Unidad Sombra de Hamás: los temibles vigilantes de los secuestrados

En las entrañas de Gaza, lejos de los reflectores, existe una fuerza que pocos han visto y casi nadie puede identificar.
Se llama la Unidad Sombra, Wihdat al-Zill en árabe.

Fue creada para un solo propósito: ocultar, proteger y mover rehenes israelíes, sin dejar rastro.
Su origen se remonta a 2006, cuando Hamás secuestró al soldado israelí Gilad Shalit.
Aquella operación reveló el valor político y militar que podía tener un rehén en manos del grupo islamista.
Desde entonces, el ala militar de Hamás —las Brigadas al-Qassam— formó una célula especial: discreta, profesional, completamente separada del resto.
Su nombre clave: la Unidad Sombra.
Un grupo entrenado para esconder rehenes en túneles, cambiarlos de ubicación y mantenerlos fuera del alcance de los servicios de inteligencia israelíes.
Durante estos dos años de guerra, su papel ha sido central.
Según informes de medios árabes y occidentales, esta unidad fue responsable de mover y custodiar a los más de 250 secuestrados durante el ataque del 7 de octubre de 2023.
Sus miembros operan bajo tierra, cambian de túnel cada pocos días, y se comunican solo por mensajeros humanos para evitar rastreo.
Cuando Israel intensificó su ofensiva, ellos se encargaron de trasladar tanto a los rehenes vivos como los cuerpos de los fallecidos, usando rutas laberínticas que ni siquiera otros combatientes de Hamás conocen.
En los intercambios de rehenes, fueron ellos quienes aparecieron en los videos, vestidos de negro, entregando a los cautivos al Comité Internacional de la Cruz Roja.
En cada aparición, su mensaje era doble: mostrar control y alimentar el mito.
Un mito que mezcla poder, superstición y misterio.
En los últimos meses, comenzaron a circular rumores: que la Unidad Sombra habría usado manifestaciones en Gaza —esas mismas protestas contra Hamas— como cortina para mover a los rehenes entre la multitud, evitando los drones israelíes.
La historia corrió rápido por redes árabes y fue citada por algunos analistas regionales.
Pero hasta ahora ninguna evidencia verificable la confirma.
Ni videos, ni testigos directos, ni declaraciones de los liberados sostienen con certeza que esas marchas hayan sido parte de la estrategia de traslado.
Por ahora, es solo un eco de guerra, una historia que vive entre la propaganda y el conocimiento de que esta unidad es capaz de hacer cualquier cosa para  cumplir sus objetivos. Para ello fueron entrenados.
En Gaza, donde la línea entre lo visible y lo oculto se borra cada día, la Unidad Sombra sigue siendo un símbolo del poder invisible de Hamás.
Una organización que cuyos miembros siempre tienen el rostro oculto, vistiendo de negro, que usa la discreción como su mejor arma, y que aún hoy, mantiene en la oscuridad de los túneles, su refugio más seguro.

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Ricardo Silva: