Joseph Hodara / ¿Indulto o insulto?

Es la pregunta que estalló y circula velozmente en todos los ejes de nuestro país.

Multitudes ya suscriben y multiplican páginas con sus firmas exigiendo al presidente Yitzhak Herzog responder con un apretado NO a la solicitud del abogado Amit Hadad en favor de un indulto a Benjamín Netanyahu.

Desde hace meses, un tribunal se reúne tres veces en apretadas horas de la mañana con el propósito de interrogar a Bibi por algunos torcidos actos que habría cometido en años atrás. Y una y otra vez el jurado debe ajustarse a suspensiones y cambios conforme a sus posibilidades y exigencias del Primer Ministro.

Meses atrás, en su visita a Jerusalén, el presidente Trump se atrevió a pedir en la Knéset el término del juicio a Netanyahu como si se tratara de una decisión sin fundamento alguno.

Un signo más del total y controvertido ascendiente que esta figura pretende desplegar en todos los rincones del mundo.

Yitzhak Herzog estaría consciente, según noticias emitidas desde la Oficina del Presidente, de la importancia e implicaciones de esta solicitud. Prometió “considerarla con responsabilidad y franqueza”.

Distintas agrupaciones que celosamente defienden los derechos ciudadanos reaccionaron de inmediato en contra de la solicitud de Netanyahu. La respuesta positiva, puntualizaron, pondrá en grave situación a la democracia y desgarrará el principio de igualdad ante la ley.

También líderes políticos como Lapid y Golán declararon que nadie está en nuestro país por encima o más allá de la ley, y sugirieron que Netanyahu debe renunciar a su puesto si pretende ajustarse con equilibrio a los procedimientos del jurado.

Otras figuras de la oposición indicaron sin reservas que Netanyahu pretende corromper la cultura política. Eximirlo por adelantado de toda culpa, insistieron, torcerá el sentido de la justicia en el país.

En contraste y como es previsible, miembros de la coalición gubernamental apoyaron la decisión en favor de un inmediato indulto “cuando aprietos estratégicos y militares amenazan al país”.

Desafortunadamente, las presiones al presidente Herzog en favor del indulto se multiplican con rapidez. Ponen en difícil aprieto la estabilidad del país y la legitimidad de su cargo.

Es este un grave episodio más que tuerce el espíritu y la letra de una democracia que hasta aquí acertó a superar aprietos económicos y tensiones militares.

Sostengo que este escenario debe inquietar no solo a figuras y sectores celosos de nuestra democracia. También pone en riesgo legitimidad de la equilibrada y justa convivencia en y de las diásporas.


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Joseph Hodara: Joseph Hodara es un académico miembro de la Facultad de Sociología y Antropología de la Universidad Bar Ilán de Israel.