Rom Braslavsky acusó al gobierno israelí de ignorar la difícil situación de los rehenes liberados, que “sufren de verdad” lidiado con un trauma prolongado, y afirmó en Facebook que la ayuda financiera que se les brinda es totalmente insuficiente.
Otros rehenes liberados se quejaron de que la Oficina del Primer Ministro interfirió en un viaje a Washington, organizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Braslavsky fue liberado el 13 de octubre tras más de dos años en manos de Hamás, junto con otros 19 rehenes vivos. Imágenes previas de su cautiverio en Gaza lo mostraban en pésimas condiciones, y ha descrito las torturas que sufrió en cautiverio, incluyendo abusos sexuales.
“Estoy sufriendo; tal vez no sea visible a simple vista, pero sufro un dolor indescriptible, mucho más allá del estrés postraumático”, escribió. “Tengo alrededor de diez ataques de pánico al día. Ataques de pánico que incluyen palpitaciones, sudor, tartamudeo, temblores e incluso gritos y violencia”.
Añadió que sufrió un ataque de pánico particularmente grave en el Aeropuerto Ramón el domingo por la tarde, después de que él y su padre fueron detenidos por exceso de equipaje e interrogados repetidamente por funcionarios de seguridad.
No indicó su destino, y no quedó claro si forma parte de la delegación que se dirige a Washington.
Braslavsky dijo que se ha permitido “desmoronarse” tras sobrevivir al cautiverio y regresar a Israel, pero se siente ignorado por el gobierno, el Ministerio de Defensa, la policía y los organismos que atienden a los exrehenes.
“Todos los organismos gubernamentales me han abandonado por completo, me ignoran y me dicen que es demasiado tarde”, escribió. “Me han abandonado, quizás en todos los sentidos posibles, por todos los funcionarios posibles. Desde el momento en que regresé, no he recibido más que burlas del Estado”.
Reveló que la suma total que recibió en fondos gubernamentales tras dos años en cautiverio fue de 60,000 NIS (18,600 dólares), lo que calificó de “simple vergüenza”, además de una pensión mensual de 9,000 NIS (2,790 dólares).
El salario promedio en Israel, según la Oficina Central de Estadística, es de 14,800 NIS (4,595 dólares) al mes.
Condenó a quienes critican a los rehenes liberados y a sus familias por recaudar fondos en su nombre, y elogió a quienes sí recaudaron fondos y donaron a los rehenes liberados.
“El Estado no está dando lo suficiente, el Ministerio de Defensa y el Estado se ríen de nosotros”, continuó. “Es gracias a ustedes que ya se han recaudado millones para todos los rehenes”.
Añadió que el primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, aún no lo han llamado.
“Ustedes son mi fuerza, ustedes son lo que me da energía y fuerza para continuar mi camino de regreso a la vida”, escribió, dirigiéndose a los ciudadanos de Israel. “Les prometo que no dejaré que nada me quiebre. Los amo, pueblo de Israel“.
El líder del partido Kajol Laván, Benny Gantz, publicó en X el lunes que el gobierno no tiene piedad. “Es necesario leer la publicación de Rom Braslavsky varias veces para creerlo”.
“Después del infierno que vivió, regresa a casa y una vez más lo ignoran. Este no es el Estado en el que queremos criar a nuestros hijos, estos no son los valores judíos que defendimos durante años”, escribió Gantz.
“Tenemos un gobierno sin vergüenza ni compasión, que durante más de medio año se ha opuesto a la iniciativa de ley de Kajol Laván, presentado por la diputada Pnina Tamano Shete, que habría puesto fin a este sufrimiento y habría brindado a nuestros rehenes que regresaron a casa una verdadera oportunidad de rehabilitación”, añadió.
“Este es otro punto bajo al que este gobierno nos ha llevado como Estado y como sociedad. Es hora de reparar el daño”.
Otros rehenes liberados acusaron a la oficina de Netanyahu de obstaculizar el viaje organizado por Trump, para dictar el mensaje que transmitirían al presidente estadounidense.
El viaje fue organizado por el enviado de Trump, Steve Witkoff, y el Foro de Familiares de Rehenes para que los israelíes liberados puedan agradecer personalmente al presidente, informó el domingo el Canal 12, y en un principio la Oficina del Primer Ministro no estaba involucrada.
En una extensa publicación en X el domingo por la noche, Gil Dickmann, primo de Carmel Gat, asesinada en cautiverio, afirmó que cuando la Oficina del Primer Ministro se enteró del viaje, que el equipo de Trump había organizado, incluyendo un vuelo directo para los rehenes liberados y sus familias en un avión de la Fuerza Aérea de EE. UU., intervino con firmeza.
“En las últimas semanas, [la Oficina del Primer Ministro] ha estado secuestrando a la delegación y perjudicando las condiciones de los rehenes liberados y sus familias”, escribió Dickmann. “En lugar de un vuelo directo, [les están dando] una conexión con una escala en Nueva York y un viaje en autobús de varias horas. En lugar de un avión solo para ellos, preparado para atender a los rehenes que regresan, les dan un vuelo de Arkía“.
Según el Canal 12, después de que el avión se cambiara a un vuelo de Arkía, se les dijo a los rehenes liberados que debían limitar el número de familiares que podían llevar consigo. A algunos se les dijo que no se les garantizaría un asiento en el avión.
Dickmann agregó: “Todos los viajes para reunirse con Trump y con su equipo son iniciativa de las familias, no del gobierno de Israel“.
En un comunicado enviado al Canal 12, algunas familias expresaron que sentían que la intervención de la Oficina del Primer Ministro tiene como objetivo “controlar lo que decimos y cómo nos comportamos”.
“Queremos expresar lo que sentimos libremente y esperamos que esto no arruine la celebración y el cierre con la administración estadounidense. Este no es un viaje del gobierno, sino un viaje privado en grupo”, dice el comunicado.
En respuesta a la publicación de Dickmann, la diputada Merav Ben Arí, del partido opositor Yesh Atid, escribió el lunes en X: “Algún día, cuando se establezca la comisión de investigación estatal, se indagará cómo el gobierno de Israel no solo abandonó a sus ciudadanos para que fueran secuestrados el 7 de octubre, sino también cómo los abandonó cuando regresaron. No hay nada que decir, solo ‘qué vergüenza'”.
La delegación tenía previsto partir a Estados Unidos hoy, para reunirse con Trump el jueves, pero hasta esta mañana no estaba claro qué vuelo tomarían finalmente.
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