El 7 de octubre de 2023 fue una barbarie, una pesadilla de masacre y secuestros que aún sufren hoy las víctimas. A medida que algunos rehenes fueron liberados, surgieron testimonios tan horribles que hubieran preferido callar y olvidar.
Las víctimas confiesan el horror de la violencia sexual como parte del ataque y del cautiverio. Hoy repasamos esas voces —lo que dijeron, cuándo lo dijeron, y por qué importa.
En marzo de 2024, la enviada especial de la ONU sobre violencia sexual en conflictos concluyó que existían ‘motivos razonables’ con ‘información clara y convincente’ de que se habían cometido violaciones y ‘tortura sexualizada’ durante los ataques del 7/10, basándose en entrevistas, pruebas visuales y testimonios de liberados. Ese informe fue uno de los primeros en dar peso institucional a los relatos.
Entre los primeros liberados que hablaron públicamente está Amit Soussana, cuyo testimonio fue difundido en marzo de 2024: relató que alrededor del 24 de octubre, un guardia la apuntó con un arma, la arrastró a una habitación y ‘Luego él, apuntándome con el arma, me obligó a cometer un acto sexual con él’ — frase que cita The New York Times y Reuters. Su relato fue documentado también por médicos que la atendieron tras su liberación.
Otro testimonio relevante es el de Ilana Gritzewsky, israelí de origen mexicano (publicado en marzo de 2025): contó que fue agredida y que al despertar en Gaza estaba ‘semidesnuda, rodeada de siete terroristas’; dijo haber utilizado como excusa que estaba con la menstruación para evitar una violación más grave.
En 2025 grupos israelíes y equipos médicos compilaron reportes forenses y clínicos que describen patrones: desnudez forzada, humillación sexual, agresiones en grupo, mutilaciones y secuestro a mujeres y también a hombres, con consecuencias físicas y psicológicas severas. Documentos como el informe del Dinah Project y análisis médicos del Ministerio de Salud describen esto como violencia sistemática que busca degradar y humillar a las víctimas.
Entre los últimos liberados en octubre de 2025 surgió un testimonio de lo que en Israel ya se sabía, se sospechaba pero faltaba el valor para revelarlo: Rom Braslavski, liberado en el intercambio de octubre 2025, declaró en noviembre de 2025 a Channel 13 —y lo recogió Reuters—: ‘Fue violencia sexual, y su principal propósito fue la humillación. Su objetivo era humillarme, quebrantar mi dignidad.
También dijo: “Le estaba rezando a Dios: “Por favor sálvame, sácame de esto ya”. Sus palabras son, hasta ahora, el primer testimonio público masculino detallado sobre abuso sexual en este conflicto.
Las secuelas no son sólo físicas: los médicos reportan infecciones, embarazos forzados en algunos casos, lesiones anogenitales documentadas y un alto índice de trastorno de estrés postraumático, depresión y aislamiento social entre los liberados.
Escuchar estas voces es incómodo pero necesario. Los testimonios de Soussana (marzo 2024), la investigación de la ONU (marzo 2024), las denuncias recogidas por el Dinah Project (julio 2025) y las declaraciones de los últimos liberados en 2025 conforman un bloque de evidencias que exige investigación, atención médica y justicia.
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