Nacida en Barcelona y sintiéndose ciudadana del mundo, Lydia ha dedicado su vida al periodismo, llegando a introducirse como empresaria en el mundo de la comunicación. Admite, sin embargo, que su verdadera pasión siempre ha sido la gastronomía.
Nos conocimos como colaboradoras en Enlace Judío. Hoy, Lydia es protagonista de esta entrevista con motivo de la publicación de su libro Estación de Francia, lo que mi padre nunca contó, una obra que surgió tras un descubrimiento que marcó un antes y un después en su vida: la “doble vida” de su padre, que transcurrió sin que nadie entre sus allegados tuviera conocimiento de ella. Es hora de que vea la luz.
Venancio Ramis Corominas desempeñó un papel crucial en la clandestinidad durante la Segunda Guerra Mundial, entregado al compromiso de salvar refugiados, en su mayoría judíos, de las garras del nazismo. En el prólogo de Estación de Francia se describe cómo, en los andenes de la Estación de Francia en Barcelona y las rutas ocultas de los Pirineos, se tejió una historia de valentía y silencios. La obra rescata del olvido el heroísmo de quienes, como su padre, transformaron la oscuridad en esperanza.
El descubrimiento de los diarios de su padre en la Navidad de 2008 fue el punto de partida de esta reveladora historia. Esos escritos, en su mayoría codificados y redactados entre 1940 y 1945, ofrecieron una perspectiva completamente nueva sobre las hazañas de Venancio Ramis. A través de ellos, Lydia descubrió que su padre, quien había perdido al suyo en 1937 y trabajado como conductor de ambulancia durante la Guerra Civil española, fue reclutado por el Consulado Británico en Barcelona como agente del Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE). Este grupo, creado por Winston Churchill, tenía la misión de realizar operaciones de espionaje y rescate en la Europa ocupada, con un enfoque especial en salvar a refugiados judíos que huían del nazismo.
La investigación de Lydia la llevó a explorar archivos en España y el Reino Unido, así como a colaborar con historiadores y expertos. En Israel, se reunió con autoridades de Yad Vashem para explorar la posibilidad de que su padre fuera reconocido como Justo entre las Naciones, si bien este reconocimiento requiere testimonios directos de personas beneficiadas por su ayuda.
Estación de Francia no solo es un testimonio histórico, sino también un relato profundamente personal que une la memoria familiar con la historia colectiva. Lydia ha dedicado años a reconstruir el rompecabezas de la vida de su padre, enfrentándose a interrogantes sobre cómo su familia nunca sospechó de su doble vida y reflexionando sobre el impacto de sus acciones en su rol familiar. Su obra es una invitación a reflexionar sobre el coraje y la solidaridad en tiempos de adversidad, y sobre cómo estos valores pueden inspirarnos en la sociedad actual.
Bienvenida, Lydia. Quiero que sepas que abordo esta entrevista con sumo interés. La historia que describes es fascinante. No puedo imaginar lo que sentiste a medida que te adentrabas en la lectura de los diarios, con la avidez de una curiosidad infinita, perplejidad, como si se tratara de una novela de ficción pero a la vez enterándote de que el protagonista de esos intrincados relatos era nada menos que tu padre.
Muchas gracias, Silvia. Al principio me costó creer lo que estaba leyendo. Esos diarios parecían sacados de una novela de espionaje, llenos de nombres, contraseñas, lugares y situaciones que parecían imposibles en la vida de mi padre tal como yo lo conocía. Sentí una mezcla de incredulidad y fascinación, ¿cómo podía haber vivido todo aquello sin haberlo contado jamás? A medida que avanzaba en la lectura, la sorpresa dio paso a una emoción más profunda. Comprendí que detrás de aquel silencio había un enorme sentido del deber, una discreción casi heroica. Leer sus palabras fue como descubrir una parte desconocida de mi propia historia familiar y, al mismo tiempo, una lección de humanidad y coraje que me acompañará siempre.
Pregunta.- ¿Lydia, qué te impulsó a rescatar estos testimonios personales y, a la vez, históricos, y convertirlos en un libro?
Respuesta.- El hallazgo de los diarios de mi padre, diez años después de su muerte, cambió mi forma de mirar el pasado. Comprendí que había una historia oculta, profundamente humana, que debía contarse. No solo la suya, sino la de tantos hombres y mujeres anónimos que, desde Barcelona, ayudaron a salvar vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Sentí la obligación moral y periodística de rescatar esa memoria silenciada.
P.- ¿Te ha costado mantener el rigor histórico teniendo en cuenta que el protagonista era alguien tan emocionalmente cercano a ti?
R.- Sí, mucho. Pero mi formación periodística me obligó a mantener distancia emocional. Contrasté sus notas con documentos de archivo británicos y españoles, y con testimonios de la época. No quería escribir desde la emoción, sino desde la verdad. La historia de mi padre no necesita adornos: su fuerza está en los hechos.
P.- ¿Qué conocimiento tenías entonces, al descubrir los diarios, de la existencia de los judíos?
R.- Conocía la existencia de los judíos y del Holocausto por los libros que había en casa y por algunos comentarios que mi padre hacía, aunque yo era muy pequeña y no alcanzaba a comprender su significado. Nací muchos años después de la guerra y para mí todo aquello era parte de una historia lejana. Lo que realmente me revelaron sus diarios fue su implicación personal: descubrir que no solo conocía aquel horror, sino que había actuado para salvar a quienes lo sufrían. Mi padre siempre fue amigo del pueblo judío, eso sí me consta.
P.- ¿Crees que hoy serían posibles actos de valentía y riesgo como los que asumió tu padre, y muchos otros, en una sociedad como la actual?
R.- Creo que la valentía adopta otras formas hoy. Ya no se trata de cruzar fronteras físicas, sino morales. Vivimos en una sociedad más cómoda, pero también más indiferente. Y sin embargo, siempre hay quienes se atreven a actuar cuando la ética se pone a prueba. Esa capacidad de no mirar hacia otro lado sigue siendo el verdadero acto de coraje.
P.- ¿Cuáles fueron los episodios relacionados con tu padre que más te sorprendieron y más te marcaron?
R.- Lo más impactante fue descubrirlo todo tantos años después de su muerte. Los diarios revelaban una vida paralela de la que nunca habló: su colaboración con redes clandestinas vinculadas al Consulado Británico y al SOE (Special Operations Executive) para ayudar a judíos y perseguidos a cruzar los Pirineos. Me impresionó su capacidad de mantener el secreto y su coherencia moral: actuar sin buscar reconocimiento.
P.- ¿En algún momento llegaste a sentir que la actividad que desarrollaba tu padre te lo había “robado” de su rol familiar?
Imagen cedida por la autora
R.- No, en absoluto. Cuando yo nací, esa etapa ya había quedado atrás. Mi padre nunca habló de ello, y para mí fue siempre un hombre tranquilo, reservado, con un gran sentido moral. Solo al descubrir sus diarios comprendí que aquel silencio no era distancia, sino coherencia: había hecho lo que debía y decidió guardar para sí lo vivido. Todos los que participaron en esta organización, hicieron un juramento de silencio que respetaron hasta su muerte.
P.- ¿Cómo has enfocado tu obra: como documento histórico, como relato de memoria familiar o como una llamada a la conciencia actual?
R.- Es las tres cosas. Es un documento histórico, porque se apoya en hechos y archivos verificados. Es memoria familiar, porque surge de una historia íntima que cambió mi forma de entender a mi padre. Y es una llamada a la conciencia actual, porque nos recuerda que el mal no se repite solo por los que lo ejecutan, sino también por los que miran hacia otro lado.
Quiero añadir, por último, que los beneficios del libro Estación de Francia. Lo que mi padre nunca contó serán destinados a la ONG Afikim de Jerusalén, una organización benéfica israelí dedicada a ayudar a niños con pocos recursos y en peligro de exclusión y a sus familias, con la idea de romper los círculos de pobreza. Es una forma de rendir homenaje a mi padre y prolongar su legado de solidaridad. Así como él dedicó su vida a ayudar a quienes huían de la persecución, hoy este libro contribuye a apoyar a niños y familias que también necesitan una oportunidad y un futuro mejor.