invertidas, el fortalecimiento de la zona media del cuerpo,y pequeños ajustes que las personas pueden hacer para mejorar la salud intestinal, como usar taburetes para crear una postura más amigable con la gravedad. También explica la idea de la medicina biogravitacional, un nuevo campo que espera desarrollar para comprender cómo la gravedad influye en el cuerpo y la mente humanos.

Otros líderes de Cedars-Sinai están intrigados por la nueva teoría. La Dra. Shelly Lu, directora de la División de Enfermedades Digestivas y Hepáticas en Cedars-Sinai, espera que la hipótesis sea probada. “Esto podría cambiar las reglas del juego en la forma en que pensamos sobre el SII y posiblemente cómo se trata”.

El Dr. Itai Danovitch, director del Departamento de Psiquiatría y Neurociencias del Comportamiento de Cedars-Sinai, dice que ofrece un marco unificador para comprender por qué tantas condiciones psiquiátricas involucran síntomas tanto mentales como físicos. “Desde hace tiempo sabemos que la salud intestinal afecta el estado de ánimo, que la postura influye en la confianza, que el movimiento ayuda a la depresión, pero conceptualizar esto a través de la lente del manejo de la gravedad es genuinamente novedoso. Este marco podría apuntar a nuevas intervenciones que pueden ser rigurosamente probadas y evaluadas”.

Spiegel ya está pensando en probar su teoría.

“La gravedad estuvo aquí mucho antes que nosotros, y permanecerá mucho después de que nos hayamos ido”, dijo Spiegel. “Es lógico que dominar la gravedad fuera esencial para que la vida evolucionara en la Tierra, y sobrevivimos y prosperamos al levantarnos y permanecer de pie tanto tiempo como podamos, y tan bien como podamos”.

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Cedars Sinai: EL CEDARS EN CIFRAS 116 años funcionando. 12 camas eran las únicas que había cuando el hospital comenzó a dar servicio. 1,120 camas son con las que dispone hoy día. 40 centros constituyen el complejo Centro Médico Cedars-Sinai. 1 millón de pacientes se atienden allí cada año. 4,500 médicos y enfermeras conforman la planta laboral. 1,500 proyectos de investigación se llevan a cabo en la institución. 12 especialidades, incluyendo cáncer y cirugía de corazón, son parte de la oferta del nosocomio.