Jonathan Pollard, quien cumplió una condena de 30 años de prisión en Estados Unidos tras ser acusado de espiar para Israel, criticó duramente al gobierno y a su líder, el primer ministro Benjamín Netanyahu, por su conducta desde las masacres del 7 de octubre.
En una entrevista con Kan, Pollard abordó la situación política en Israel, su relación con Netanyahu y el trauma que sufrió en la prisión estadounidense.
“Todo el país fue abandonado y traicionado. Después del 7 de octubre, necesitamos una limpieza a fondo”, dijo.
Según él, todos los miembros actuales de la Knéset, tanto de derecha como de izquierda y de centro, deben ser reemplazados por gente nueva con otra perspectiva. “Todo debe cambiar”, enfatizó.
Pollard se dirigió directamente a Netanyahu y le instó a asumir responsabilidad: “Quiero que admita su error humano con respecto al 7 de octubre y que corrija el error de traer dinero de Catar a la Franja de Gaza“.
En la entrevista, Pollard se retractó de su anterior apoyo incondicional a Netanyahu: “Fui demasiado ingenuo al pensar que era imposible imaginar un mejor Primer Ministro. Ahora puedo imaginarlo”.
Y dijo: “Un buen Primer Ministro debería haber resistido la presión de Estados Unidos y haberle dicho al presidente estadounidense que se guarde su opinión hasta que Israel termine el trabajo”.
Pollard reveló que considera entrar a la política. “No hay ningún partido con el que me sienta cómodo ahora”, dijo, y reveló reunió a un grupo de amigos para formar un partido político. Agregó que en los próximos meses decidirá si forma un nuevo partido o “se une a uno existente”.
En cuanto a la polémica que causó un informe de The New York Times sobre su reunión con el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, en Jerusalén en julio, Pollard afirmó que la filtración vino de la CIA por el resentimiento que la agencia le guarda. Aclaró que la reunión fue abierta y no hubo nada indebido en ella.
Pollard expresó su solidaridad con los rehenes liberados de manos de Hamás y la Yihad Islámica en Gaza, y reveló las torturas que sufrió en la prisión estadounidense. “Sé lo que se siente ser enterrado vivo y ser tratado brutalmente, incluyendo ser violado”.
Cuando se le preguntó si él mismo fue violado durante interrogatorios, Pollard respondió afirmativamente: “Sí, absolutamente. Las personas que me interrogaron disfrutaron mucho de lo que hicieron”.
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