Elad Zafrani / Simjat Torá 06:29, dos años después

Simjat Torá  2025 (5786): Israel baila de pie, sin sirenas y con victoria

Dos años han pasado desde aquel 7 de octubre que rompió nuestra calma y marcó el corazón de una generación. Aquella mañana despertamos entre sirenas, con el alma temblando y el país sumido en una guerra que nos cambió para siempre. Hoy, en Simjat Torá 5786, nos despertamos de otra manera: sin alarmas, sin sobresaltos, sin miedo. Nos despertamos en paz. Nos despertamos con esperanza. Nos despertamos con orgullo.

Porque este año, Israel no solo volvió a bailar — Israel ganó.

Nos levantamos sin sirenas

Este Simjat Torá comenzó con el sonido más hermoso que puede tener un amanecer en nuestra tierra: el silencio. No hubo alarmas, ni alertas rojas, ni refugios abiertos. Solo los rezos del amanecer y las voces de los niños que, por primera vez en mucho tiempo, pudieron correr libres y tranquilos hacia la sinagoga con las banderas de Israel y su sefer tora en las manos.

Despertamos sabiendo que Hamas ya no tiene la capacidad de dañarnos, que su estructura fue desmantelada, que hemos ganado una guerra en 7 frentes incluyendo la guerra de los 12 días contra nuestro más grande enemigo, aquel que puso en su bandera el exterminio de Israel, que la oscuridad perdió fuerza ante la determinación de un pueblo que eligió la vida.

Despertamos sabiendo que todos los secuestrados vivos fueron liberados, los cuerpos de los asesinados finalmente están siendo regresados en nuestra tierra, seguimos esperándolos y no los olvidamos – NO VAMOS A DEJARLOS ATRÁS OLVIDADOS , y que cada uno de ellos vive ahora en el corazón del país que nunca dejó ni dejara de luchar por su regreso.

Israel ganó la guerra — y el espíritu no se quebró

Este año, el mundo fue testigo de algo más grande que un triunfo militar: Israel ganó la guerra contra Irán y todos sus secuaces, y lo hizo con la fuerza de su fe, su inteligencia y su alianza firme con los Estados Unidos de América.

La amenaza que durante décadas nos quiso destruir fue contenida, desmantelada y derrotada. No fue solo una victoria estratégica; fue una victoria moral, una afirmación de que el pueblo judío, en su tierra, no será nunca más víctima del terror o amenazas de exterminio.

  • Guerra contra Irán – plan nuclear desmantelado y programa de misiles balísticos sumamente dañado.
  • Hamás en Gaza  – prácticamente se rindió.
  • Hezbolá en Líbano – prácticamente desmantelado.
  • Los hutíes en Yemen – han recibido golpes que nunca se imaginaron posibles.
  • Milicias iraníes en Irak- prácticamente se rindieron.
  • Milicias iraníes en Syria – el régimen de Assad ya no existe.

Y en esta victoria, hubo algo aún más profundo: no perdimos el alma.
Seguimos rezando, seguimos celebrando, seguimos creyendo.
Seguimos siendo nosotros.

De la oscuridad al canto

Simjat Torá significa la alegría de la Torá, pero este año significa también la alegría de estar vivos, de haber resistido, de haber vencido.

Las heridas siguen, sí, y los nombres de los caídos no se borran de nuestras mentes y nuestros corazones, cada uno de ellos es parte del canto que hoy llena nuestras calles y sinagogas ya que la gran victoria de Israel es gracias a su enorme sacrificio.
Cantamos por ellos.
Bailamos por ellos.
Vivimos por ellos y gracias a ellos.

En todo Israel, desde el norte hasta el sur, la gente vuelve a danzar con el sefer Torá en brazos. Los cantos de escuchan a kilómetros, los niños ríen, las banderas ondean, y en cada paso de baile hay un eco silencioso que dice: sobrevivimos, vencimos, seguimos aquí.

Una nación que no se rinde

Este Simjat Torá es un recordatorio de quiénes somos.
Somos el pueblo que se levanta incluso cuando el mundo duda, el pueblo que lleva la memoria en una mano y la esperanza en la otra.

Somos el pueblo que llora y celebra en el mismo instante, porque entendemos que la vida —toda— es sagrada.

Hoy, cuando bailamos con la Torá, sentimos que también baila con nosotros la historia.
Baila con nosotros la fe de Abraham, la valentía de David, la resiliencia de generaciones que soñaron con este momento.
Baila con nosotros la certeza de que Am Israel Jai no es solo una frase: es una promesa cumplida.
Que la fe fue más fuerte que el miedo.
Que el amor a nuestra tierra y a nuestro pueblo es más grande que el odio de nuestros enemigos.
Que seguimos vivos, y que este Simjat Torá, más que nunca, bailamos por la vida.

Israel se levantó.
Israel venció.
Israel celebra.
 

Y firmaremos con el año pasado:

Aquí en Israel, como en cada Simjat Torá, repartimos dulces a los niños y tambien a los mayores, y también bailamos y cantamos, pero a diferencia de nuestros enemigos, no repartimos dulces, no cantamos y bailamos porque ellos murieron, sino porque nosotros vivimos y viviremos muchos años mas.

Este año, festejamos al mismo tiempo que no olvidamos lo que pasó el año anterior, y a todos los que perdimos, y a los que no han regresado…

Que entienda cualquier enemigo del pueblo de Israel que no importa el mal que quiera hacernos, no lo logrará. Y que su final será como todos aquellos malditos que trataron de hacernos daño este año.

¿Y nosotros? Nosotros seguiremos cantando y bailando. 

Am Israel Jai.
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